Educación para los medios. Sus seis dimensiones. Actividades

Si estás interesado en conocer muchas Actividades para cada una de las seis dimensiones de la Educación para los medios, escribe un correo a su autor José Martínez de Toda, cuyo correo es: martodaj@gmail.com

También se te puede enviar su tesis doctoral “La educación para los medios con sus seis dimensiones (teorías, concepto, programa, evaluación)”. Escríbale a su correo: martodaj@gmail.com

Planificación de la Pastoral de Comunicación en una Diócesis

José Martínez de Toda, S.J.

(martodaj@gmail.com)

Febrero de 2011

 

 

1-Introducción

Cómo hacer un plan pastoral. Elementos de un plan pastoral (Aetatis Novae, Apéndice metodológico 23-33). ¿Cómo planificar la comunicación de la Iglesia? “Recomendamos… que redacten planes pastorales dirigidos especialmente a los medios de comunicación social… Para esto los obispos deberán buscar la colaboración de profesionales… en organismos eclesiales ligados al ámbito de las comunicaciones” (Aetatis Novae, n. 21).

 

 

¿Qué quiere “Aetatis Novae” que haga cada diócesis, cada congregación religiosa y cada organización mediática?

 

1. Cada diócesis, congregación religiosa u organización mediática debe tener un “plan general pastoral”

Esto implica:

— definir nuestra “visión” general,

— tener objetivos generales y objetivos específicos,

— tener una definición clara de las prioridades,

— tener provisiones para la evaluación

 

La visión general del plan pastoral es construir comunidad y comunicación en la sociedad donde nos encontramos.

Si la comunicación se define como “darse uno mismo en amor” y “construir comunidad”, debemos tener un claro concepto de esto.

En la mayor parte de los contextos, esto significa construir comunidades eclesiales de base como unidades de evangelización.

 

2. Debe haber un plan de COMUNICACIÓN PASTORAL, que integre la comunicación/evangelización dentro de cada parte del plan general pastoral.

Cf. no 17 y el Apéndice de Aetatis Novae.

 

3. La planificación de la comunicación pastoral se debe basar en una visión teológica, especialmente en la teología de la Iglesia (eclesiología), que vea la relación de los “modelos de Iglesia” y los “modelos de comunicación” en la Iglesia.

 

4. Cada diócesis, congregación y organización mediática debe tener un sistema de coordinación de los diversos ministerios y la definición del papel de la Oficina responsable de la comunicación dentro de toda la organización general.

 

5. Debe haber un plan claro de capacitación de personal de la diócesis en comunicación, y esta capacitación debe ser LA prioridad del Director de comunicación de la diócesis o de la organización. En orden de prioridades:

— Los que tienen la responsabilidad de la comunicación en la diócesis;

— Capacitación de todos los seminaristas, clérigos, religiosos/as y otros con responsabilidad pastoral de comunicación;

— Capacitación de todos los voluntarios laicos;

 

6. El plan de comunicación de la diócesis debe ser visto como con un “papel facilitador” (no como un rol de control rígido), que encuentra formas de aprovecharse de los recursos existentes:

— Recursos y talentos de gente de la diócesis (laicos/as, religiosos/as, etc.)

— Recursos de universidades, organizaciones de comunicación, medios, etc.

— Recursos del gobierno y de la industria.

— Recursos de organizaciones regionales y continentales

— Recursos de organizaciones internacionales (que buscan independizarse de las agencias “colonizadoras”).

 

7. El plan debe tener como principio guía el desarrollo de las tradiciones de fe en términos de la expresión local cultural (una forma diversa de decir “inculturación”).

— Esto significa usar medios tradicionales, pequeños medios, medios participativos, etc.

 

8. Debe haber un intento continuo de desarrollar la CALIDAD de los medios y de la comunicación de la diócesis.

— Esto significa entender los lenguajes de los medios.

— Esto significa usar la mejor tecnología.

 

Para la Iglesia el primer medio de evangelización consiste en un testimonio de vida auténticamente cristiana, entregada a Dios en una comunión que nada debe interrumpir y a la vez consagrada igualmente al prójimo con un celo sin límites. El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan, o si escuchan a los que enseñan, es porque dan testimonio” (Evangelii nuntiandi, n. 41).

 

Espiritualidad del comunicador (FABC = Federation of Asian Bishops’Conferences 1998, cfr. Eilers 2002a: 30b, 76-77b) (fotocopia….. Chile)

 

 

9 – Plan comunicacional de una diócesis

 

Introducción: Necesidad de una planificación pastoral de la comunicación (Aetatis Novae 1992, nn. 20-23).

Con el esquema que sigue se puede hacer una evaluación de la presencia de la comunicación en la programación de una diócesis, se puede ver qué niveles alcanza esa diócesis.

Se recomienda conseguir los documentos de la propia diócesis o de la conferencia episcopal (o congregación religiosa): el documento principal de planificación pastoral y el documento principal sobre la comunicación social.

 

En base a lo establecido por Aetatis Novae, la planificación de la comunicación debe ser parte de la planificación pastoral de la diócesis. Y la planificación de la diócesis depende de la situación de la sociedad. Son siete etapas en tres fases:

 

I – Fase de Investigación (VER) (Aetatis Novae 1992, n. 26)

  1. Situación de la sociedad de ese lugar: ¿Cuáles son los objetivos de esta sociedad civil? ¿Qué modelo es? ¿Qué modelo quiere ser?

¿Cómo son tratados los más pobres? ¿Hay explotación? ¿Se respetan los derechos humanos? ¿Hay democracia verdadera? ¿Están separados y son autónomos los tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial?

 

  1. Prioridades de la diócesis. Ver su documento de Plan Pastoral Diocesano. Si no, ver documentos de la Conferencia Episcopal de ese país, del CELAM, etc.

¿Qué modelo de Iglesia predomina? Se han seleccionado cinco modelos, siguiendo al Cardenal Avery Dulles: Iglesia-Institución, Iglesia-Mensaje, Iglesia-Sacramento, Iglesia-Comunión, Iglesia-Diálogo.

¿Cuáles son los objetivos de la diócesis? Estos objetivos de la diócesis deben tener en cuenta los objetivos de la sociedad, para criticarlos o para apoyarlos. (1ª. Etapa Gerencia Estratégica = GE).

 

Los planes de la diócesis determinan qué tipo de comunicación se usará.

Los objetivos de la diócesis determinan los objetivos de la comunicación.

La planificación de la comunicación debe ser parte de la planificación pastoral de la diócesis.

Por lo tanto, se deben tener en cuenta los objetivos de la sociedad (→), cuando se establecen los objetivos de la diócesis, y éstos de la diócesis determinan (→) los de la comunicación.

La planificación de la diócesis depende de la situación de la sociedad

¿Cómo organizar los medios masivos? R/Depende de la situación de la sociedad

¿Cómo organizar la comunicación de la Iglesia? R/Depende de la planificación de la diócesis

Los objetivos de la sociedad deben ser tomados en cuenta (è) cuando se hagan los objetivos de la diócesis, y estos objetivos de la diócesis determinan (è) los de la comunicación.

 

         La Iglesia debe buscar la transformación de los medios de un país, de forma que éstos estén al SERVICIO DE LA SOCIEDAD:

— Al servicio de las personas y culturas (no 7);

— Al servicio del diálogo con el mundo (no 8);

— Al servicio de la COMUNIDAD HUMANA Y DEL PROGRESO (no 9);

— Al servicio de la COMUNIÓN ECLESIAL (no 10);

— Al servicio de la nueva evangelización (no 11).

               

                Y los retos actuales miran especialmente a la sociedad:

A. Necesidad de una evaluación crítica (no 12)

B. Solidaridad y desarrollo integral (no 13)

C. Políticas y estructuras (no 14)

D. Defensa del derecho a la información y a las comunicaciones (no 15)

E. Defensa de las culturas humanas (no 16)

F. Comunicación y desarrollo de los pueblos (no 33).

 

Recomendación central: Integración con la planificación de la diócesis. Que la comunicación social sea una parte integral de la planificación pastoral de la diócesis…

Lo mismo se puede aplicar a una Congregación Religiosa. Su Plan de Comunicación debe tener en cuenta el Plan Pastoral General de la Congregación Religiosa.

El siguiente cuadro resume lo expuesto hasta aquí:

 

PLANIFICACIÓN   DE   LA   COMUNICACIÓN   EN   UNA DIÓCESIS

I –

SOCIEDAD

               →             

 

II-PLANIFICACIÓN

DE  LA  DIÓCESIS

(documento)    →

 

 

III – PLANIFICACIÓN DE  LA COMUNICACIÓN   EN  LA  DIÓCESIS

 

Antropología

Modelos de sociedad

(modelo neo-liberal,

socialista del ss XXI)

Teología Pastoral del documento,

según los 5 modelos de Iglesia

(eclesiología)

Teología de la comunicación

→ 5 modelos de comunicación.

Implicaciones para la comunicación en la Iglesia

 

Modelo de Comunicación social.

Incomunicación

en la sociedad.

Sus causas.

Incomunicación

e incomunicabilidad

en la Iglesia.

Sus causas.

 

 

Grupos beneficiados.

Grupos perjudicados

Predominio del hambre, de la pobreza, de la injusticia. Sin voz.

Plan Pastoral de la diócesis.

Grupos prioritarios.

Opción preferencial

Por los pobres.

Plan Pastoral de la

 Comunicación.

 

Grupos prioritarios.

Dar voz a los que no la tienen.

 

  1. Inventario de recursos comunicacionales

Emisoras de radio,

Instituciones con Oficina de Comunicación: diócesis

Instituciones con medios de comunicación: con página web, etc.

 

  1. Análisis de recursos (JUZGAR): ¿Cumplen estos recursos comunicacionales con las Prioridades de la diócesis? Dos posibles elementos de análisis a elegir:

–          Aciertos y fallos en el manejo de tales recursos.

–          FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas).

Problema a resolver.

Reflexión teológica (Aetatis Novae 1992, n. 32): relación de estos recursos con las prioridades, documentos de Roma, del CELAM, de la Conferencia Episcopal del país, de la diócesis… (3ª. Etapa GE).

 

II – Fase de Programación (Aetatis Novae 1992, n. 27)

  1. Objetivos y metas. Elaboración de estrategias (4ª. Etapa GE). (Aetatis Novae 1992, n. 24-25).

Áreas sugeridas por Aetatis Novae: Formación en comunicación (Aetatis Novae 1992, n. 28), Formación espiritual de comunicadores (Aetatis Novae 1992, n. 29), cooperación (Aetatis Novae 1992, n. 30), Relaciones Públicas (Aetatis Novae 1992, n. 31), comunicación y desarrollo de los pueblos (Aetatis Novae 1992, n. 33).

 

  1. Ejecución de estrategias (ACTUAR) (5ª. Etapa GE).

 

  1. Evaluación y monitoreo de estrategias (6ª. Etapa GE).

 

Bibliografía

–          Aetatis Novae 1992.

–          Martínez de Toda, José (2011) Comunicación estratégica. Caracas.

–          Martínez de Toda, José (2011) Comunicación corporativa. Caracas.

–          Martínez de Toda, José (2011) Niveles de comunicación en la planificación

–          de una institución apostólica. Caracas.   

 

 


Plan comunicacional de una diócesis (Resumen)

 

Introducción: Necesidad de una planificación pastoral de la comunicación (Aetatis Novae 1992, nn. 20-23).

 

I – Fase de Investigación (VER) (Aetatis Novae 1992, n. 26)

  1. Situación de la sociedad de ese lugar: ¿Cuáles son los objetivos de esta sociedad civil? ¿Qué modelo es? ¿Qué modelo quiere ser? ¿Hay democracia verdadera? ¿Están separados y son autónomos los tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial?

¿Cómo son tratados los más pobres? ¿Hay explotación? ¿Se respetan los derechos humanos?

 

  1. Prioridades de la diócesis. Ver su documento de Plan Pastoral Diocesano. Si no, ver documentos de la Conferencia Episcopal de ese país, del CELAM, etc.

¿Qué modelo de Iglesia predomina? Se han seleccionado cinco modelos, siguiendo al Cardenal Avery Dulles: Iglesia-Institución, Iglesia-Mensaje, Iglesia-Sacramento, Iglesia-Comunión, Iglesia-Diálogo.

¿Cuáles son los objetivos de la diócesis? Estos objetivos de la diócesis deben tener en cuenta los objetivos de la sociedad, para criticarlos o para apoyarlos. Problema a resolver. (1ª. Etapa Gerencia Estratégica = GE).

 

  1. Inventario de recursos comunicacionales

Emisoras de radio, instituciones con Oficina de Comunicación (diócesis), instituciones con medios de comunicación: con página web, etc.

 

  1. Análisis de recursos (JUZGAR): ¿Cumplen estos recursos comunicacionales con las Prioridades de la diócesis? Dos posibles elementos de análisis a elegir:

–          Aciertos y fallos en el manejo de tales recursos.

–          FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas).

Reflexión teológica (Aetatis Novae 1992, n. 32): relación de estos recursos con las prioridades, documentos de Roma, del CELAM, de la Conferencia Episcopal del país, de la diócesis… (3ª. Etapa GE).

 

II – Fase de Programación (Aetatis Novae 1992, n. 27)

  1. Objetivos y metas. Elaboración de estrategias (4ª. Etapa GE). (Aetatis Novae 1992, n. 24-25). Áreas sugeridas por Aetatis Novae: Formación en comunicación (Aetatis Novae 1992, n. 28), Formación espiritual de comunicadores (Aetatis Novae 1992, n. 29), cooperación (Aetatis Novae 1992, n. 30), Relaciones Públicas (Aetatis Novae 1992, n. 31), comunicación y desarrollo de los pueblos (Aetatis Novae 1992, n. 33).

 

  1. Ejecución de estrategias (ACTUAR) (5ª. Etapa GE).

 

  1. Evaluación y monitoreo de estrategias (6ª. Etapa GE).

 

Bibliografía

–          Aetatis Novae 1992.

–          Martínez de Toda, José (2011) Comunicación estratégica. Caracas.

–          Martínez de Toda, José (2011) Comunicación corporativa. Caracas.

–          Martínez de Toda, José (2011) Niveles de comunicación en la planificación

–          de una institución apostólica. Caracas.      

 

Criterios para una Comunicación Pastoral

José Martínez de Toda, S.J.

(martodaj@gmail.com)

Febrero de 2011

 

 

ÍNDICE

Introducción: Situación

Características de la nueva comunicación

Criterios:

  1. Tener una actitud positiva
  2. La Iglesia (El Reino de Dios) nos pide que seamos sus voceros
  3. Contenido de nuestro mensaje
  4. Usar medios tradicionales y nuevos
  5. Criterios fundamentales de la visión cristiana de la información
  6. Las actitudes y cualidades del comunicador eclesial
  7. Educación para los medios
  8. Comunicación para la comunión.
  9. Glo-cal
  10. “No tengan miedo”. Debemos ser Luz del Mundo y Sal de la Tierra.

Necesidad de la evaluación.

Costos económicos.

 

 

 

 

 

Criterios para una Comunicación Pastoral

 

José Martínez de Toda, S.J.

(martodaj@gmail.com)

17 de enero de 2011

 

Introducción: Situación

 

La Iglesia tiene una presencia “más bien trivial” en los medios, entendiendo que el Pueblo de Dios está hoy conformado por gente aislada en sus hogares que tiene la mirada puesta en la televisión.

Las personas encargadas de los medios de la Iglesia o de la comunicación de la Iglesia son personas “venerables desde luego y en su inmensa mayoría clérigos-, que dirigen como pueden un programa religioso por radio o por TV, o que mantienen una columna en un diario, o que han puesto en marcha una revista, o que llevan un gabinete de información en su diócesis, y parece que no pueden hacer más de lo que hacen. Casi todos ellos tienen varios cargos pastorales y sufren con paciencia una desmedida falta de medios y de comprensión entre sus compañeros.

Y, sin embargo, en estas mismas reuniones se barajan toda clase de documentos oficiales y de informes expertos que patentizan la necesidad de que la Iglesia use los medios de comunicación para el cumplimiento de sus fines” (Raygón 1995).

¿Por qué se abandona a quienes intentan hacer algo?

La institución eclesial tiene que modificar estructuras y comportamientos, si desea ser aceptada en los moldes profesionales mediáticos, es decir, aceptada de otra manera. Porque para cualquiera es evidente que la presencia de la prensa católica está reducida a enunciados de verdades, a conflictos y a relatos de espectáculos populares. La Iglesia se presenta como detentadora de un sistema de verdades apodícticas y como demagogia festiva. En dos palabras: como poder.

Este triángulo Iglesia-Poder-Medios

Dificultades:

–          Jesús de Nazaret nunca deseó el proselitismo como una condición de la parusía;

–          segundo, la Iglesia dice que está en el mundo y, a la vez, que no es de este mundo;

“La gente está aislada en sus hogares, tiene puesta su mirada en la TV y sus oídos en la radio. Está ahí: detrás de los receptores. Pues bien: si está ahí, y los clérigos quieren de verdad llegar a ellos, tendrán que buscar los modos de llamar su atención por estos canales”. (Raygón 1995).

Hay un enorme desinterés sobre las cuestiones eclesiales entre los profesionales y las empresas informativas, sobre todo en España. Pero también es verdad que, cuando se les presenta adecuadamente una determinada parcela eclesial, la respuesta suele ser el asombro y el “yo no me podía imaginar que esto fuera así”.

“La política y la diplomacia eclesiásticas (seguramente las más experimentadas del mundo), sus conflictos internos y externos en una organización de 900 millones de miembros, sus opciones ideológicas, sus gestos magnánimos y mezquinos, el éxito multitudinario de muchos de sus espectáculos, expresados en acontecimientos, son interesantes para cualquier informador que se precie de ello. Con todo, opino que aún lo serían más si quienes abordan la información de un tema eclesial conocieran mucho mejor las estructuras organizativas de la Iglesia, las motivaciones profundas que las han creado y el desarrollo histórico y doctrinal de esta enorme institución. Sin todos estos acontecimiento no veo cómo pueden explicar -y no sólo narrar- la actualidad católica”. (Raygón 1995).

“Aparecen dos tendencias:

En primer lugar, los medios eclesiales no parecen previstos para una influencia real en la opinión pública.

En segundo lugar, la inversión en medios impresos es muchísimo mayor que en audiovisuales, aunque es muy reducido el número de diarios católicos, y la calidad y la difusión de sus revistas son más que modestas en general. O sea, que el hecho de que existan muchas publicaciones de la Iglesia no significa que la Iglesia haga mucho periodismo. La pobreza audiovisual parece indicar que todavía no ha comprendido que su misión evangelizadora se enmarca en una ciudad secularizada audiovisual y de imágenes. Sorprende que la riquísima tradición icónica de la Iglesia no haya sido capaz en nuestro tiempo de adaptarse a la radio y a la televisión. En todo caso, es un camino abierto a la investigación” (Raygón 1995).

“El 60% de las diócesis españolas no cuentan con un Plan Pastoral referido a los medios y el 35% de ellas no tienen presupuesto económico. El perfil genérico resulta así: carecen de regulación jurídica; son clericales; sus directivos tienen una formación específica, una dedicación y unos sueldos muy escasos; muchos de ellos carecen de colaboradores que, cuando existen, son voluntarios; los medios de producción y distribución son artesanales, lo que repercute negativamente en la penetración en los medios más influyentes y en el seguimiento de la misma información emitida. Todo ello no obsta para que las relaciones de estas personas con los profesionales de los medios suelan ser excelentes” (Raygón 1995)..

“Los destinatarios potenciales de sus productos son telespectadores y radioyentes, no lectores; en segundo lugar, las mayorías prefieren una Iglesia de masas, adaptada a la mentalidad de nuestro mundo y a la vez con capacidad para ofertarle tradición y sentido, no de comunidad comprometida.” (Raygón 1995).

La información religiosa está polarizada por el espectáculo y el conflicto.

 

Características de la nueva comunicación

<Nos colocamos en el contexto de la comunicación de hoy, con sus nuevas características que conocemos bien y que influyen profundamente en nuestro servicio cotidiano. Anoto tres: velocidad, globalización, fragmentación:
a.La velocidad. Requiere un modo de seguir y contrastar el nacimiento de las crisis en tiempos muy breves: la importancia de lo que sucede en el momento. Los tiempos son abreviados, en pocas horas una discusión se difunde por la red y se manifiesta en el sistema de los medios de comunicación y suscita interrogantes y objeciones que atraviesan a la Iglesia y a la opinión pública. La respuesta, o el inicio de la serie de respuestas, no se debe hacer esperar demasiado. Mientras más rápido, mejor.
<Nos encontramos en un tiempo caracterizado por la velocidad: ‘dromología’ (como hipódromo, velódromo). La rapidez con la cual se desarrollan las tecnologías, la velocidad en los medios de transporte, en las comunicaciones satelitales, la impresionante inmediatez de las acciones computarizadas. Todo es rápido, todo parece ser inmediato. Pareciera que los desarrollos tecnológicos no nos dan tiempo para pensar.

Estamos pasando de una concepción espacial del tiempo, de una temporalidad que permitía la espera a una necesidad de inmediatez. Queremos que todo se realice ya. Y esta mentalidad de inmediatez con relación al tiempo contrasta con la realidad de la dificultad de verificar esta misma inmediatez en el orden de lo social, de lo sicológico y de lo vital o existencial concreto. Nosotros y nosotras no cambiamos con la velocidad que los adelantos científico técnicos van desarrollando y exigiendo el tiempo presente.

Podemos, por tanto, estar viviendo una cierta esquizofrenia frente a la velocidad y la rapidez. Nuestras comunidades parecen marginales a la necesidad de evoluciones rápidas. Hacemos retiros, venimos a congresos y conferencias de todo orden, leemos esto y lo otro pero no verificamos los cambios reales en la vida cotidiana de las urgencias que vamos identificando en todos estos momentos de reflexión y análisis. En este mismo momento estamos viviendo esta realidad. Pensando ante las situaciones que tenemos que vivir como religiosos, saldremos de aquí y no nos veremos transformados fácilmente, o no cambiaremos fácilmente nuestros modos y modelos. Entonces, la rapidez con que van tantos fenómenos contrasta con la lentitud de nuestra adecuación a los mismos.> (Madera 2009).

La abundancia de blackberries indica la velocidad con que quieren vivir los que los tienen.

 

b.La globalización. Una crisis o un debate que nace en una zona, hoy con frecuencia se da a conocer también en otros países con mucha rapidez, y si hay un problema latente, este da la pauta a su vez para apuntar el problema en otra parte. (Como se ha verificado, por ejemplo, en la cuestión de los abusos sexuales).

 

c.Fragmentación. La multiplicidad de las voces, su fuerza y efectividad, hoy se manifiesta también más allá de las sedes clásicas, con frecuencia ligadas a las instituciones, dependientes o cercanas a la autoridad de la Iglesia, creando un conjunto de sujetos comunicativos muy variados e incontrolables en sus expresiones y generando con frecuencia fenómenos de confusión difíciles de clarificar.

La experiencia nos enseña:
a.En relación a la velocidad. La importancia de monitorear continuamente la red. La importancia del diálogo frecuente y continuo con los sujetos de quienes pueden y deben venir las respuestas. La importancia de instrumentos ágiles de difusión rápida de información y respuesta.
b.En relación a la globalización. La importancia de las relaciones con puntos de referencia de la comunicación en las diversas regiones de la Iglesia: oficinas o interlocutores de las Conferencias Episcopales o diócesis, o emisores probados de referencia.
c.En cuanto a la fragmentación y multiplicidad de las voces. La disponibilidad y actitud para dialogar sin estrechez, para hacer posible una dinámica de comprensión y no de división, que facilite la unión y la comunión.> (Lombardi 2010, 1).

  1. Tener una visión positiva de las comunicaciones sociales y su evolución

<Los documentos de la Iglesia ponen de relieve, con objetividad, los problemas relacionados con las comunicaciones sociales y con los riesgos y ambigüedades que conlleva su uso. No obstante, no se puede negar que en conjunto testimonian una perspectiva positiva – incluso diremos optimista- sobre el desarrollo de las comunicaciones sociales y sobre las posibilidades que ofrecen para poner en práctica la misión de la Iglesia. Los mismo títulos de los documentos suenan atractivos: Miranda prorsus (Los maravillosos progresos técnicos), Inter mirifica (Entre los maravillosos inventos de la técnica), Communio et progressio (La comunión y el progreso).

Creo que también nosotros debemos compartir esta actitud e intentar cultivarla. Por lo tanto, mi consejo es no tener una actitud temerosa o de prejuicio negativo hacia las comunicaciones sociales y sus agentes, sino hacer todo lo posible para aprovechar las posibilidades apostólicas del uso de los instrumentos de comunicación.> (Lombardi 2010, 1-2).

Experiencia positiva de los grandes viajes: Reino Unido, Francia, USA… Encíclica “Caritas in veritate”. (Lombardi 2010, 2)

 

 

2.La Iglesia (El Reino de Dios) nos pide que seamos sus voceros

<En nuestra situación, no se trata de algo que nosotros mismos hemos buscado o que nos hemos inventado, sino de una tarea que nos ha sido encomendada por la Iglesia.> (Lombardi 2009, p. 3)

 

 

3.Contenido de nuestro mensaje

Hay dos direcciones principales para las que pueden servir:

1–El anuncio del Evangelio y del mensaje de la Iglesia.

Comunicación católica unida a comunicación profana

<Lo que nosotros comunicamos por encargo de la Iglesia no es un mensaje abstracto, deslindado de la vida real de la gente, de nuestros hermanos y hermanas entre quienes y por quienes vivimos… No somos nosotros quienes hemos de inventar los contenidos de la misión sino que los recibimos, los leemos en relación a los problemas del tiempo, a las expectativas del auditorio, los traducimos y los explicamos “inculturándolos”. Nosotros vemos el anuncio de la Iglesia estrechamente relacionado con la realidad del mundo; no pensamos en una comunicación católica separada de una comunicación “profana”, aquello que nos interesa es el hombre, todo el hombre y sus problemas vistos desde la perspectiva del Evangelio.

Ciertamente, nos interesa la vida de la Iglesia en su acontecer cotidiano, pero también toda la vida de la humanidad con sus problemas de desarrollo, de justicia, de paz, de crecimiento humano moral y espiritual y con sus riesgos y sus problemas. Por ejemplo, la información de Radio Vaticano mira a no ser una información solo eclesiástica sino integral, y el Papa es para nosotros el principal comentador, incluso en lo que se refiere a los hechos de la humanidad de hoy sobre los cuales suele intervenir indirectamente con sus enseñanzas de carácter más general, pero también directamente con sus llamamientos y con sus valoraciones sobre los desarrollos sociales y políticos en relación con el bien de la persona y de la sociedad.> (Lombardi 2009, p. 3-4)

 

2(Falta búsqueda de Rodríguez)

3–La construcción de la comunión y de la comunidad eclesial.

 

Prioridades en la comunicación. La atención a lo central. Las prioridades auténticas.

Uno de los aspectos fundamentales para orientar los debates en la Iglesia, creo que es la claridad en el comprender lo que es importante de lo que no lo es, tener una “jerarquía” correcta de los temas. La prioridad esencial:

Dios y la dimensión religiosa del hombre (una fe amiga de la razón),

Jesucristo que nos revela el verdadero rostro de Dios (Deus caritas est / Dios es amor),

-el ecumenismo como fidelidad al mandato de Cristo,

-el diálogo entre las religiones para alimentar la dimensión trascendente de la vida,

-el esfuerzo por traducir la fe en obras de caridad y de solidaridad para la construcción de un desarrollo integral.
Ir hacia lo central, preocuparse por el centro, al que convergen las serias preocupaciones de la prensa católica y de la comunicación secular preocupada por el destino de la persona y de la humanidad.

–          Un mensaje positivo sustancialmente rico.

–           Indicar fiel y sinceramente los riesgos de la pérdida de las referencias esenciales para la orientación de la vida y de la sociedad: cerrazón en un horizonte materialista, pérdida de las raíces cristianas y de los términos fundamentales de la antropología cristiana, relativismo y subjetivismo que destruyen a la comunidad.

–          Mensaje que es contra corriente en el mundo secularizado. Mensaje indefenso.

–          Cambio del contexto histórico: de la confrontación Este-Oeste con el comunismo, a la confrontación con el mundo occidental secularizado que influye en todos los países.
No hay ya una “alianza política” contra un enemigo común (comunismo), sino que sólo se tiene la fuerza de la fe y de la razón.

–          Pero un mensaje que puede ser escuchado con respeto y atención y que haga pensar.> (Lombardi 2010, p. 1-2)

 

 

4.Usar medios tradicionales y nuevos

<Ello introduce una reflexión, que me parece importante, sobre la relación entre los medios tradicionales y los nuevos medios en nuestro servicio eclesial.

Hay un número cada vez mayor de personas que no son alcanzadas directamente por el mensaje de la Iglesia, pero que pueden ser alcanzadas a través de los medios.

Debemos estar atentos para percibir cuáles nuevos caminos debemos emplear, para alcanzar mejor a nuestros interlocutores. Esta atención debe estar acompañada por una sabia prudencia. A menudo las nuevas generaciones o grupos específicos recorren nuevos caminos de comunicación social, pero otros permanecen ligados a sus costumbres y no los debemos abandonar…

Pero ciertamente muchos jóvenes hoy usan modos diversos de comunicación, por medio de Internet, i-pod o móviles, etc. Y hay tendencias en pleno y gran desarrollo en este campo. Debemos ser capaces de interceptarlos y encontrarlos en estas nuevas vías de comunicación, ofreciéndoles signos de nuestra presencia y respuestas a sus preguntas o necesidades.> (Lombardi 2009, p. 2-3)

 

 

5.Criterios fundamentales de la visión cristiana de la información

<Naturalmente en esta actividad tratamos de actuar los criterios fundamentales de la visión cristiana de la información, válidos para todos los medios y que podemos brevemente recordar:

Servicio a la verdad y a la objetividad, colocándonos en una perspectiva cristiana, ofreciendo los datos de los problemas y tratando de ayudar a los oyentes a reflexionar sobre sus causas, exponiendo las posiciones de la Iglesia. Muchos oyentes -en diversas regiones del mundo- nos dicen apreciar una información que no esté guiada por intereses económicos, políticos o ideológicos, y que en esto se distingue de la de muchas otras emisoras internacionales, dependientes de fuertes intereses políticos.

Servicio a una visión de la realidad que no excluya a Dios. Benedicto XVI insiste sobre la necesidad de un “realismo” que no reduzca a la sola materia, a la economía y a la técnica, las realidades de este mundo. Por esto es importante no dividir rígidamente la información entre sacro y profano, entre eclesiástico y mundano, sino demostrar que las dimensiones y las motivaciones morales y religiosas son parte esencial e importante del mundo de la vida. Desde este punto de vista es muy significativa la “jerarquía” de las noticias, el orden con el que se dan. En un mundo confuso y que desorienta, uno de los grandes servicios que debemos hacer es ayudar a las personas de hoy a “poner orden” en el propio modo de ver las cosas y los acontecimientos, a distinguir aquello que es más importante y grave de aquello que lo es menos.

Servicio a la justicia. Debemos dar particular atención a las áreas más pobres y a las guerras olvidadas, reaccionando ante el gran desequilibrio existente en la información mundial entre “Norte y Sur” -sea sobre noticias, sea sobre las posibilidades de informar y ser informados-, valorizando las grandes posibilidades que la Iglesia tiene de tener una visión más justa de los problemas, gracias a su presencia capilar y cercana a la gente en tantos lugares del mundo (con sus misioneros, sus actividades asistenciales, etc., que pueden convertirse en puntos preciosos de información de primera mano).

Me enorgullece el que en una reciente investigación realizada en Italia sobre la información internacional en lo que respecta a las noticias sobre los conflictos y las “guerras olvidadas” en el mundo de hoy, Radio Vaticano ha resultado ser la emisora que ha dado el mayor número de informaciones, superior al de la RAI (Radio televisión italiana), incluso sumando todos los canales de la misma RAI.

Servicio para la paz. Debemos tratar, siempre, de favorecer la comprensión y el diálogo entre las diversas posiciones y los diversos pueblos y no acentuar las contraposiciones. Saber “estar” con paciencia en las tensiones incluso al precio de ser criticados. Usar siempre y con decisión un lenguaje respetuoso hacia los demás, equilibrado y no agresivo, capaz de inspirar serenidad de juicio y comprensión recíproca… ¡Qué difícil es, pero a la vez importante, ayudar a quien vive en primera persona un conflicto -pienso en los de los Balcanes o en África, que han involucrado personalmente a muchos de nuestros redactores de diversos equipos lingüísticos- a no dejarse arrastrar y dar una información o evaluación parcial, como aquellas que eran proporcionadas por la mayor parte de los órganos de información de los países en lucha, sino a hablar siempre como voz de la Iglesia, que se coloca por encima de las partes y prosigue, a cualquier precio, exhortando al diálogo, a la reconciliación y la paz.

En el ámbito de la formación para la paz, la información… tiene un campo sumamente rico y actual en el ecumenismo y en el diálogo interreligioso (pensemos en nuestro modo de hablar del Islam, o en nuestro modo de hablar hacia Países donde gran parte de nuestro auditorio o nuestros lectores no son católicos o ni siquiera cristianos, aunque también en el interior de nuestros Países europeos hoy el número de los musulmanes es altísimo).> (Lombardi 2009, p. 4-5).

 

6.Las actitudes y las cualidades del comunicador eclesial

<El comunicador eclesial, sea el Obispo o su portavoz encarna en la comunicación pública de vez en cuando el pensamiento, los juicios y las elecciones de la comunidad de la Iglesia. Por ello, cuidar bien su presencia en el mundo de los medios no es un lujo, sino un deber, que corresponde a la misión eclesial, desde el momento que para muchos no hay un contacto directo con la Iglesia, sino aquel que es mediado por lo que se lee, se ve, y se escucha a través de los medios.

a.Ante todo, nunca hay que dejar de insistir en el empleo de un lenguaje claro, simple y comprensible, no demasiado abstracto y complicado o especializado… Si queremos que un mensaje “pase” y permanezca en la memoria del que nos escucha, debemos ser capaces de indicar con sencillez y claridad su núcleo central. Si no lo hacemos, no podemos quejarnos luego de que se hagan presentaciones o interpretaciones parciales o desviadoras. Así, si presentamos un documento, hay que saber ofrecer una síntesis, un comunicado breve, una frase inspiradora, aunque para su profundización se requerirá siempre la lectura del documento completo…

b.Luego, hay que ser siempre verídicos y claros. Hay que decir siempre la verdad, también ante preguntas difíciles. De lo contrario, tarde o temprano se cae en contradicciones; ello se nos echará en cara sin piedad y el daño será más grave. La conciencia tranquila que proviene del decir siempre la verdad es la premisa fundamental para afrontar serenamente toda situación, por difícil que sea.

Ello no quiere decir que hay que decir siempre todo: pueden haber justos motivos de discreción y prudencia; pero todo lo que se dice debe ser verdad, debemos poder asumir la responsabilidad de lo dicho. La verdad es principio fundamental, en particular, en la denominada “comunicación de crisis“, cuando se es atacado por escándalos o errores. No hay nada peor que pensar que se puede mejorar la situación negando la verdad.

c.Cuando se nos presentan algunas preguntas que merecen una respuesta, hay que darla y no hacer esperar mucho esa respuesta. Es cosa buena estar disponibles y responder – personalmente o por medio de una persona delegada – si nos buscan por teléfono o por e-mail. Ello genera credibilidad y confianza, mientras que el escabullirse y la reticencia generan desconfianza y sospecha.

También la prontitud es importante para no hacer crecer olas de agitación, o no dejar que se difundan ampliamente informaciones falsas o inexactas, que luego es difícil rectificar.

Hay que tener en cuenta que los periodistas deben escribir noticias – es su trabajo, a menudo están obligados a ello si hay algún tema del que se está hablando – y, por lo tanto, si no reciben respuestas atendibles, tienden naturalmente a desarrollar hipótesis o conjeturas, o a dar sus explicaciones.

También hay que pensar que hoy la información es un flujo continuo a través de la red y los sitios, en tiempo real, y no hay un día de tiempo para responder, hasta cuando se impriman los diarios de mañana. Por lo tanto, cuanto antes se da la respuesta o la información correcta, es mejor. Por lo general, es mejor encauzar y guiar la información siendo los primeros en darla, y no tener que correr detrás de una información no correcta.

d.Naturalmente, es importante la cualidad y la autoridad de las tomas de posición y de las intervenciones. Estar disponibles no quiere decir intentar ser omnipresentes en los medios, dando la impresión de estar buscando notoriedad. Los media pueden ser desleales: crean con gusto a sus protagonistas y después se deshacen de ellos en breve tiempo, o en otros casos los vuelven esclavos del tipo de imagen que han creado de ellos. Por lo tanto, hay que saber bien qué cosa se quiere comunicar y hacerlo con medida en los momentos importantes. Lo ideal es lograr que nosotros mismos seamos quienes “llevamos la batuta” de la comunicación creando las ocasiones propicias y lanzando los mensajes que nos apremian.

En la comunicación es importante “ser uno mismo”. Cada uno tiene su propia personalidad como comunicador. Benedicto XVI es distinto de Juan Pablo II, pero él también – come vemos cada vez más – es capaz de comunicar con un estilo suyo. Algunos son más amenos, otros más sobrios, etc. Pero lo importante es que se vea que el que comunica es una persona sincera, que “da la cara” por lo que dice, capaz de trasmitir convicciones y emociones, más allá de un lenguaje frío y burocrático… Debemos recordar que el testimonio y la experiencia vivida son generalmente mensajes mucho más eficaces que los razonamientos conceptuales o que los largos discursos: está bien que también nuestra comunicación lleve en sí elementos y aspectos de esta naturaleza.

e.En fin, una observación: si hay cosas verdaderamente reservadas y que por buenos motivos no se deben hacer públicas, no hay que decirlas, por último ni a los amigos. En el mundo actual la discreción – el ser reservados – no existe o no se considera como un valor, y no nos podemos lamentar si circulan noticias que nosotros mismos hemos dado. Creo que ser buenos comunicadores conlleva también saber observar los límites de la comunicación, distinguir bien entre lo que se debe comunicar y el tiempo en que hay que comunicarlo y lo que no hay que comunicar o lo que todavía no se debe comunicar.

f.Un aspecto que considero importante subrayar, además del de los contenidos de la comunicación, es el de la pastoral de los agentes de la comunicación, es decir, la relación con los periodistas y la calidad personal de esta relación.

Es necesario tener presente que se trata de personas concretas, con sus problemas humanos y laborales, con las indicaciones que reciben de sus directores y que, a veces, condicionan fuertemente su libertad. Manifestar atención y comprensión por ellos, buscar ocasiones de encuentro incluso personal, invitarles a participar en momentos comunes (Fiesta del patrono san Francisco de Sales, Jornada mundial de las comunicaciones sociales, principio y final del año pastoral…), en ciertos casos participar en momentos cruciales de su vida, o solidarizarse cuando están siguiendo acontecimientos importantísimos o dramáticos, o agradecerles la atención demostrada en ciertos acontecimientos importantes para la comunidad eclesial… Todos estos son modos para crear una mayor sintonía que facilita la confianza y la comprensión recíproca.> (Lombardi 2009, pp. 5-7).

 

 

7.Educación para los medios

<¿Qué vamos a hacer con los medios? Es muy simple y muy complejo:

Simple, porque se trata de formar criterios para un libre uso de estos medios, y

Complejo, porque no podemos eludir los influjos y las consecuencias que sobre cada persona ellos van teniendo: la creación de relaciones virtuales que puede generar el olvido de las relaciones tú a tú, la dependencia de nuevas formas de relación como el chat. Tales situaciones… no se ubican solo en las áreas citadinas de nuestros países, sino que ya están en los campos y pequeños poblados rurales.

La vida religiosa es y debe seguir siendo profética. Su rol con relación a las nuevas tecnologías es reconocerlas en su grandeza como parte de la condición de imagen de Dios que somos los hombres y las mujeres de este mundo, pero debe ser libremente crítica frente a la perversión de los valores o la negación del sentido fundamental de lo humano. Una ‘ciencia con conciencia’ en contraste de un desarrollo de la ciencia en sí, que supedita lo humano a la creatividad y el deseo irrestricto de conocer, propio de nuestra condición de humanos y humanas.> (Madera 2009, pp. 1-2).

Una descripción más completa de la educación para los medios comprende seis dimensiones. “La educación para los  medios es un proceso que busca formar en el sujeto estas dimensiones educativas: que sea alfabetizado mediáticamenteconsciente, activo, crítico, social, y creativo, pero entendidas según las teorías más recientes. Tal educación le permitirá participar más plenamente en la cultura  popular  contemporánea, tal como es presentada en los medios masivos”. (Martínez de Toda 1998).

 

 

8.Comunicación para la comunión eclesial y humana a todos los niveles

Los instrumentos de comunicación social católicos son instrumentos fundamentales para la construcción de la comunidad cristiana y de la más amplia comunidad humana.

La comunicación, tanto como información como circulación de otros mensajes, testimonios, profundización, etc. tiene que estar al servicio de la comunión eclesial.

“Comunicación para la comunión” debe ser un lema persistente, que inspira continuamente todo el trabajo de comunicador y que es fundamental, para indicar a mis colaboradores inspiración y orientación en su trabajo de servicio eclesial como comunicadores. Es un lema más concreto de lo que puede parecer a primera vista: guía las opciones del lenguaje, del planteamiento de escucha y de benevolencia hacia todos los interlocutores, el placer de crear ocasiones de diálogo y de comprensión recíproca, también en el campo ecuménico, interreligioso, etc.

Es un planteamiento decisivo: yo quiero siempre hablar solamente para unir y no para dividir. Todos debemos caer en la cuenta de que la comunicación es el camino poderoso y eficaz para construir la comunión eclesial, ésta es la premisa para tomar la decisión concreta para sostenerla y promoverla con todo el corazón.

El discurso de la comunicación para la comunión se articula naturalmente en diversos niveles: en la Diócesis, pero también más allá de sus confines, para abrirse a los horizontes de la región, del país, del Continente, de la Iglesia universal. En efecto, es precisamente la comunicación social el camino principal para unir cotidianamente los fieles a la comunidad más amplia de la Iglesia, inmersa en el mundo…

La buena comunicación en la Iglesia necesita la integración de los distintos niveles de comunicación, cada uno de los cuales es necesario, y deben ser complementarios entre ellos: el nivel local (parroquial o diocesano), el nivel intermedio (normalmente nacional), el nivel universal. El Obispo, la Conferencia Episcopal, el Papa deben estar presentes en el horizonte de la comunidad católica y de cada fiel como miembro de la Iglesia…

Pienso que se debe buscar, en los respectivos países, las formas más eficaces de colaboración en el campo de las comunicaciones sociales, para garantizar al mismo tiempo la vitalidad de la comunicación local y la dimensión más amplia, que forma el sentido de la universalidad y de la unión de la Iglesia universal. En muchos Países ésta es la dirección en la que se ha procedido, y es natural que sea así.> (Lombardi 2009, pp. 7-9).

 

< Quien trabaja en la comunicación, en la Iglesia y de la Iglesia, en el mundo, debe tener en aumento una fuerte conciencia y convicción que para nosotros la comunicación es y debe ser para la comunión, para el diálogo y la comprensión recíproca.
Hablar no para afirmarse a sí mismos, sino para encontrarse, escucharse y comprenderse el uno al otro.
Tener el gusto de dialogar para comprender y construir juntos.
Son actitudes que, desde mi perspectiva, son profundamente diversos de otras dos actitudes muy difundidas:
-En la práctica periodística, la tendencia a crear contraposiciones, tensiones, conflictos, a describir la realidad siempre en estos términos, no sólo, sino a usar la palabra para resaltar y profundizar los conflictos en vez de resolverlos en una síntesis superior. Si se ven con finura y lealtad los problemas y las cuestiones abiertas, qué bueno; pero si se hace para hacerlos insuperables, pues no.

-Más aún, en la red, la posibilidad tendencialmente infinita de expresarse lleva fácilmente a una multiplicación de sitios, blogs, etc., que van más a un narcisismo subjetivo o a mantener posiciones de una de las partes, más que a una actividad comunicativa competente, responsable y constructiva, o que por lo menos puedan esconder tendencias de tal género. ¿Cómo hacer para contener estas tendencias y orientar, en cambio, la potencialidad de la red hacia un enriquecimiento de la vida comunitaria eclesial y de la propuesta cristiana para los que navegan en esa búsqueda? Creo que para esto estamos apenas al inicio de un camino. La reflexión se ha iniciado. Los temas de la Jornada de las Comunicaciones Sociales estimulan para esta reflexión. En las diversas Conferencias Episcopales se organizan foros y lugares de encuentro para quienes trabajan en la red. No sabemos todavía qué querrá decir “ser Iglesia en los tiempos del Internet” en unos decenios. Pero somos nosotros quienes la construimos día con día.> (Lombardi 2010, p. 4)

 

 

9.Glo-cal

<Nuestro período es muy dinámico, abre a la comunicación eclesial muchas posibilidades y hay que vivirlo con serenidad y entusiasmo.

Es verdad que hay grandes poderes informativos ante los que nos sentimos pequeños y pobres.

Pero es también verdad que la Iglesia tiene una gran vitalidad y está junto a la vida real de las personas.

No debemos tener una visión demasiado centralista de la Iglesia, debemos equilibrar la universalidad con la capacidad creativa local. Debemos ser capaces de animar las iniciativas locales, saber hacer circular las experiencias positivas e intercambiarlas, intentar coordinar e integrar las aportaciones para la comunicación de los diversos niveles, valorizando siempre la contribución informativa y comunicativa que nos ofrece la Iglesia universal.> (Lombardi 2009, p. 9)

 

 

10. “No tengan miedo”

<Debemos tener confianza, el Espíritu está obrando. Recordemos las palabras del parágrafo conclusivo de la última Carta apostólica de Juan Pablo II, de 2005, dedicada precisamente al “Rápido desarrollo de los medios de comunicación social”:

“A los operadores de la comunicación y, en especial a los creyentes que trabajan en este importante ámbito de la sociedad, renuevo la invitación que desde el inicio de mi ministerio de Pastor de la Iglesia universal he querido lanzar al mundo entero: “¡No tengan miedo!”.

¡No tengan miedo a las nuevas tecnologías!, ya que están “entre las cosas maravillosas” -“Inter mirifica“- que Dios ha puesto a nuestra disposición para descubrir, usar, dar a conocer la verdad, incluso la verdad sobre nuestra dignidad y nuestro destino de hijos suyos, herederos del Reino eterno.

¡No tengan miedo a la oposición del mundo! Jesús nos ha asegurado “Yo he vencido al mundo”.

¡No tengan miedo a la debilidad e incapacidad de Ustedes! El divino Maestro ha dicho: “Yo estoy con Ustedes todos los días hasta el fin del mundo”. Comuniquen el mensaje de esperanza, de gracia y de amor de Cristo, manteniendo siempre viva, en este mundo que pasa, la perspectiva eterna del cielo…” (n.14).> (Lombardi 2009, p. 10).

<Tenemos que superar los complejos de una vida religiosa que se esconde y se avergüenza de sí misma. No podemos seguir pensando que somos estado de perfección, pero sí podemos afirmar que somos alternativa místico profética al servicio de la vida en la cultura de la imagen y de la inmediatez.> (Madera 2009, p. 3).

 

Necesidad de la evaluación.

(Si hay publicaciones de prensa, radio o Televisión diocesanas o de mayor alcance hay que animarlas, también si es menester a evaluar su cualidad y utilidad y los recursos que requieren; es necesario a veces dar paso a nuevas iniciativas. Hoy, por ejemplo, es indispensable garantizar una eficaz presencia de la realidad diocesana en la Web. (Lombardi 2009, 7).

Mi artículo sobre evaluación.

 

Costos económicos.

<Es necesario recordar siempre que la comunicación – sobre todo en la Iglesia – es un valor que requiere energías y comporta costes, pero que raramente genera entradas económicas. En este sentido es necesario ayudar a nuestros superiores a tener una mirada alargada, tener en cuenta que hay vueltas y resultados que no son monetarios pero que son importantes, por lo que vale la pena invertir y gastar; de lo contrario no se obtendrán. Es menester, muchas veces, dedicar recursos económicos o buscarlos para ayudar a la comunicación no solamente desde el punto de vista de la disponibilidad de los instrumentos materiales, sino también, y aún más, de la formación de personas cualificadas y capaces.> (Lombardi 2009, 7).

 

 

Bibliografía

–          Lombardi, Federico, S.J. (2009) “Los medios de comunicación católicos – El ejemplo comunicativo de la Santa Sede”, Zenit.org, 17 de febrero de 2009. Ponencia en la Asamblea Anual de la CEMCS (Comisión de Medios de Comunicación Social de la Conferencia Episcopal Española). ZS09021701 – 17-02-2009
Permalink: http://www.zenit.org/article-30217?l=spanish

–          Lombardi, Federico, S.J. (2010) “Comunión eclesial y controversias: libertad de expresión y verdad en la Iglesia”, Zenit.org, 23 de octubre de 2010. Ponencia en el Congreso Mundial de Prensa Católica del 4 al 7 de octubre.

–          Madera Vargas, Ignacio, SDS (Presidente de la CLAR) (2009) “Análisis de la realidad eclesial”, Ponencia en la Asamblea de la Conferencia de Religiosos y Religiosas de Guatemala, Ciudad de Guatemala, Enero 24 de 2009.

–          Martínez de Toda, José (2010) “Teología de comunicación en tiempos de interconectividad y de compartir en redes”. 14ª. Conferencia Internacional sobre Teología y Comunicación. Pontificia Universidad Gregoriana (Roma) y Universidad Finis Terrae (Santiago de Chile), Santiago de Chile, 9-10 septiembre 2010. Word.

Aparecerá en http://theocom.net/index.php?option=com_frontpage&Itemid=88

–          Martínez de Toda, José (2009) “El Dios Comunión: repercusiones sociales y comunicativas”, en Revista ITER…

–          Raigón, Guillermo. (1995) “Iglesia católica y medios de comunicación social”, en Temas de Comunicación, N. 7, Escuela de Comunicación Social, Ucab, Caracas.

 

 

Niveles de comunicación en una institución apostólica (Evaluación)

 

José Martínez de Toda

(martodaj@gmail.com)

10 octubre 2013

                A la hora de ver el trabajo comunicacional de una institución apostólica (diócesis, congregación religiosa, instituto secular), uno nota una gran variedad de actividades más o menos importantes de comunicación. Y uno quisiera hacer algún tipo de evaluación. Pero, ¿según qué criterios? ¿Existe algún sistema de evaluación de tales actividades? ¿Qué grado de compromiso apostólico tiene esta institución con la comunicación?

Algunos documentos pontificios y del CELAM ayudan a establecer tales criterios.

Se pueden establecer tres niveles o grados de comunicación

 

 

I – Nivel Bajo: La institución apostólica no se preocupa por la comunicación social ni por tener o usar los medios de comunicación social.

 

Diferentes formas de este nivel bajo:

1ª La comunicación no aparece en la Programación Pastoral de esa institución; y si aparece, se da a un nivel secundario. En ese caso las actividades de comunicación, si las hay, se dejan a la iniciativa de individuos o de pequeños grupos y son fruto de su interés particular. Así lo describe Juan Pablo II:

“Generalmente se privilegian otros medios para el anuncio evangélico y la formación cristiana, mientras los medios de comunicación social se dejan a la iniciativa de los individuos o de pequeños grupos, y entran en la programación pastoral sólo a nivel secundario” (Juan Pablo II, Redemptoris Missio, n. 37).

 

2ª En algunos sectores aún se mira a los medios de comunicación social con cierta reserva y cautela. Muchos les tienen miedo, no quieren participar en ellos. Por ejemplo, no quieren ser entrevistados por periodistas. ¿Por qué? ¿Por comodidad? ¿Por miedo a hacer el ridículo? ¿Por miedo a equivocarse y tener que aguantar las críticas de los demás? ¿O es porque uno no está acostumbrado a participar en los medios?

Algunos creen que los medios de comunicación son algo trivial, banal, de puro entretenimiento, y que por lo tanto no vale la pena estar presente en ellos. No son para gente seria.

De esta forma se mantiene la idea de que los medios de comunicación son profanos y que son sólo instrumentos de propaganda.

Esta actitud aún persiste, a pesar de todo lo que se ha avanzado sobre la importancia de la comunicación para la Iglesia

 

3ª. Los miembros de esa institución sólo comunican el evangelio en homilías, catequesis, clases, charlas… y no se preocupan por estar presentes en los medios de comunicación social.

 

4ª. No se preocupan por conocer los nuevos lenguajes (ni las nuevas tecnologías) de la cultura mediática (Aparecida 484).

 

5ª. El peligro de la Misión Continental es hacerla solamente para gente de Iglesia, para los que ya vienen a misa, para las cofradías, para los veneradores de los santos, para la catequesis, sin ir a los medios de comunicación social, que no sean de la Iglesia.

 

6ª. Si no hay emoción, no hay comunicación. Hace falta estar entusiasmado con Jesús para hablar de Él como sea. Ignacio de Loyola se unió íntimamente a Jesús para conocerlo y seguirlo en la cueva de Manresa y en la ribera del Cardoner, donde tenía las iluminaciones; de allí iba a Manresa a hablar con la gente de lo que había experimentado. La comunicación brotaba espontánea de una oración intensa.

 

7ª. Algunos dicen: “Lo que importa es hacer, no contar lo que uno hace”. Y Jesús dice: “Que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha”.

Evidentemente no se trata de hacerse los protagonistas, defecto típico de los comunicadores. Pero los evangelios contaron todo lo que hizo Jesús. S. Pablo contó muchas de sus experiencias en sus Cartas. Ignacio de Loyola mandó a todos escribir las ‘Cartas Edificantes’, e incluyó esta norma en las Constituciones de la Compañía de Jesús. S. Francisco Javier escribió desde la India varias cartas que conmocionaron la universidad de París y otros públicos europeos. Y él las escribió por orden de Ignacio de Loyola. Al llegar cualquier carta de Javier a Lisboa, grupos de 15 ó 20 amanuenses se dedicaban a copiarlas para hacerlas llegar a toda Europa.

 

 

II – Nivel Medio: la institución apostólica usa los medios de comunicación social para estar presente en la opinión pública (comunicación externa), pero lo hace de una forma aislada, sin formar parte de la pastoral general y sin relacionarse con los otros medios de comunicación, en los que participa la Iglesia. No se preocupa por la comunicación interna de la Iglesia. Se usan los medios de comunicación social, pero con una comunicación unidireccional, de transmisión.

Hay un plan de comunicación, pero quizá desvinculado de la planificación de la diócesis.

No hay que contentarse con tener un plan pastoral de comunicaciones, sino que es preciso que las comunicaciones formen parte integrante de todo plan pastoral, ya que ellas tienen una contribución que dar a todo apostolado, ministerio o programa” (Aetatis Novae 1992, N. 17).

Así que hay actividades concretas de comunicación, pero sin una planificación conjunta. Por ejemplo: hay una radio, una TV, un programa de formación de comunicadores, un programa de comunicación de la parroquia, pero sin relación entre sí.

 

Hay un avance sobre el anterior nivel bajo:

1. Se considera la importancia de la comunicación. El Papa Juan Pablo II se refiere en la Redemptoris Missio (n. 37) a la comunicación como un areópago, y nos recuerda que el primer areópago de los tiempos modernos es el mundo de la comunicación. Los medios de comunicación social son el lugar de debate de los principales problemas de la sociedad. Se trata de influir en los líderes de opinión, y si es posible, ser uno de ellos

El documento de Aparecida retoma esto en los nn. 491-500: habla de los nuevos areópagos y centros de decisión, como ambientes donde tradicionalmente se hace cultura. El primero que se enumera es el de la comunicación.

El mundo de la comunicación está aumentando las relaciones entre la humanidad y transformándola  (Juan Pablo II, Redemptoris Missio, n. 37). Pero esto lo puede hacer para la división o para la comunión, para bien o para mal.

Se da a conocer lo nuestro” por todas las formas de comunicación, incluidos los medios de comunicación social.

2. Se incluye a los medios de comunicación social, como algo prioritario, en los planes de pastoral.

 

3. Se trata de llegar a los católicos alejados y a los no creyentes.

Los obispos en Aparecida dijeron en su mensaje final:

Ser misionero es ser anunciador de Jesucristo con creatividad y audacia en todos los lugares donde el Evangelio no ha sido suficientemente anunciado o acogido, en especial, en los ambientes difíciles y olvidados y más allá de nuestras fronteras(n. 4). Como Abrahán (Gn 12, 1) debemos ‘salir’ de nuestra tierra. ¿Qué hace mi institución por buscar a los alejados, olvidados y que están más allá de nuestras fronteras?

La Gran Misión Continental será un nuevo Pentecostés que nos impulse a ir, de manera especial, en búsqueda de los católicos alejados y de los que poco o nada conocen a Jesucristo” (Mensaje final de los Obispos en Aparecida. Discurso final, n. 38).

Para ello conviene usar también los medios de comunicación social que no sean de la Iglesia o que no aparezcan como de la Iglesia.

4. Considera a los medios de comunicación social como medios sagrados y santos (Inter mirifica, Communio et Progressio), útiles y necesarios para evangelizar. El pan y el vino son neutros; pero por la consagración se convierten en sagrados. Los medios de comunicación social son neutros: dependen del uso que se haga de ellos.

 

5. El documento de Aparecida trata del Primer Anuncio, es decir, del kerigma, que nos presenta retos: “Debe hacerse haciendo uso de los medios de comunicación social, puestos al servicio del evangelio. Gracias a ellos podemos hablar a las multitudes” (n. 485).

 

Pero se observan las siguientes lagunas:

  1. A la pregunta: ¿Por qué trabajar con los medios de comunicación social?, a veces se responde solamente: “Porque  así se multiplica el mensaje y se llega a más gente”.

Así mismo algunos consideran los medios sólo como instrumentos para multiplicar el anuncio. Es el quedarse sólo con que los medios son “una versión moderna y eficaz del púlpito. Gracias a ellos se puede hablar a las multitudes (Evangelii Nuntiandi, 45)” (Aparecida 485).

La respuesta a la pregunta anterior, y esta posición son válidas, pero se quedan cortas. Hay razones más profundas. Así lo indica Juan Pablo II:

El trabajo en los medios de comunicación no tiene solamente el objetivo de multiplicar el anuncio. Se trata de un hecho más profundo, porque la evangelización misma de la cultura moderna depende en gran parte de su influjo(Juan Pablo II, Redemptoris Missio, n. 37).

La misma Aparecida lo dice: la comunicación va más allá de los medios (Aparecida 484). “La revolución tecnológica y los procesos de globalización configuran el mundo actual como una gran cultura mediática. Esto implica una capacidad para reconocer los nuevos lenguajes, que pueden ayudar a una mayor humanización global. Estos nuevos lenguajes configuran un elemento articulador de los cambios en la sociedad” (Aparecida 484).

 

2. Contentarse con usar los medios de comunicación sin preocuparse por la comunicación en la Iglesia, dentro de ella misma y de ella con los fieles. No caer en la cuenta de que los medios de comunicación social pierden su fuerza, si no hay esta comunicación interna dentro de la Iglesia.

Pensar que uno comunica, sólo cuando predica. Pero hay otras formas de comunicar. El párroco está comunicando (bien o mal) en la forma en que él se dirige a los fieles, en la forma en que trata a los fieles, en su forma de vestir. Porque todo es comunicación. La comunicación se refiere a todo lo externo que nosotros hacemos y que llega a los demás.

 

3. Comunicar (con medios de comunicación o sin ellos) no es simplemente hacer relaciones públicas, ser simpático ante los demás, pasar programas de entretenimiento (música…), tener programas agradables, subir en el rating. Este esfuerzo está bien. Pero no basta. Comunicar es más que eso, es dar un criterio cristiano sobre los hechos. Comunicar es orientar la opinión pública. Es hacerle pensar para que tome la decisión correcta.

“Comunicar es sensibilizar la opinión sobre procesos de cambio, lograr la lectura en común de la escritura de Dios en la historia. Un medio de comunicación de la iglesia tiene que hacerse a partir de estas apreciaciones. Así comunicar lo es todo dentro de la Iglesia”. (Javier Darío Restrepo. Entrevista al Dep. Comunicación del CELAM, 2006).

¿Mi radio es líder de opinión? ¿O se dedica principalmente a pasar música romántica, juvenil, etc.?

 

4. Contentarse con un perfil mediano de comunicador: ¿Quién es comunicador? Se suelen tener ideas falsas de lo que es un comunicador. Para algunos es el que simplemente tiene título de comunicador, el que habla mucho de comunicación por oficio o por gusto, el que usa los medios de comunicación (especialmente los tradicionales). Afortunadamente el uso de los multimediales e Internet es más universal. Hay que trazar la verdadera definición de comunicador.

 

5. Muchos se contentan con sus homilías y charlas. Pero el Papa actual pide más:

No hay que limitarse sólo a las homilías, conferencias, cursos de Biblia o Teología, sino que se ha de recurrir también a los medios de comunicación: prensa, radio y televisión, sitios de Internet, foros y tantos otros sistemas para comunicar eficazmente el mensaje de Cristo a un gran número de personas”. (Benedicto XVI, Discurso inaugural en Aparecida).

 

 

III – Nivel alto: la institución usa los medios de comunicación social como comunicación-comunión: sobre todo se preocupa por la comunicación dentro de la Iglesia, que es comunión, por la organización de su comunicación interna, para que no sólo predique, sino que sirva de testimonio. Fomenta el uso de redes de obras de comunicación (radios, páginas webs…) y de la Web 2.0.

La comunicación es parte integral de la planificación general de la diócesis. Así lo indican Sto. Domingo y Puebla. Éstos son los testimonios de la Aetatis Novae:

– “Necesidad de un plan pastoral sobre medios de comunicación social” (Aetatis Novae, 1992, N. 21).

– “Cada Conferencia episcopal y cada diócesis deben elaborar un plan pastoral completo sobre las comunicaciones” (Aetatis Novae, 1992, N. 23).

– “Recomendamos particularmente que las diócesis y las Conferencias o asambleas episcopales procuren que la problemática de los medios de comunicación social sea abordada en todos sus planes pastorales. Conviene que redacten planes pastorales dirigidos especialmente a los medios de comunicación social, o que examinen y actualicen los planes ya existentes, para que se mantenga un proceso permanente de revisión y puesta al día” (Aetatis Novae, 1992, N. 21)

Además de ser la comunicación parte integral de la planificación general de la diócesis, es además parte integrante de cada apostolado, ministerio o programa.

– “El trabajo de los medios de comunicación católicos no es sólo una actividad suplementaria y añadida a las demás de la Iglesia: ciertamente las comunicaciones sociales tienen que desempeñar un papel en todos los aspectos de la misión de la Iglesia. Por ello, no hay que contentarse con tener un plan pastoral de comunicaciones, sino que es preciso que las comunicaciones formen parte integrante de todo plan pastoral, ya que ellas tienen una contribución que dar a todo apostolado, ministerio o programa” (Aetatis Novae, 1992, N. 17).

Un plan pastoral de comunicaciones debería contener… una presentación de conjunto, que describa para todos los ministerios de la Iglesia, las estrategias de las comunicaciones sociales que respondan a las cuestiones y a las circunstancias actuales” (Aetatis Novae, 1992, N. 24).

– “Una propuesta de estructuración de los medios de comunicación eclesiales destinados a apoyar la evangelización, la catequesis y la educación, el servicio social y la colaboración ecuménica” (Aetatis Novae, 1992, N. 24).

– “La educación y la formación para las comunicaciones sociales deben formar parte integrante de la formación de los agentes de pastoral y de los sacerdotes” (Aetatis Novae, 1992, N. 18).

 

 

Diferentes formas de este nivel alto:

                1. Plan Comunicacional. Antes que nada se requiere una especie de ideario, que recoja todas las características del tipo de comunicación que se quiere para esa institución. Conviene que cada institución tenga su propio Plan o Proyecto con las características de su identidad jurisdiccional o congregacional. Este Proyecto se verá enriquecido y actualizado cuando se complete el ‘Diagnóstico estratégico’ que se menciona más adelante.

Por ejemplo, los jesuitas tienen el Proyecto Comunicacional Común (Proyecto ComCom) de la CPAL (Conferencia de Provinciales Jesuitas de América Latina) hecho para todas las Provincias.

2. Comunicación-comunión. Los medios de comunicación pierden su fuerza, si no existe una comunicación en la Iglesia, dentro de ella (entre pastores  y fieles), y de ellos con los alejados.

Es una comunicación que es comunión. La mucha información mutua puede favorecer la comunión. En ella hay verdaderos interlocutores y corresponsables.

En este tipo de comunicación hay redes. Ellas son esenciales para una comunicación-comunión. Son muy importantes a nivel nacional e internacional. La expresión de la comunión es las redes. Com-unión (en redes). Pero se requiere que ellas no sean sólo de nombre o teóricas (con reunión de una vez al año), sino de algo real.

La comunicación-comunión es un trabajo en equipo.

Hay que admitir que comunicar es todo en la pastoral. La pastoral es compartir, es una forma de comunicar… Comunicar es un acto horizontal, que deja de lado los autoritarismos y arrogancias de quien tiene poder, y pone en funcionamiento el verbo ‘servir’, como alma de toda comunicación.

Jesús comunicador se comunicaba en la forma como se relacionaba con la gente, cuando arrojaba a los cambistas del Templo, cuando exigía, cuando enseñaba. Ésa era una comunicación efectiva.

La comunicación es esencial en la vida de la Iglesia. La comunicación efectiva es la que se hace entre iguales. No hay comunicación efectiva entre una relación de arriba-abajo. La encarnación fue hacerse Dios igual a nosotros.. es comunicar, desaparece la diferencia y el Verbo se hace carne… ¿Por qué se utiliza la palabra ‘Verbo’ en el Nuevo Testamento, como sinónimo de ‘Jesús’? Si alguien dudase que la comunicación es esencial en la vida de la Iglesia, no ha comprendido la Encarnación.

La información local, nacional e internacional ayuda a tener más comunicación local, nacional e internacional.

 

3.Es una Iglesia-comunión en la web 2.0

“Internet ha cambiado radicalmente en los últimos siete años y quizá en la comunicación eclesial ni nos hemos enterado. La interactividad, o más bien, la producción de contenidos realizados directamente por los usuarios, ha generado los servicios de mayor éxito en los últimos años: Wikipedia, Youtube, Facebook, Twitter. Flicker, Google News, Open Source… Y sin embargo, si vamos a ver las páginas web de la Iglesia católica, en general, podremos ver cómo la inmensa mayoría siguen igual que en 2004: ¡planas! Sin interactividad o con una interactividad marginal. Todo parece indicar que los comunicadores en la Iglesia hemos perdido el tren del web 2.0”. (Colina 2010).

Se pueden indicar varios niveles y grados en el uso del Internet y en general de la comunicación:

1.La Iglesia habla para que la audiencia escuche.

2.La Iglesia escucha a la audiencia. “Se han hecho varios estudios, tanto en los Estados Unidos como en Francia, sobre los motivos por los que con frecuencia las páginas web de denominaciones protestantes logran un mayor impacto que las católicas. La conclusión es: los católicos “hablan”; los protestantes “escuchan”. El pecado original de muchos comunicadores católicos suele estar muy extendido: el obispo, el párroco, el periodista católico tiene una “idea”, encuentra financiación (ya sea una subvención con el presupuesto de la estructura eclesial, ya sea un donativo) y lanza una publicación, canal de televisión, página web… ¿Es esto comunicar? Los católicos, ¿estamos atentos a lo que la gente realmente está buscando en Internet?” (Colina 2010).

3.La Iglesia hace que la audiencia participe. “Antes, durante, y después del lanzamiento de un proyecto en Internet no es sólo necesario “escuchar” a la audiencia; hay que hacer que la audiencia participe. De hecho, cuando se piensa a la interactividad, en las web católicas, suele venir siempre a la mente el espacio en el que la gente puede enviar consultas a un sacerdote. Que está muy bien. Pero hay que preguntarse, los católicos y los mismos navegantes, ¿sólo saben hacer preguntas a un sacerdote? ¿Es esa su vocación como cristianos en la era digital?” (Colina 2010).

Es verdad que usar la web 2.0 es hacerle el juego a la mayoría de las empresas web 2.0, que buscan el lucro ante todo.

“La mayoría de las empresas web 2.0 tienen un objetivo: un plan de negocios que realizar para devolver la confianza puesta por los inversionistas. Es un nuevo modelo de negocio en Internet: de un lado, los usuarios, y su trabajo con frecuencia voluntario, con contenidos que en ocasiones están en contradicción, y del otro lado, los editores, que han encontrado la máquina de ganar dinero. Es fácil comprender que un modelo de comunicación así tiene muy poco que ver con la Iglesia católica”. (Colina 2010).

“Pero está en juego sencillamente la misma presencia de la Iglesia en Internet. Si no superamos el ‘pecado original’, hablar mucho y escuchar poco, la evangelización misma quedará gravemente condicionada”. (Colina 2010).

“Creo que el modelo de interactividad que pueden seguir las páginas web debe estar marcado por el modelo de Iglesia-comunión, al que está dedicando su pontificado Benedicto XVI. Una diócesis en la que sólo su obispo tiene una presencia en Internet, no es una Iglesia-comunión plena, pues el resto de sus ministerios y carismas quedarán ausentes. En la vida diaria de una diócesis hay, también, catequistas, hay párrocos, hay grupos juveniles, hay diáconos, ¿dónde están en Internet? Sería caer en el relativismo o en una Iglesia “plana”, sin ministerios ni carismas, poner a todos en el mismo nivel, y hacer que todos hagan lo mismo y con el mismo lenguaje. Eso no es la Iglesia. Internet debería ser un reflejo de la vida de la diócesis, y no simplemente un instrumento de comunicación institucional de la oficina de comunicación y relaciones públicas de la diócesis. La interactividad auténtica tiene lugar cuando la vida real queda fielmente reflejada en la realidad virtual” (Colina 2010).

“La industria del Web 2.0 ha ‘robado’ al lenguaje cristiano el modelo de comunicación que persigue: la comunidad. Y comunidad es comunión. La Iglesia ha creado comunidades desde hace dos mil años. Ahora, el gran éxito de marketing en la Web 2.0 depende de la capacidad de crear “comunidades”, que son luego reducidas a grupos de interés común a las que es posible venderles productos de anunciantes especializados, que son hoy quienes mejor pagan.

Si la Iglesia, al comunicar en Internet, lo hace como Iglesia-comunión, si su vida de “comunidad” se refleja en la web, entonces también será capaz de hacer “comunidad” en Internet. Para el navegante que visite sus servicios, se convertirá en algo casi evidente entrar en contacto con la realidad más cercana de la diócesis, que puede ser su misma parroquia, el servicio de Cáritas, o el coro diocesano…

Cuando una Iglesia comunica en Internet como comunión, en comunidad, la realidad deja de convertirse en virtual para hacerse algo muy real, pues pone en contacto al navegante con la vida real de la diócesis, parroquia o comunidad. Y entonces es cuando se logra la mayor interactividad, cuando de la realidad virtual se pasa al “encuentro”, que es lo que al fin y al cabo cambia la vida de las personas”. (Colina 2010).

 

4. Evangelización explícita social (de fe y justicia). ¿Cómo comunicar en las homilías, en la catequesis, en la evangelización? Dice el Papa actual:

“Se hace necesaria también una catequesis social de la Iglesia, siendo muy útil el compendio de la doctrina social de la Iglesia, pues hay que recordar que la evangelización ha ido unida siempre a la promoción humana y a la auténtica liberación cristiana” (9) (Discurso inaugural de Benedicto XVI en Aparecida).

“Esta misma fe deberá engendrar modelos culturales alternativos para la sociedad actual” (36) (Documento Aparecida, n. 480).

  1. 5.       Formación en comunicación, con temática social.

 

  1. 6.       Educación para los medios en los colegios, escuelas, liceos.

 

  1. Promover eventos artísticos y culturales (que son una forma de comunicación) en sectores excluidos.

 

  1. Hacer una liturgia, que esté unida al arte y  que favorezca la comunicación y la comunión.

 

  1.  Mantener una relación estrecha con la Iglesia institucional a nivel local.

 

  1. 10.    Se requiere un banco de datos, donde estén los comunicadores católicos y las obras católicas de comunicación.

 

  1. 11.    Diagnóstico estratégico de la comunicación en la institución, hecho por alguna universidad.

 

  1. 12.    “El trabajo en los medios de comunicación no tiene solamente el objetivo de multiplicar el anuncio. Se trata de un hecho más profundo, porque la evangelización misma de la cultura moderna depende en gran parte de su influjo” (Juan Pablo II, Redemptoris Missio, n. 37)

 

  1. 13.    El n. 484 de Aparecida hace énfasis en la cultura mediática que exige conocer los nuevos lenguajes (y las nuevas tecnologías), para ayudar a la comprensión de nuestra misión.

Reconocer que la comunicación va más allá de los medios.

Debemos conocer los nuevos lenguajes para poder llegar a todas las mentes de hoy.

 

14. La evangelización misma de la cultura moderna depende en gran parte de la comunicación de la Iglesia y del uso que haga de los medios de comunicación social (Juan Pablo II, Redemptoris Missio, n. 37).

 

 

Bibliografía usada en esta Evaluación

-Colina, Jesús (2010) “Interactividad en los medios de comunicación católicos. 9 de octubre de 2010 (ZENIT.org).-

 

 

Bibliografía sobre Pastoral de la comunicación en general

– SOARES, Ismar de Oliveira (coord.) (1989) Como Organizar a Pastoral da Comunicaçao. UCBC/SEPAC-EP, pp. 224-237.

 

Los Tres Niveles de Comunicación (en general)

José Martínez de Toda, S.J.

(martodaj@gmail.com)

febrero de 2011

 

 

Índice

      1 Modelo linear (comunicación = información o persuasión)

2 Modelo comunión (comunicación = comunión).

3 Modelo autocomunicación (comunicación = donación de sí mismo por amor)

 

 

 

 

LOS   TRES   NIVELES   DE   COMUNICACIÓN

José Martínez de Toda, S.J.

10 octubre 2013

 

 

La teología de la comunicación es un diálogo entre teología y comunicación.

Tomando como punto de partida la comunicación, en la CP se pueden distinguir tres niveles de comunicación. Los dos primeros corresponden a las dos grandes escuelas de comunicación social.

 

 

LOS   TRES   NIVELES   DE   COMUNICACIÓN

 

MODELO

 

NIVEL   DE

COMUNICACION

 

TEOLOGIA   DE   LA

COMUNICACION

 

Modelo transmisión, linear

 

Comunicación =

información, persuasión

 

Teología de los medios (instrumentos)

Teología de la Creación

 

Modelo comunión

 

Comunicación = creación compartida de significados

 

Teología del homo comunicans cum Deo et hominibus. Modelo: Trinidad

 

Modelo

autocomunicación

 

Comunicación =

donación de sí mismo por amor

 

Cristología: Autocomunicación de Dios en Cristo (Encarnación). Autocomunicación de Jesús a los hombres (Eucaristía). Eclesiología.

 

4.1 Modelo linear (comunicación = información o persuasión)

Cuando se formuló la CP, predominaba en el mundo académico y comercial el modelo transmisión (de Lasswell) o de transporte o la teoría de los efectos o cómo comunicar conocimiento y cómo cambiar actitudes y conductas con la retórica de persuasión. Por ejemplo, así aparece en CP 15: “Que los receptores… se capaciten para interpretar exactamente cuanto les suministran estos instrumentos”. En este modelo linear la audiencia simplemente recibe el mensaje. Se supone que no hace una interpretación distinta o aun contraria a la del mensaje recibido. Éste fué también el modelo del IM.

Este primer tipo de comunicación tiene relación con la teología de los medios de comunicación, que es una teología de la creación. Los medios serían como una técnica más de la creación por analogía (la actividad creadora del hombre).

4.2 Modelo comunión (comunicación = comunión).

Pero CP plantea también el modelo de comunión, donde la comunicación se entiende como la producción e intercambio de significado, la creación compartida de interpretaciones, y éstas dependen del contexto cultural.

El término ‘comunión’ se tomó directamente de la CP y de la experiencia sacramental. Tal término se usa en los estudios culturales (Carey 1982).

AeN también refleja esta concepción contemporánea de comunicación cuando habla de “medios al servicio de las personas y culturas” (AeN 7), “medios al servicio del diálogo con el mundo” y sus culturas (AeN 8), y cuando pone como una de sus prioridades más importantes la ‘defensa de las culturas’ (AeN 16). El énfasis en la relación estrecha entre comunicación y cultura  B y la defensa de las culturas  B expresa especialmente la preocupación de las Iglesias  del Tercer Mundo: América Latina, Asia, Africa, con un concepto nuevo de comunicación más horizontal.

En este segundo enfoque la comunicación es central al hombre. El niño se la pasa haciendo preguntas. Para el hombre la pregunta fundamental a lo largo de los siglos es, ¿cuál es el sentido de mi vida y de las cosas? Las preguntas y respuestas constituyen la comunicación. El hombre también busca el sentido de su existir en el ‘más allá’. Y con fe recibe la revelación (o comunicación de Dios), que le da esa razón de ser.

Aquí entra la teología de la comunicación, como reflexión racional sobre la revelación. Sería al mismo tiempo una teología de la cultura, en cuanto que esta última es uno de los productos, quizá el más notable, de la comunicación. El hombre, comunicando culturalmente, busca el sentido a su vida y a las cosas a través de la fe en la revelación.

En este diálogo entre comunicación y teología, el comunicador pregunta al teólogo:

–          “¿Hay salvación para la comunicación?”

El teólogo responde:

–          “Por supuesto, pero además no puede haber salvación sin comunicación. Más aún, la redención es un acto de comunicación, entendida como participación a la vida divina”. Y así la teología de la comunicación está en el centro del edificio teológico cristiano (Brás da Silva).

Aquí los medios en cuanto medios pierden importancia. Lo central no son los medios (ni siquiera la palabra, ni el libro, ni los medios  electrónicos). Lo central es el hombre en sí y con sus características culturales, y su comunicación con Dios y con los demás. La teología de la comunicación se centra en el hombre con su cultura en comunicación con Dios y los demás hombres. Se centra en la fe del hombre, que busca comunicarse con Dios y los demás para dar sentido a su existir y lograr la felicidad suma (salvación). Al fin y al cabo el objetivo de la revelación es la unión con Dios. Y debe considerar cómo los diversos medios entran en el plan de Dios de mantener al hombre en comunicación con Él. No en vano la Trinidad, modelo de la comunicación humana, tiene una ‘comunicación eternamente interpersonal’ (Sto. Domingo 1992, n. 279), que no depende de los medios. En este sentido se puede hablar de una verdadera teología de la comunicación, y no simplemente de una reflexión teológica.

La teología aquí es una, pero tiene tres pasos, que se pueden separar a nivel conceptual. Se fija primero en la comunicación del hombre. Segundo, en el hombre con su cultura. Tercero, en una cultura especialmente determinada por los medios (cultura mediática).

4.3 Modelo autocomunicación (comunicación = donación de sí mismo por amor)

La CP da un concepto de comunicación como comunión que es aún más exigente, estricto y riguroso, según la teología cristina. Es un concepto de comunicación, que es signo e imitación de la comunicación de Dios. Comunicación es Adonación de sí mismo en amor@ (CP 11), lo cual se realizó plenamente en Jesús. Cristo nos da no solamente su palabra de boca, sino a sí mismo, su gracia, de forma que nos hace partícipes de su vida divina. La comunicación que nos da Jesús es en su sentido más profundo participación a la vida divina. De ahí que Jesús sea el Perfecto Comunicador. Esta es una gran contribución de la teología de CP a las ciencias de la comunicación.

La respuesta del hombre es su fe, que es algo muy activo y comprometido en obras. Ella va acompañada de oración, ritos y sacramentos, y envuelve conocimiento, actitudes y conductas.

Además esta comunicación es multiplicadora: lleva a la cooperación entre los hombres, y ésta al progreso. Esto hace que el fin primario de los medios sea el servicio del género humano, su progreso y su unidad (CP 12). Aunque el publicista y el político usan la comunicación para persuadir y vender o conseguir votos, el comunicador cristiano la usa para crear comunidad.

La naturaleza íntima de la Iglesia se expresa en una triple tarea: anuncio de la Palabra de Dios (kerygma-martyria), celebración de los Sacramentos (leiturgia) y servicio de la caridad (diakonia). Son tareas que se implican mutuamente y no pueden separarse una de otra. Para la Iglesia, la caridad no es una especie de actividad de asistencia social que también se podría dejar a otros, sino que pertenece a su naturaleza y es manifestación irrenunciable de su propia esencia.[17] (Deus Charitas est, Benedicto XVI, n. 25)

 

Modelos de Comunicadores Cristianos

José Martínez de Toda, S.J.

(martodaj@gmail.com)

28 de enero de 2011

 

 

Índice

  1. El comunicador institucional
  2. El comunicador mensajero
  3. El comunicador simbólico-sagrado (Sacramento)
  4. El comunicador comunidad
  5. El comunicador del diálogo-secular

 

 

 


Exposición

I  –  MODELOS   DE   COMUNICADORES   CRISTIANOS

 

Se ha visto que la Trinidad se autocomunica en su inmanencia, en la revelación y en el misterio de la Encarnación, muerte y resurrección de Jesús. Algo realmente bello. Todo un Dios que nos da su gracia, y así nos hace hijos de Dios. El comunicador asimila esto.

El siguiente paso es cómo comunicar y contar esto a los demás hasta llegar a hacer Iglesia comunicadora. Se trata de la Teología para comunicar (Tangorra 1997: 151-158).

Todo tiene teología. Hasta el lenguaje sobre Dios tiene una teología. Si veo la portada de un periódico eclesial, si entro en una radio cristiana, si presencio un programa religioso de TV… antes de cinco minutos ya sé qué teología tiene. Me debo preguntar con frecuencia, ¿A qué teología pertenece lo que estoy comunicando?

Se han señalado numerosos modelos o imágenes de Iglesia a lo largo de los siglos (Rahner y Vorgrimler 1990: 75-77; Sánchez Monge 1994: 45-72). El Cardenal Dulles (1971; 1983: cap. 1; 1989) distingue los cinco siguientes, según aparecen en los 16 documentos del Vaticano II y otros: la Iglesia como institución, anuncio, sacramento, comunidad y diálogo-secular. Cada uno de ellos tiene su correspondiente modelo de comunicación.

Todos ellos son válidos. Son diversas formas y alternativas de ser comunicador cristiano. El énfasis en un modelo u otro depende de variables, como edad, sociedad urbana o rural, presencia de no católicos y no cristianos, contexto cultural, etc. Lo importante es hacerse consciente del modelo elegido y de la validez de los otros. Tal modelo determinará las líneas y estrategias de la Pastoral de la Comunicación.

Norma común a todos los modelos: nuevo lenguaje en una nueva cultura. Estar muy atento a los nuevos lenguajes de hoy, que implican nuevas maneras de pensar de las nuevas generaciones. Se necesita usar un código común inculturado, que debe ser el del hombre de hoy, al cual se quiere evangelizar. La Redemptoris Missio de Juan Pablo II (1990, n. 37c) nos indica la necesidad de integrar el mensaje cristiano en la nueva cultura. La Congregación General 34 de los jesuitas animan a “entender y hablar el lenguaje de los medios” (1995, D. 15, n. 9).

La Iglesia es comunicación, pero los cristianos no sabemos hacer comunicación. Nos rodea la incomunicabilidad, el pecado.

                Preguntas para reflexionar y conversar: ¿Qué entiendes por Iglesia? ¿Qué tipos de Iglesia conozco? ¿Cómo es la comunicación en cada uno de sus modelos? ¿Es necesariamente religiosa toda película sobre un personaje o pasaje bíblicos? ¿Qué significa comunicación religiosa, espiritual, cristiana? ¿Cuáles son las características de la comunicación cristiana?

 

 

1. EL   COMUNICADOR   INSTITUCIONAL

En el modelo institucional o jerárquico de Iglesia la Palabra de la Biblia y de la Tradición es transmitida preferentemente por escrito desde el Papa y los Obispos hasta los sacerdo  tes y fieles (LG 26, IM, GE, OT). Lo más importante en este modelo es la autoridad y la obligación de la doctrina oficial. Corresponde a la situación antes del Vaticano II, en que predominaban los modelos llamados monárquico y el ultramontano (obediencia a lo que viene de más allá de las montañas, refiriéndose a Roma) (Thorn 1996: 93).

Este modelo parecería seguir la tradición normativa corporativista de la sociedad orgánica y el modelo comunicacional de Lasswell.

La Iglesia se entiende aquí como la comunidad humano-divina de los que creen en Jesucristo bajo el liderazgo de los sucesores de los Apóstoles, cuya cabeza es el Papa. Se considera Madre y Maestra (MM año) del mundo. Vió al Papa como infalible, y creó instituciones eclesiales y vaticanas con todas las estructuras de poder.

En este modo se nota una distinción marcada entre Ecclesia docens (la que enseña) y Ecclesia discens (la que aprende). Los fieles responden a la enseñanza de la Iglesia con el asentimiento. Su enseñanza es principalmente de tipo conceptual y catequético. Los destinatarios de tal enseñanza son solamente los que ya están dentro de la Iglesia.

La Iglesia, como institución humano-divina, tiene sus aspectos positivos y negativos. Se necesita una institución para llevar delante de una forma coordinada el proceso de evangelizazión y de construcción de la Iglesia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                En las investigaciones recientes sobre jóvenes, medios y espiritualidad, se nota una prevención creciente contra las iglesias como instituciones. Forma parte de cierta corriente anti-institucional. Las acusan de dogmáticas, de no valorar el diálogo, y de no querer aprender de otras religiones ni de los movimientos seculares.

Hoy día la gente no quiere que le enseñen. Quiere ser tratada de igual a igual. Quiere decidir por sí misma qué es lo bueno y lo malo. Quiere encontrar por sí mismo en qué y a quién realmente creer.

Paulo VI trató de corregir la ausencia de diálogo en Ecclesiam suam.(año).

 

Recomendaciones

Estudiar más los documentos de la Iglesia sobre comunicación, especialmente la CP (1971), Puebla ( ), la AeN ( ) y los más recientes. Darlos a conocer adaptándolos al lenguaje actual de los medios en la actual cultura.

Si el obispo o la Conferencia Episcopal solicita la ayuda de los expertos de comunicación, éstos deben hacer que los documentos tengan en cuenta las actuales teorías de la comunicación y los principales desafíos actuales de los medios y de la actual cultura mediática.

Mostrar siempre que se ama a la Iglesia, aunque se critiquen algunos de sus aspectos.

Cada medio, como la radio, prensa, programas de TV, deben responder a las prioridades pastorales de la diócesis y de la Conferencia Episcopal; así como éstas tratan de responder a las características de la sociedad en que están.

Enseñar en los Seminarios la Teología (sobre todo la Fundamental) en vinculación con la comunicación. Lograr que haya en todos los Seminarios un especialista en comunicación con tareas específicas al menos de educación para los medios y de pastoral para la comunicación (AeN 32).

Incluir la temática de la comunicación en los planes de pastoral diocesana.

Valorizar aún más la celebración del “Día Mundial de las Comunicaciones”, dando especial atención a la divulgación del mensaje anual del Santo Padre.

Recordar las 18 reglas para sentir con la Iglesia, que estableció S. Ignacio de Loyola (EE.EE. 352-370).

 

Preguntas para reflexionar y conversar:

¿Qué ventajas y desventajas tienen las instituciones? ¿En qué sentido se puede llamar hoy a la Iglesia Madre y Maestra? ¿Cómo tratar un tema, en el que uno no está de acuerdo en cómo lo trata la Jerarquía o el Vaticano o el Papa? ¿Qué significa hoy el munus episcoporum de docendi, sanctificandi et regendi? Ciertamente no es lo mismo que lo que significaba en siglos pasados.

 

 

2. EL   COMUNICADOR   MENSAJERO

El segundo modelo de Iglesia es el de ser mensajero o heraldo de la Buena Nueva (Mc. 16, 15) Esta Buena Noticia es Jesús mismo, su Persona, que nos salva a través de su muerte y resurrección. El evangelio no es un mero mensaje, una teoría, una ideología o un simple ideal (Van Breemen 1992: 98-100). Es Cristo mismo. Pero Él también está presente en su palabra, que se debe tener en cuenta. “Ignorar las Escrituras es ignorar a Jesucristo” (S. Jerónimo, Prólogo al comentario del Profeta Isaías). El primer deber de la Iglesia es la nueva evangelización.

2. La Iglesia Mensajera

 

Modelo de comunicación:

Vertical

Contenido: La Buena Nueva

 

Palabra       proclamada

escrita    y   (oralmente)

                                  

Miembros de la Iglesia

Respuesta: Conversión-Fe

La Iglesia tiene que bajar a la plaza, al areópago (RM), y debe hablar de Cristo, como otros hablan de lo que ofrecen. Para ello se usan los actuales medios de comunicación social (LG 17; DV; AG; CP 126-134; AA; CD).

Los destinatarios de este modelo de Iglesia son aun los extraños y ajenos a ella.  La Iglesia habla a todos como a compañeros de viaje. La Iglesia se dirige a todo hombre. Porque ser hombre es ser ‘oyente de la Palabra” (Rahner 1967). Jesús anunció el Reino a los pobres (Lc. 4, 18), como estaba predicho en la Biblia.

Todos están invitados a convertirse a Dios. La Iglesia debe ser percibida como guardando su distancia del actual desorden pecador e injusto.

 

El comunicador mensajero es un testigo de Cristo. La actividad del testigo proviene de una conciencia profunda de una constante comunicación de Dios con los hombres, mujeres y niños. Pero comunicar una verdad religiosa no es como enseñar matemáticas. No basta demostrar y razonar. En el terreno religioso, el único modo válido de actuación es el testimonio personal de quien habla. Dar testimonio es mucho más exigente que toda la actividad intelectual que nuestro cerebro pueda producir. “El dar testimonio no es mera comunicación, sino que implica el poder dinámico del Espíritu Santo, que conlleva un convencimiento pleno” (Stanley 1971: 6-7). “Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa” (Jn 16, 13).

En la Redemptoris Missio (Juan Pablo II, año) el testimonio va por delante de la misma proclamación doctrinal. “Esta misión es una realidad unitaria pero compleja, y se desarrolla de diversas maneras a través de las dimensiones que integran el testimonio de vida, la proclamación, la conversión, la inculturación, la formación de las Iglesias locales, el diálogo y la promoción de la justicia querida por Dios” (Juan Pablo II, Redemptoris Missio, n. 41).

El testigo debe esforzarse menos en razonar y más en compartir y en invocar al Espíritu Santo. Quien nos hace testigos es el Espíritu Santo (Hechos 1, 8). El Espíritu Santo nos moldea como personas de Cristo, incluso en medio del dolor y la dificultad: “El fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, templanza (Gal 5, 22)” (Van Breemen 1992: 177-179).

“El empleo de los medios de comunicación social en la evangelización supone casi un desafío: el mensaje evangélico deberá sí llegar a través de ellos a las muchedumbres, pero con capacidad para penetrar en las conciencias, para posarse en el corazón de cada hombre en particular, y con capacidad para suscitar en favor suyo una adhesión y un compromiso verdaderamente personales” (Paulo VI, Evangelii Nuntiandi, 45).

¿De qué soy testigo? De que Él se quiere comunicar con nosotros con un gran amor. La misión del testigo es ayudar a la gente a darse cuenta de que Dios la ama. Pero comunicamos no simplemente para decir algo sobre nuestro amor, sino para amar al decir algo. Damos testimonio de la verdad, que es la fidelidad del amor de Dios. Dar testimonio… significa que, aunque los demás no lo comprendan o no lo aprueben, estamos llenos de esperanza.

El objetivo de la comunicación religiosa es posibilitar que su audiencia encuentre a Dios personalmente y ponga su fe en Él. Como Juan Bautista, el testigo debe señalar a Dios y retirarse sin protagonismos.

El testigo aparece con frecuencia en la biblia: Hechos 13, 31; Hechos 10, 41; Jn 1, 7-8; Hechos 4, 33; Hechos 5, 31-32; Hechos 3, 15; Hechos 1, 8; I Jn. 5, 11; Jn 8, 13-12; Jn 18, 37; Jn 15, 26-27; Is. 44, 8; Hechos 26, 16; Salmo 89, 37; Rev 1, 5; Lc. 21, 13).

He aquí algunos ejemplos de comunicadores-mensajeros:

–                      La samaritana del pozo, que anuncia a sus paisanos que encontró al Mesías, pero, además, hace que se convenzan por sí mismos y crean en Él (Jn 4, 39-42).

–                      La Magdalena, que después de la Resurrección recibe el encargo de Jesús: “Id a mis hermanos”.

–                      S. Pablo, fecundo en sus cartas (Boguzzi 1999).

–                      A S. Francisco Javier se le quemaba el pecho por el ardor del amor de Dios. “Basta, Señor, basta”, gritaba. Y eso le daba fuerza para seguir bautizando miles de catecúmenos, para predicar en el Japón y preparar su entrada en China.

–                      El Arcángel Gabriel enviado a Zacarías (Lc 1, 5-25).

            – Maximiliano Kolbe, franciscano menor conventual, director de una enorme imprenta con 33 rotativas, que editaba trece publicaciones, la principal de las cuales con un millón de ejemplares. Iba a incursionar en la radio, cuando fue hecho preso y deportado al campo de concentración de Auschwitz. Allí en agosto de 1941 se ofreció voluntariamente a sustituir a un compañero padre de familia condenado a morir de hambre. Murió después de 14 días de agonía. Se dio a sí mismo.

– Sta. Clara, patrona de la Televisión.

 

Peligros en este modelo

En este modelo está el peligro de considerar a los medios simplemente como instrumentos y extensiones de los púlpitos como ya lo había hecho el Vaticano II en Inter Mirifica (1963), y después Paulo VI en Evangelii Nuntiandi (1975, n. 45). Ahí lo que interesa es persuadir.

En realidad la comunicación y los medios buscan algo más. Muchos son foros de discusión, donde se construye el significado común cultural. Los medios han cambiado la cultura con nuevos lenguajes y nuevas formas de pensar. La Buena Nueva debe hacerse presente en esta nueva cultura, teniendo en cuenta su lenguaje.

A este modelo de Iglesia corresponde el modelo lineal o transporte de comunicación, que es impositivo, autoritario, y no se fija demasiado en las características de la audiencia. La Ecclesia docens no tiene mucho en cuenta a la Ecclesia discens. A veces estamos más preocupados por el contenido del mensaje de Dios que por quien lo recibe. No tenemos en cuenta ni sus problemas ni su capacidad de responder a dicho mensaje.

Hace falta estudiar cómo Dios se comunica con el hombre al estilo humano, y cómo el hombre comunica el mensaje de Dios a otros hombres también según sus características de comunicación.

Hay dos condiciones para anunciar eficazmente el Evangelio: que el comunicador sea creíble, y que el mensaje evangélico esté adaptado al que lo recibe. Para esto se necesita aprender a usar un lenguaje y una retórica, que sea inteligible para la nueva cultura del hombre moderno (Sto. Domingo 254).

Preguntas para reflexionar y conversar

¿Qué mensaje te quema y te estalla hacia fuera? ¿Ayudo a la gente a darse cuenta de que Dios la ama? ¿Está toda mi vida ‘orientada’ a un encuentro personal de la gente con Dios?

–                      S. Ignacio de Loyola y muchos santos daban mensajes expresos a los demás.

–                      ¿Qué mensajes prefieres dar a quienes están a tu alcance? He aquí algunos mensajes: “Dios se acuerda de sus pequeñuelos”, “Alégrate, Dios te ama”. “La vida sonríe: Dios nos ama”. “Somos hijos de Dios”.

–                      Canción: Jesús cada mañana… (Miguel Matos, Venezuela).

 

 

3. EL   COMUNICADOR   SIMBÓLICO-SAGRADO   (SACRAMENTO)

El tercer modelo de Iglesia es ser sacramento. Según Sto. Tomás los sacramentos son signos eficaces de salvación, que causan lo que significan. Hay una causalidad en ellos. Recientemente se ha introducido lo simbólico en el concepto de sacramento (Gerardi 1995: 871). Según esto sacramento es un símbolo, que actúa lo que significa y comunica la presencia de Dios. Es una experiencia de fe por el que un hecho percibido sensiblemente, una realidad externa o un acontecimiento externo, contienen algo más profundo de lo que aparentan: ésto es la realidad del Dios transcendente  (Vorgrimler 1992: 17, 41).

  1. Ciertamente el “sólo y único sacramento” es Cristo (Barth 1953). Él es el sacramento del Padre para la comunidad humana (Sánchez Monge 1994: 117). Cristo es el supremo revelador vivo, la imagen viviente, que hace visible a Dios, y que comunica a través de lo que dice y hace.

  3. La Iglesia Sacramento

 

Palabra escrita y  proclamada     +                    Personas y eventos

¯                            ¯                                            ¯

Conversión – Fe                                  ¯

Cristo = supremo revelador viviente

= imagen viviente, que hace visible a Dios

= comunica a través de lo que dice,

pero también a través de lo que hace.

Su vida es un modelo de comunicación

Él es el PERFECTO COMUNICADOR,

porque se nos da a sí mismo.

= es un signo o sacramento, en el que Él está                                                                                           significado; Él continúa estando presente                                                                                                  y activo para la salvación del mundo.

Jesús es el Perfecto Comunicador, que se nos dió. Los documentos de la Iglesia atribuyen estas tres características a la comunicación de Jesús: la globalidad, es decir, cuando se habla de Cristo comunicador no basta considerar la autoridad de las palabras, sino los gestos, el modo de vivir y sobre todo la capacidad de darse a los demás (DV 2);  la condescendencia, es decir, Cristo se adaptaba a la forma de hablar y pensar de los de su tiempo (CP 11); y su finalidad es realizar la comunión auténtica (CP 8).

2. Pero Cristo, el sacramento fundamental (Rahner), se prolonga en la Iglesia o protosacramento (Rahner 1967: 11, 19), primordial o radical (Semmelroth 1969), o figura visible de la gracia invisible (Küng 1966: 245). La Iglesia actualiza y realiza su propia sacramentalidad en los siete sacramentos (Garijo 1991: 125) que ya son eventos de la historia salvífica individual (Rahner 1967: 82). También se le llama sacramento universal de salvación  y sacramento del mundo (Sánchez Monge 1994: 125-126).  La Iglesia como sacramento aparece expresamente en el Vaticano II (LG 1, 9, 48; SC 5; AG 5; GS 45).

Como sacramento la Iglesia es un signo e instrumento de la presencia de Dios en el mundo. Él no se nos da directamente, sino a través de hombres y de acontecimientos (Vorgrimler 1992: 15). Necesitamos de un lugar y un espacio donde encontrarse con Dios corporal y visiblemente. Cristo nos los ha dado en la Iglesia (Sánchez Monge 1994: 118-119).

La misión de la Iglesia es unir al hombre con Dios y a los hombres entre sí (LG 1; DECOS-CELAM 1983: 219-230). La Iglesia trata de llevar a la práctica esta misión por medio de la  leiturghía, la martyría (el anuncio) y la diakonía (el servicio al prójimo y a la sociedad) (Haring 1989: 110-120). Cristo se identifica especialmente con los más pobres, cumpliendo el papel anunciado en la Alianza. La mejor forma de impulsar la autocomunicación de Dios es autocomunicarnos nosotros también en los demás, especialmente en los más pobres (Is. 61, 1-3.

3. Lo esencial de la comunicación religiosa es llevar la persona a Dios. Cada comunidad

cristiana y cada comunicador cristiano deben ser signos de la presencia de Cristo en la tierra (AG 15). La proclamación verbal sola del anterior modelo ‘Anuncio’ no basta. La comunicación religiosa no sólo se realiza por medio de palabras, sino a través de personas y acontecimientos (DV 2).  Más aún, el mejor medio de comunicación es la persona misma del comunicador. Él es el medio de Jesús por así decirlo. Jesús habla a través de él. Cristo está presente en él. El comunicador cristiano es el símbolo de Jesús para su audiencia. Así como Jesús es el símbolo del Padre, así el pobre es el símbolo de Jesús, y el comunicador debe ser el símbolo de Jesús.

Este modelo del comunicador que simboliza a Jesús, es el que más puede alimentar internamente la espiritualidad del comunicador. Él representa a Dios ante su audiencia. Él la lleva a lo sacro y a la transcendencia a través del símbolo.

¿Cómo ser símbolo en el presente contexto secular? La Iglesia debe dar testimonio de paradoja y de misterio, siendo capaz de cuestionar la cultura dominante y de hacerle ver y sentir la transcendencia. Esto se hace presentando los grandes valores del evangelio, por ejemplo, el amor sin condiciones (del buen samaritano), el perdón (en vez de la venganza), el servicio (en vez del poder). Debemos producir ideas e imágenes que fomenten la esperanza y el optimismo, y que den ejemplos positivos y planes pragmáticos. En medio de la corrupción actual, moral y física, se impone alimentar la esperanza. La esperanza es Cristo (Sínodo de Obispos Europeos 1999).

Esta profunda transformación del significado de todo es un proceso de re-significación, o más bien de re-descubrimiento del significado sacro de todo, pues cada objeto y experiencia de la vida cotidiana es un símbolo o signo de una realidad más profunda, es decir, de la acción y presencia de Dios en todo.

Los mensajes abiertamente religiosos de un medio eclesial son importantes para esta resignificación ‘sacra’ de nuestro mundo ‘secular’. Pero aún más importantes son las producciones del mundo ‘secular’ que precisamente operan en el mundo secular y toman como punto de partida el objeto secular para transformarlo en símbolo con una dimensión de lo sacro” (White 1997a: 90).

Hay diversos aspectos de los medios audiovisuales, que influyen en la resignificación transcendente y que tocan los lugares de lo sacro. Estos son, los géneros mediáticos que buscan la identidad auténtica como lugar de lo sacro. Los star, que tocan la imagen de los superhumanos, de los salvadores y de los mesías, con los que la audiencia se identifica. El melodrama, que toca la base moral de la realidad. La estructura narrativa, que de suyo busca el restablecimiento de la armonía, de la comunidad, y el reino definitivo. Lo emotivo e imaginativo, que permite el traspasar en seguida lo material y corriente. La respuesta oportuna a una preocupación de la audiencia.

La evangelización llega a su culmen, cuando la identidad del cristiano y la identidad cultural en general está profundamente organizada alrededor del símbolo de Cristo. Esto es ya la conversión total (White 1997a: 98).

A este modelo de Iglesia sacramento, que debe ser como Jesús comunicador y pobre, corresponde la tradición normativa de liberación, democratización y participación, que privilegia los pobres y marginados (White 1996: 9). Los comunicadores más conscientes practican la comunicación liberadora y grupal, donde aprenden a trabajar de una forma dialógica y participativa, y establecen las bases de la democratización de la comunicación. En este modelo se inicia también la relación con la teoría comunitaria.

El comunicador cristiano debe tener un buen entrenamiento en teología, especialmente en teología sacramental para dar la importancia debida a cada símbolo sacramental.

Ejemplos de comunicadores de lo sacramental: En América Latina muchos hombres y mujeres han dicho mucha verdad, y han expresado mucho amor a través de la palabra, pero de un palabra teñida de la sangre del testimonio y la verdad. Por ejemplo, Mons. Romero e Ignacio Ellacuría fueron ‘comunicadores (de verdad)… con espíritu de fortaleza y de fidelidad, de honradez y de compromiso’ (Sobrino 1998: 9, 1). También los que llevaron adelante las reducciones protectoras de guaraníes en el Paraguay, Argentina y Bolivia. Y otros muchos. Estos comunicadores descubren a Jesús en el pobre y se identifican con él.

 

 

4. EL   COMUNICADOR   COMUNIDAD

El cuarto modelo de Iglesia es ser comunión (CP 1, 115-121, 125), comunidad (AG 37; AA 27), pueblo de Dios (LG 9). Está muy relacionado con el anterior, pues la Iglesia es sacramento o signo e instrumento de la unión del hombre con Dios y de la unión de todo el género humano entre sí.

Este modelo comprende varios aspectos. En primer lugar la unión debe darse dentro de la Iglesia. El concepto de comunicación queda centrado en la comunidad y en la comunicación-comunión (AeN  9-10; Sto. Domingo 142; Tillard 1987). Iglesia es la comunidad nueva y fraternal de los que se saben salvados por la muerte de Cristo. Los primitivos cristianos llamaban ágape (αγαπη) a ese intercambio de amor que rehace la gran unidad fundamental, de la que venimos y hacia la que vamos (1 Jn 4, 8, 16b; Jn 17, 21). Ciertamente necesitamos comunicadores cristianos. Pero necesitamos más que seamos comunidad. Necesitamos comunicadores cristianos con sentido de comunidad.

Aquí entra también el ecumenismo entre protestantes y católicos (UR; LG, c. 2). En América Latina hubo  un diálogo ecuménico con cristianos de diferentes denominaciones. En las últimas décadas se intensificó especialmente con formas de protestas conjuntas contra las injusticias sociales, contra la violación de los derechos civiles y con movimientos feministas.

Sin embargo, no se debe tener una confianza excesiva e ingenua en el modelo ‘comunidad’. El diálogo con protestantes de católicos, que no conozcan a fondo la tradición cristiana y católica, puede polarizar la Iglesia (CP 128).

A este modelo de Iglesia comunión corresponde la teoría comunicacional comunitaria (Christians, Ferré y Fackler 1993: 61-75) con sus variantes, la de convergencia (Rogers and Kincaid 1981), la de rito y comunión, y la de la liminalidad (Turner 1982; cfr. White 1996). Reuniones liminales son las que llegan al umbral de lo misterioso y desconocido, pero también maravilloso. El modelo de comunicación es el horizontal. Modelo de Riley y Riley (Thorn 1996: 86). Ya se explicaron en otro lugar (Martínez-de-Toda 1997) las características de tales teorías, y cómo se pueden aplicar en la Iglesia. Asímismo allí se hicieron siete recomendaciones para la pastoral de la comunicación.

Ejemplos de Iglesia-comunión: La Iglesia primitiva (Hechos 2, 42-47). Es el modelo de Iglesia buscado por muchos en América Latina.

Canto: Pueblo de reyes, asamblea santa.

 

 

5. EL   COMUNICADOR    DEL   DIÁLOGO-SECULAR  

El quinto modelo de Iglesia es el de diálogo con lo secular y con los no cristianos  (NAe; CP 96-100, 115-125; LG 123; AeN 8, 30; Sto. Domingo 136-138). Esto es algo enfatizado también en los últimos documentos de la Iglesia. Los cristianos deben participar responsablemente en los MCS, influyendo sobre todo en las áreas de justicia,  paz y unidad. Se trata de hacer un diálogo con todo tipo de personas e instituciones. En el diálogo se espera dar y recibir, aportar y ganar, enseñar y aprender (GS 44). Este modelo entra dentro de la actual cultura del diálogo (Kolvenbach 1998: 87-96).

La Iglesia tiene tres interlocutores en este diálogo:

a. El diálogo con la cultura permite la inculturación, que consiste en la adaptación del mensaje de Cristo a las culturas. En este diálogo uno tiene que escucharlas cuidadosamente y reconocer en ellas cuanto está en consonancia con el Evangelio. Es una tarea especialmente difícil, cuando el testigo no pertenece a dicha cultura, pues su conocimiento de ella puede ser inadecuado, aun sin darse cuenta. Por la inculturación la Iglesia derrama la luz del Evangelio sobre la cultura, pero ésta también enriquece a su vez la experiencia humana de la comunidad eclesial.

b. El diálogo interreligioso se da con los no cristianos. Este diálogo, sin embargo,  “no puede ser jamás una estrategia para lograr conversiones” (Federación de Conferencias de obispos asiáticos, 1983).

c. Finalmente está el diálogo y la comunicación con ideologías seculares. El mundo no es simplemente algo que hay que convertir. Ahí también actúa Dios. La Iglesia es ‘mediadora‘ dentro de una teología secular-dialógica, que comprenda las religiones no cristianas y hasta los ateos. Los Cristianos están unidos al resto de la humanidad hoy y en el proceso de construcción del futuro (GS 1, 4, 23, 45). La Iglesia como mediación es necesaria hoy día para ponerse por encima de las culturas en el actual conflicto cultural.

Hoy día las posibilidades de la Iglesia cibernética son grandes a través del internet. (www.barna.org/PressCyberChurch.htm). Conviene capacitar para las nuevas tecnologías  que faciliten una nueva comunicación en la Iglesia.

A este modelo de Iglesia diálogo corresponde, como en el anterior, la teoría comunitaria (Christians, Ferré y Fackler 1993: 61-75) con sus variantes, la de convergencia (Rogers and Kincaid 1981), la de rito y comunión y la de la liminalidad (Turner 1982; cfr. White 1996). Tales teorías fueron ya explicadas en Martínez-de-Toda (1997) .

Ejemplo del comunicador – diálogo: S. Isidoro de Sevilla, posible patrono de los internautas. Nació en Cartagena (España) hacia 560, y murió el 4 de abril de 636 (día de su fiesta). Fué el compilador de la primera enciclopedia (database) Orígen de las Etimologías, de 20 volúmenes, con todo lo que se sabía en su tiempo. De esta forma pudo salvar los libros de 154 autores, que de otra forma se hubieran perdido para siempre.

 

 

Card. Avery Dulles, S. J.: Los modelos de Iglesia y de comunicación (Caracas, artículo)

La Iglesia es comunicación.

 

JESÚS, CATEQUISTA INGENIOSO

José Martínez de Toda, S.J.

(martodaj@gmail.com)

Febrero de 2011

 

 

¿Qué necesita un Comunicador para enseñar a catequistas?

  • 1 – Conocer el contenido de la catequesis (¿Qué comunicar?)
  • 2 – Saber de comunicación (¿Cómo?)
  • 3 – Vivir el compromiso cristiano

 

Ética: Credibilidad

  • El emisor tiene que tener prestigio y credibilidad.
  • A mayor prestigio y credibilidad del sujeto emisor, mayor será la persuasión de lo comunicado.
  • La Iglesia en Venezuela tiene credibilidad.

 

Cómo comunicaba Jesús:
1. Invitaba al compromiso

La evangelización pide:

  • un cambio interior hacia Dios y los valores evangélicos
  • una decisión personal y
  • un compromiso para vivir los valores del Evangelio.

 

Los valores del Evangelio

  • Amor, paz, justicia, solidaridad, perdón, alegría, esperanza, confianza, servicio, igualdad, fraternidad, altruísmo…
  • “No se puede amar a Dios, si no se ama al prójimo”.
  • Libertad (de los hijos de Dios).
  • En esto conocerán que sois mis discípulos: en que os améis los unos a los otros”.
  • La mayor muestra de amor es dar la vida por el prójimo, como hizo Jesús.

 

Invitación al compromiso

  • Esto era lo más importante de su mensaje
  • Jesús, no sólo daba afirmaciones y doctrina, sino que sobre todo

INVITABA AL COMPROMISO PERSONAL:

  • ‘Tu fe te ha salvado’, decía al curado.
  • ‘Si quieres, ven y sígueme’, decía al joven.
  • “No creerán hasta que no lo hayan escuchado,
  • y no lo escucharán hasta que no haya un predicador…
  • La fe viene de lo que se predica, y lo que se predica viene de la palabra de Dios” (Rom 10, 14-17).
  • Comunicación No Verbal
  • Comunicación Verbal.

 

¿A quién?

  • A todos, especialmente a los más necesitados: enfermos, pobres, excluídos…
  • Jesús se acerca con compasión a los enfermos, necesitados, pecadores.
  • Los escucha.
  • Les invita a creer que el Reino de Dios podrá realizarse en su misma personalidad y en la cultura en que viven.

 

¿Con qué efectos?

  • Invitaba al compromiso personal.
  • Algunos lo siguieron y esparcieron el Evangelio por todo el mundo.
  • La mayoría no lo siguió de inmediato, pero con el transcurso de los siglos su Buena Noticia fue aceptada donde fue predicada, especialmente en Europa y América (del Norte y del Sur).

 

Jesús, un buen comunicador

  • Jesús utiliza teorías y técnicas de comunicación, que sirven tanto

para la comunicación profana

como para la comunicación religiosa.

 

¿Qué recursos comunicativos utilizó?

 

2. Cotidianidad con significado transcendente

Se acerca a Pedro pescador. Y después le dice “Te haré pescador de hombres”. A los campesinos les habla de sembrar, de cosechar. Pero les habla después de otra siembra, de otra cosecha, que sólo se puede realizar a través del reino del amor.

A los jóvenes les habla de esperanza y de aventuras.

 

  • Usaba palabras de cada día que todos entendían:
  • Usaba parábolas de la vida ordinaria:
  • La mujer que pierde una dracma.
  • La mujer de casa y sus vecinas.
  • La mujer que cansa al Juez, hasta que éste lo atiende.
  • La suerte de los jornaleros
  • Bodas
  • Los viñadores
  • El Buen Pastor, que conoce sus ovejas por su nombre (La vaca Mariposa…)
  • El sembrador
  • La vid y los sarmientos
  • Los peces

Esto fue posible por su Encarnación (Navidad)

Teoría de comunicación: El primer requisito del buen comunicador es que use palabras y conceptos que todos entiendan, de forma que emisor y receptor se entiendan inmediatamente.

 

Jesús da a las palabras comunes un doble  sentido  transcendente

  • Juega con las palabras de cada día, y les da un nuevo significado como signos del Reino de Dios. Ejemplos:
  • A la Samaritana le ofrece ‘agua viva’: su mensaje, que la lleva a la vida eterna.
  • Al ciego le ofrece la ‘visión verdadera’ de ver que el Reino de Dios ha llegado.

Así, cada objeto se convierte en ‘ventana’ simbólica, que se abre al mundo espiritual.

  • Es la teoría de la liminalidad. Se trata de llegar a un punto límite (liminal), en el que comienza lo transcendental. Ejemplo:
  • Un bello y tranquilo atardecer… te hace pensar en cosas más allá de lo que se ve.

 

3 – Usa la paradoja

  • Ofrece ‘perdón’ por ‘venganza’,
  • ‘pobreza’ por ‘riqueza’,
  • La usa para establecer el contraste entre el mundo y el Reino.
  • ‘servicio’ por ‘poder’,
  • ‘humillación y persecución’ por la ‘gloria’ del Reino.
  • “Los últimos serán los primeros”
  • Los dos Mandamientos, que son distintos y el mismo.
  • “No se puede amar a Dios, si no se ama al prójimo”.

 

4. Cuenta historias

  • Parábolas

 

Lenguaje dramático

  • A Jesús le gustaba el uso de los contrastes:

–         “Benditos de mi Padre” (Bienaventuranzas)

–         “Malditos de mi Padre” (Juicio Final)

  • Teoría de comunicación: El presentar conflictos, problemas y contrastes ayuda a mantener la atención de la audiencia.
  • Las principales noticias de los medios de comunicación se presentan de una forma dramática.
  • Realmente lo narrado con un cierto argumento dramático tiene una mayor aceptación e interés que una simple narración aséptica informativa.

 

Da soluciones sorpresa

  • Jesús da sorpresas:

–         Parábola del viñador: el mismo denario para todos, sin distinguir a los que comenzaron pronto o tarde a trabajar.

–         Da soluciones rompe-esquemas.

 

  • El Nuevo Testamento trae muchas sorpresas:

–         Nos hacemos hijos de Dios

–         Nos espera la vida eterna

–         Dios es Padre

–         Jesús es Dios.

 

Da mensajes novedosos

  • Jesús daba un mensaje novedoso en cuanto a la forma como al contenido.
  • Ello atraía y llamaba la atención.
  • No aburría. Decía cosas originales.
  • Teoría de comunicación: Esto atrae la atención de la audiencia.

 

Da hechos, más que palabras

  • Jesús vivía su mensaje y se veía cómo lo cumplía: cómo acogía a los pobres, enfermos, niños, viudas, desamparados…
  • Teoría de comunicación: La comunicación que más llega es la no verbal. La de hechos es más importante que la de palabras.

 

  • El mensaje de Cristo se halla en LO QUE HACE más que en LO QUE DICE.

La gente decía: “Todo lo HIZO bien”

También decían que hablaba muy bien.

 

Hace que el oyente busque la respuesta

  • Jesús repite después de sus parábolas: “El que tenga oídos para oír, que oiga”.
  • Las parábolas no dan el mensaje explícita y directamente. El espectador lo tiene que encontrar por su cuenta. Jesús deja pensando a la gente. Ejemplos:

–         La Parábola del Buen Samaritano.

–         La Parábola del Hijo Pródigo.

 

Responde a necesidades

  • Jesús satisface las necesidades concretas de la gente:

–         Multiplicación de los panes,

–         tempestad calmada,

–         apariciones,

–         discípulos de Emaús…

 

Características comunicacionales de Jesús (Peñalosa 1996: 134). Son 14:

1. Anuncia siempre la verdad sin importarle las consecuencias. “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn 14, 6). “Mi misión consiste en ser testigo de la verdad. Para eso nací y vine al mundo; todo el que está por la verdad me escucha”, contesta rotundamente a Pilatos (Jn 18, 37). “La verdad los hará libres” (Jn 8, 32).

2. Habla con autoridad y segundad, con fervor y entusiasmo. Deja siempre una idea constructiva, positiva y optimista.

3. No habla con teorías y conceptos abstractos, sino con mensajes concretos para receptores concretos.

4. Su predicación es realista. Habla de las experiencias de la vida cotidiana de sus oyentes, del ambiente en que están inmersos:

– el mundo vegetal: lirios, higueras, espinos, árboles de mostaza, semillas, tierra buena para sembrar; el mundo zoológico de 32 animales de tierra, aire y agua que fueron los más conocidos del pueblo, a partir de la oveja que fue el animal predilecto del Señor. Luego la gallina con pollos, el cordero, el asno, el camello, la paloma, la cabra, la serpiente, el cerdo, los mosquitos, el perro, la polilla, el lobo, el buey, los pájaros voraces, los peces fosforescentes, rubíes del lago, color de semáforo;

– el mundo del hogar: casa, puerta, techo, padre de familia, hijos buenos y malos, amigos que llegan de noche pidiendo de cenar, la alegría de la boda, muchachas con lámparas encendidas, la mujer desmemoriada que pierde la valiosa moneda, o el alimento usual de pan, vino, huevo, pescado;

– el pequeño mundo de los oficios: pastores, sembradores, ganaderos, comerciantes, pescadores, amas de casa.

5. Llama a los seres por su nombre, sin eufemismos: prostitutas, hipócritas, sepulcros blanqueados, raza de víboras. A Herodes le dice “zorro” que, en el caló popular, significaba “ser un don nadie”.

6. Desmitologiza el lenguaje. Ya no dice Yahvé sino que se dirige al Padre con el delicioso nombre arameo de Abba, que no se traduce precisamente padre; sino en cariñoso diminuto de padrecito, papá, papi.

7. Utiliza el lenguaje del pueblo, pero sin caer jamás en vulgaridad.

8. Para despertar la atención y curiosidad de los oyentes, y para hacerlos pensar, lanza preguntas. “,Qué dice la gente que soy yo?” (Le 15, 4). “¿Quién de ustedes, si tiene cien ovejas, no deja las noventa y nueve en el campo para buscar a la que se perdió?” (Le 15, 3-7). “¿A qué se asemeja esta generación?” (Le 7, 31). (Resulta que hoy los técnicos de comunicación y los maestros de escuela están descubriendo que la interrogación es excelente recurso pedagógico y oratorio).

9. Para que su enseñanza sea más fácilmente captada, Jesús utiliza estas cuatro técnicas:

– la metáfora, identificación de dos seres. “Ustedes son la luz, la sal” (Mt 5, 13). “Tú eres piedra” (Mt 16, 18);

– los símiles o comparaciones y semejanzas entre dos seres, por asociación de ideas. “Los envío como ovejas en medio de lobos” (Mt 10, 16). Compara el reino de los cielos a una semilla, a una red, a una perla (Mc 4, 30);

– la parábola, breve narración de un suceso fingido del que se deduce, por semejanza o comparación, una verdad importante o una enseñanza moral, con lo que el orador excita la atención y curiosidad de los oyentes. “No les hablaba sino en parábolas” (Mc 4, 34). Son unas cincuenta las que recoge el evangelio, entre las que brilla la del hijo pródigo, como una joya de la literatura universal;

– los refranes, dichos o proverbios. Frases de pocas palabras con un fondo de sabiduría popular y de sentido común. El refrán es la filosofía del pueblo. Jesús acuñó no menos de 130 refranes en su predicación, muchos de los cuales han pasado al patrimonio general. “No sólo de pan vive el hombre” (Mt 4, 4). “Si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán” (Mt 15, 14). “Pidan y se les dará” (Mt 7, 7). “Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” (Mt 22, 21).

10. No discrimina a sus oyentes heterogéneos en edad, cultura y condición social. Todos son dignos de recibir su mensaje y expresar su opinión. Cualquiera puede interrogarlo y aun interpelarlo. Su oratoria es monólogo y diálogo.

11. Trata afectuosamente a quien lo escucha. Son amigos, hijos, hermanos. Pero cuando es preciso, salta y quema la energía y la ira santa.

12. No le interesa halagar al público y buscar su aplauso; sino que más bien lo problematiza, lo enfrenta consigo mismo y con la verdad. (Ay, aquella dulce mujer del pueblo no pudo contener el entusiasmo al oír hablar a Jesús, cuando le gritó el piropo más sensible: “Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te alimentaron” (Le 11, 27).

13. No impone su doctrina. Respeta la humana libertad. Deja que sus oyentes decidan: “Quien quiera oír, que oiga” (Mc 4, 23).

14. Respalda sus palabras con hechos, la coherencia perfecta entre el mensaje y la vida. Por eso el libro de los Hechos de los Apóstoles afirma que Jesús primero hizo y después dijo (1, 1).

La lectura y la meditación del evangelio es una lección magistral de homilética. (Peñalosa 1996: 122-126)

Estas 14 características comunicacionales de Jesús están copiadas de:

– Peñalosa, Joaquín Antonio (1996) Manual de la Imperfecta Homilía. México: Obra Nacional de la Buena Prensa, A.C. – Busque en google. Escriba el título del libro, y en este servidor se halla el texto completo del libro:

sacerdotesyseminaristas.org/…/ MANUAL%20DE%20LA%20IMPERFECTA%20HOMILIA.doc

También se halla en:

http://estudiosronda80.blogspot.com/2008/05/manual-de-la-imperfecta-homilia-xv.html

 

 

2 – ¿Qué y cómo comunicaba Jesús? (¿Cómo evangelizaba Jesús?)

Hay cuatro constantes en la forma que tiene Jesús de comunicarse:

 

1.La comunicación de Jesús no está constituida simplemente por la presentación de informaciones y de una doctrina particular, sino es sobre todo una invitación a:

a) Cambio interior para ser diferentes

b) Decisión personal

c) Comprometerse personalmente. “Tu fe te ha salvado”. “Si quieres, ven y sígueme”.

Jesús se acerca con compasión a los enfermos, necesitados, pecadores. Los escucha. Les invita a creer que el Reino de Dios podrá realizarse en su misma persona y en la cultura en que viven. A los jóvenes les habla de esperanza, de aventuras, de compromiso, de riesgos, de entrega total, de darlo todo.

 

2. Jesús toma lo cotidiano y juega con el significado simbólico de las palabras, les da un nuevo significado como signos del Reino de Dios.

– Se acerca a Pedro pescador. Y después le dice “Te haré pescador de hombres”.

– A los campesinos les habla de sembrar, de cosechar. Pero les habla después de otra siembra, de otra cosecha, que sólo se puede realizar a través del reino del amor.

– Con la Samaritana: agua viva.

– Vid y sarmientos

– Vida eterna

– Luz del mundo. Ceguera: la visión verdadera es ver que el Reino de Dios ha llegado.

– Sal de la tierra.

Así, cada objeto se convierte en ‘ventana’ simbólica, que se abre al mundo espiritual.

 

3. Usa la paradoja para establecer el contraste entre el mundo y el Reino.

Perdón vs. venganza,  pobreza vs. riqueza, servicio vs. poder, la humillación y la persecución son la gloria del Reino. “Los últimos serán los primeros”.

 

4.  Jesús no usa la lógica abstracta, sino cuenta historias concretas. Al abogado que le propone una discusión abstracta sobre “quién es mi prójimo”, le responde negándose a participar en esa discusión abstracta, y más bien salta a contarle la historia de un héroe paradójico, el samaritano, la persona más despreciada en aquella sociedad, pero que es la que muestra una generosidad  sin limites. Deja al público libre para reaccionar, pero al mismo tiempo le obliga a identificarse con el Samaritano.

 

Teorías de comunicación de Jesús (Otra forma de presentar las constantes):

1. Narrativo

2. Dramático

3. Código común:               Parábolas

4. Solución sorpresa: 1 denario para todos

Rompe-esquemas. Hay que romper esquemas. (Característica de la publicidad de hoy en Italia, 7ª. Regla). Hay que hacer cosas novedosas. Llamar a la imaginación.

5. Hace que el oyente busque la respuesta

“El que tenga oidos…”

6. Responde a necesidades: Multiplicación de los panes, tempestad calmada, apariciones, discípulos de Emaús…

7. Inculturado. Sigue la cultura local y popular. Va a Jerusalén en la Pascua, Boda de Caná, Sinagoga, paga impuesto (pez).

Aquí aprovechar las tradiciones religiosas (folklóricas, populares, etc)

–          Cruz de Mayo

–          Día de la Madre

–          Día del Padre

–          Día del Niño

–          Fiestas Parroquiales

 

La comunicación social en los documentos del CELAM

José Martínez de Toda, S.J.

(martodaj@gmail.com)

28 de enero de 2011

 

ÍNDICE

1 Río de Janeiro (1955) (I Conferencia del CELAM)

2 Medellín (1968) (II Conferencia del CELAM)

3 Puebla (1979) (III Conferencia del CELAM)

4 Sto. Domingo (1992) (IV Conferencia del CELAM)

5 Aparecida (2007)

 

 

II – La comunicación social en la experiencia y reflexión de la Iglesia Latinoamericana

 

EXPOSICIÓN

1 Río de Janeiro (1955) (I Conferencia del CELAM)

“Esta I Conferencia General del Episcopado Latinoamericano fue reconocida como tal por haberse efectuado, gracias a la iniciativa del papa Pío XII, el primer encuentro de los obispos de esta parte del continente con motivo del Congreso Eucarístico celebrado ese mismo año en dicha ciudad del Brasil. A  partir de este encuentro se constituyó el CELAM o Consejo Episcopal Latinoamericano.

En los documentos emanados de Río se hace referencia a los medios de comunicación, en primera instancia, con respecto a la acción de los laicos” (Pérez 1997: 73-74).

Luego, como uno de los campos de la ‘pastoral específica’ aparece el de los medios de comunicación, de los que se mencionan prensa, radio y cine.

Bibliografía

– PEREZ, G. J. (1997) La comunicación social en el magisterio de la Iglesia, CELAM, Bogotá. Pp. 73-74.

 

 

2 Medellín (1968) (II Conferencia del CELAM)

“El cap. 16 presenta una relación entre ‘palabra’ e ‘imagen’, dentro del contexto del carácter imprescindible de los medios de comunicación social en el cumplimiento de la misión evangelizadora de la Iglesia.

 

La reflexión que hizo Medellín sobre los medios de comunicación social es, no obstante su brevedad, riquísima en contenido. A lo largo de sus tres partes (situación, justificación y recomendaciones pastorales), el documento plantea desafíos aún vigente (Pérez 1997: 75).

 

El cap. 16 describe las características positivas y negativas de los medios de comunicación.

“Desde una perspectiva de liberación, Medellín anticipó el planteamiento que, tres años más tarde, iba a hacer Pablo VI en la Octogesima Adveniens.

 

Pero lo que más me parece oportuno resaltar, es el reconocimiento que hicieron los obispos en Medellín sobre la ineficacia de ‘algunas iniciativas emprendidas por la Iglesia en este campo’, debido más que nada a la ‘falta de una clara visión de lo que es la comunicación social en sí misma y al desconocimiento de las condiciones que impone su uso’ (N. 3). Quiero llamar la atención sobre esta ‘exigencia sentida de una clara visión de lo que es la comunicación social en sí misma: en efecto, todavía hoy se nota en la pastoral un afán por los medios técnicos, identificándolos erróneamente con la comunicación, sin preguntarse sobre las condiciones de una producción de mensajes en relación con la situación y la necesidad de ‘participación’ de las personas y las comunidades humanas en procesos que realmente conduzcan a una mayor personalización y socialización.” (Pérez 1997: 76-77).

 

No transmitir simplemente noticias sino una imagen de la Iglesia exacta y fiel.

 

Entre las recomendaciones se halla ésta: “La necesidad de profundizar en el fenómeno de la comunicación en sus diversos aspectos, superando los reduccionismos técnicos y pragmatistas y, dentro de esta profundización, el deber de incluir la teología de la comunicación (N. 17)  (Pérez 1997: 78).

 

Bibliografía

– PEREZ, G. J. (1997) La comunicación social en el magisterio de la Iglesia, CELAM, Bogotá. Pp. 75-78.

               

 

 

 

3 Puebla, México (1979) (III Conferencia del CELAM)

“Destaca la íntima relación de la comunicación en sí misma con la ‘comunión’ y la ‘participación’, conceptos centrales que atraviesan todo el Documento de Puebla” (Pérez 1997: 79).

Identificación entre evangelizar y comunicar (N. 1063).

Enfatiza los aspectos negativos de los mcs (80): “la contaminación de la polución vibrante’ (N. 1065).

Repite las críticas de Medellín y Octogesima Adveniens (Paulo VI) (Pérez 1997: 80).

Pero no conviene marginarse de los medios masivos, como algunos arguyen (jmt)

La Iglesia debe ser ‘voz de los desposeídos’ (N. 1094). (Pérez 1997: 81). Pero ellos son los que deben hablar (jmt)

Alaba los medios grupales y micro-medios.

Criterios de acción para una pastoral de la comunicación:

a)

b) Dar prioridad a la formación en la comunicación

c) Respetar y favorecer la libertad de expresión y la correlativa de información (Cf. Declaración de los Derechos Humanos, ONU, Artículo 19), presupuestos esenciales de la comunicación social y de su función en la sociedad, de acuerdo con la ética profesional y conforme a la Instrucción Pastoral ‘Communio et Progressio’ (CP, N. 33-45), sobre el derecho a obtener y comunicar la información) (Pérez 1997: 82-83).

Coincide con algo de entonces: NOMIC (Puebla, N. 15) y el Documento de Embú, donde participó el DECOS y las tres Organizaciones Católicas de Comunicación. (Pérez 1997: 83)

El documento del CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano) hecho en Puebla (México) (1979) representa más estrictamente el modelo de teología pastoral de la comunicación, junto con AeN. En Puebla el tema comunicacional no se restringe a una parte del documento sino que queda incorporado en todo él, pues la relaciona con la evangelización de la cultura. Se basa en la teología de la CP.

Sin embargo cae en la cuenta del impacto negativo de los medios sobre el mensaje del Evangelio y cómo éstos han favorecido los valores de una sociedad consumista y de élites poderosas incompatibles con los valores del Evangelio. En consecuencia el documento propone los medios grupales, como medios más aptos a la evangelización de América Latina. Tales medios tienen modelos de comunicación compatibles con las comunidades cristianas de base y con una opción preferencial por los pobres. Además proclama que ‘evangelización es comunicación’ (DP 1063). De ahí concluye que la comunicación no puede ser algo aislado en la pastoral (reservado a especialistas), sino que debe estar presente en toda actividad de la Iglesia.

Va más allá de EN en varios aspectos: supera su visión instrumentalista y se fija en la influencia cultural de la comunicación en toda la vida del hombre.

Bibliografía

– Pérez, G. J. (1997) La comunicación social en el magisterio de la Iglesia, CELAM, Bogotá. Pp. 78-84.

 

‘Hacia una teología de la comunicación en América Latina’ (Metzinger 1983).

La teología de Puebla aparece más estructurada en un documento posterior del DECOS (Departamento de Comunicación Social) – CELAM,  ‘Hacia una teología de la comunicación en América Latina’ (Metzinger 1983). El documento se inspira en Medellín (1968), pero especialmente en Puebla (1979). Habla claramente del método usado. Al estilo de Medellín y Puebla parte de un análisis de la situación en América Latina, y sobre ella vienen las consideraciones doctrinales. Puebla y este documento son fruto de una larga serie de seminarios de reflexión teológica en toda la década del 70, llevados adelante especialmente por Luciano Metzinger, obispo de Perú. Esta reflexión se debió a un mandato expreso de la II Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Medellín (1968; n. 17).

El documento del DECOS-CELAM (Metzinger 1983), inspirado en Puebla, sigue el método inductivo, comenzando decididamente por la antropología. Después viene la Trinidad, la cristología y la eclesiología, siguiendo la historia de la salvación. Así se tiene una teología más contextualizada” (Martínez-de-Toda 2000: 16).

Bibliografía

– SPOLETINI, B. (1985) “Comunicación Social e Iglesia”, Edic. Paulinas, Buenos Aires.

– CELAM (1988) Teoría y praxis de la Iglesia Latinoamericana en Comunicaciones Sociales, Decos-Celam, Bogotá.

 

La Conferencia Episcopal de EE.UU. (1985) plantea que la Iglesia es comunicativa por naturaleza. Su misión primordial es contribuir al intercambio comunicativo entre las personas y las comunidades. Aquí sigue la línea de Puebla, al no fijarse tanto en los medios sino en la comunicación, y al rechazar el modelo linear de comunicación.

 

4 Sto. Domingo (1992) (IV Conferencia del CELAM)

La comunicación social en el contexto de la ‘nueva evangelización’. (Pérez 1997: 84).

El mundo de los mcs es un campo prioritario de los laicos (N. 96, 99).

Sto. Domingo es crítico y constructivo.

Busca la proximidad con los alejados (N. 131).

Los mcs afectan la familia al promover uniones libres, divorcios y abortos (N. 216). (Pérez 1997: 86)

En el cap. De la ‘cultura cristiana’ se ataca a ‘la moral de situación’, según la cual algo de por sí malo dejaría de serlo de acuerdo a las personas, circunstancias e intereses que están en juego’ (N. 236) (Pérez 1997: 87)

Los mcs estimulan los contravalores. (N. 253).

Una de las ‘líneas pastorales de acción es la de “promover y formar al laicado para ejercer en el mundo su triple función: la profética en el campo de la palabra, del pensamiento, de su expresión y de los valores; la sacerdotal, en la celebración y en los sacramentos, enriquecida por las expresiones del arte y la comunicación; la real, en el universo de las estructuras sociales, políticas y económicas” (N. 254) (Pérez 1997: 88).

Una línea de acción es la de “formar a todo nivel una conciencia crítica frente a los medios de comunicación social”, por lo cual urge “capacitar a la familia para el uso de la televisión, la prensa y la radio” (N. 277).

Por último, toda la sección 3.5 del Documento de Sto. Domingo (NN. 279-286) se dedica a la relación entre ‘comunicación social y cultura’. El contenido de esta sección podría resumirse así:

a)       ‘Iluminación Teológica’.

En Sto. Domingo hay una novedad: se establece una interdependencia entre tres conceptos, todos ellos a su vez relacionados con la comunicación como proceso inherente a la convivencia humana: los conceptos de ‘identidad, alteridad y comunidad’. Esto requiere comunicación externa e interna. (Pérez 1997: 88-89).

Allí incluye el trinomio identidad-alteridad-comunidad, relacionado con la cultura: “Cada persona y cada grupo humano desarrolla su identidad en el encuentro con otros (alteridad). Esta comunicación es camino necesario para llegar a la comunión (comunidad). La razón es que el hombre ha sido hecho a la imagen de Dios uno y trino… comunicación eternamente interpersonal… Así se da una relación muy íntima entre evangelización, promoción humana y cultura, fundada en la comunicación” (Sto. Domingo 1992, n. 279).

Cristo Comunicador (CP)

Una de las prioridades de la nueva evangelización es “intensificar la presencia de la Iglesia en el mundo de la comunicación (Juan Pablo II) (gjp Pérez 1997: 89)

 

b)       Cinco desafíos pastorales (N. 289 (Pérez 1997: 90):

1° Aspectos positivos y negativos del desarrollo tecnológico en materia de comunicación (Pérez 1997: 90).

2° La publicidad presenta ‘falsas expectativas’ y crea ‘necesidades ficticias (Pérez 1997: 90).

3° Pornografía y violencia en TV.

4° Sectas en los mcs.

5° Poca presencia de la Iglesia en los mcs por la falta de preparación de agentes y planificar la pastoral de la comunicación. Telemática e informática.

 

c)       Siete líneas pastorales (Pérez 1997: 91-93).

 

Bibliografía

– Pérez, G. J. (1997) La comunicación social en el magisterio de la Iglesia, CELAM, Bogotá. Pp. 84-93.

– YSERN, J.L. (1993) La comunicación social en Santo Domingo, Celam, Bogotá. SI

 

 

El Card. de Belo Horizonte (Brasil), Dom Serafim Fernandes De Araujo, decía: “Mi radio es mi catedral”. Decía que para mantener la radio estaba dispuesto a vender todos los tesoros de su diócesis.

 

5 Aparecida (2007)

El gran acontecimiento comunicacional de Aparecida fue la visita del Papa, que atrajo a 3.200 periodistas y camarógrafos.

En cambio la misma Conferencia sólo convocó entre 300 a 500 periodistas, lo que indica el menor interés noticioso en la misma Conferencia como tal.

Por su parte, el pueblo quiso comunicarse con una presencia masiva de peregrinos:  180.000 en el último fin de semana: 26 y 27 de mayo de 2007.

 

La comunicación a lo largo del documento

Se repite que la misión de la Iglesia es comunicar. La comunicación en sentido general es algo que está en la esencia de la Iglesia, como mandato expreso de Jesús: “Vayan por todo el mundo…”. Por lo tanto, “la misión de la Iglesia es evangelizar” (n. 29), es “anunciar la Buena Nueva”. Esto se repite con frecuencia en el documento.

Y por lo tanto, los miembros de la Iglesia, como ‘discípulos’ de Jesús, deben ser ‘misioneros’, es decir, anunciadores del Evangelio de Jesús. Esto se repite más aún que lo anterior. Inclusive se halla en el título del tema de la Conferencia: ”Discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en él tengan vida” (Jn. 1, 6). (Tema citado por Benedicto XVI en su discurso en la Sesión inaugural de la V Conferencia del CELAM, pág. 11 del libro publicado en Venezuela).

Y estas dos palabras (discípulos y misioneros) se repiten en los títulos de siete de los diez capítulos del documento.

Hay un resquebrajamiento del modelo cultural vigente en América Latina y es necesario buscar caminos diferentes para llevar a cabo la nueva evangelización del continente.

El documento de Aparecida propone a la Iglesia misma, una conversión pastoral a todos los niveles, una renovación pastoral de obispos, sacerdotes, religiosos y laicos y esto debe darse en el contexto de comunicación. La comunicación es la columna vertebral de la evangelización en América Latina. El trasfondo del Documento nos apunta a una apertura a las nuevas tecnologías que ofrece la Comunicación Social. Estamos en una sociedad digital.

Se deben generar los medios adecuados para atraer y formar discípulos.

Hay tres pasos: llamar, formar y enviar discípulos que puedan afrontar los retos socioculturales por medio de un espíritu de fe a través del uso de la tecnología.

Hay una preocupación central en el sentido de que los medios de comunicación son instrumentos de evangelización (canales). Pero no aparece tanto la preocupación por la evangelización de los mismos medios.

– Los medios de comunicación distraen de los valores cristianos.

– Estamos en un cambio de época, que está afectando profundamente la vida de la gente (n. 33). Los cambios de ahora son de carácter global. La ciencia y la tecnología han creado una red de comunicación (n. 34), que afecta todo, incluyendo la religión. Esa red usa nuevos lenguajes, que pueden ocultar el sentido divino de la vida humana (n. 35). Hay Un cambio de época en la cultura (n. 44).

– A través de los medios de comunicación de masas, puestos exclusivamente al servicio del mercado, se ha introducido un sentido estético, una visión acerca de la felicidad, una percepción de la realidad y hasta un lenguaje, que se quiere imponer como una auténtica cultura. Así se destruye lo verdaderamente humano. (n. 45). Hay una nueva colonización cultural, que impone una cultura homogeneizada, despreciando las culturas locales (n. 46). Hay una “afirmación exasperada de los derechos individuales y subjetivos” (n. 47); la publicidad conduce a la ilusión del efímero y de la satisfacción hedonista (n. 50).

– Emergen nuevos sujetos con nuevos estilos de vida (n. 51).

– “Hay una notable ausencia en el ámbito político, comunicativo y universitario, de voces e iniciativas de líderes católicos de fuerte personalidad y de vocación abnegada” (n. 502).

En el cap.10 (“Nuestros Pueblos y la Cultura ») hay dos partes dedicadas expresamente a la comunicación.

 

Pastoral de la Comunicación (n. 484-490)

  • El mundo actual se caracteriza por una gran cultura mediática, fruto de la revolución tecnológica y de los procesos de globalización, y que usa nuevos lenguajes. (n. 484).
  • Los medios de comunicación son imprescindibles para la evangelización de millones  (n. 485) {Comentarios: Los medios no son una extensión del púlpito. Son algo más}.
  • Los obispos se comprometen a acompañar los comunicadores para formarlos como discipulos y misioneros, a través de distintas acciones. (n. 486) {Comentario: Los obispos aparecen como el centro en este párrafo. Ellos son los que se comprometen y animan… Da la impresión de que la responsabilidad mayor la tienen ellos (clericalismo). Pareciera que Aparecida es un documento de los obispos para los obispos. Sólo para ellos. Indica sobre todo lo que ellos van a hacer. Los protagonistas de la evangelización son ellos. Por otra parte al documento le falta fuerza, inspiración. Es demasiado frío}. Éstas son algunas de las acciones mencionadas:

d) Apoyar y optimizar, por parte de la Iglesia, la creación de medios de comunicación social propios, tanto en los sectores televisivo y radial, como en los sitios de Internet y en los medios impresos. (Comentario : No se mencionan los medios alternativos, las radios  comunitarias y otros medios de comunicación populares).

h) Suscitar leyes para promover una nueva cultura que proteja a los niños, jóvenes y a las personas más vulnerables, para que la comunicación no conculque los valores y, en cambio, cree criterios válidos de discernimiento ( Cf. Pontificio Consejo para la Familia, Carta de los derechos de la familia, Art. 5f, 22 de octubre de 1983). {Advertencia: Está bien hacer leyes, pero la nueva cultura no se crea con leyes. De esta nueva cultura se habla en el n. 491}.

i) Desarrollar una política de comunicación capaz de ayudar, tanto las pastorales de comunicación como los medios de comunicación de inspiración católica, a encontrar su lugar en la misión evangelizadora de la Iglesia. {Comentario: En una política de comunicación de la Iglesia, ¿cuáles son los objetivos prioritarios de una política de comunicación? Apoyar a los débiles, defender sus derechos, ayudar al bien común. Pero aquí aparece, como único objetivo, que proteja a la Iglesia, a sus medios…}. (n. 486)

  • El Internet como instrumento de evangelización. (n. 487-488) {Comentario: De nuevo el único uso que se ‘exhorta’ es proclamar el mensaje evangélico. No dice en qué consiste la evangelización. Por lo que puede entenderse como un mensaje centrado en la misma Iglesia y no en las necesidades de los hombres}.
  • “Los medios… no sustituyen las relaciones personales ni la vida comunitaria local”. (n. 489)
  • El documento promueve el uso del Internet, como medio de inclusión digital, de información y de formación (cursos a distancia). (n. 490)

 

Nuevos Areópagos y Centros de Decisión (n. 491-500)

  • El documento felicita e incentiva a los que siembran valores evangélicos en los ambientes donde se hace cultura y en los nuevos areópagos, incluyendo el mundo  de las comunicaciones. (n. 491)
  • Incentiva la formación y evangelización de pensadores, empresarios, políticos, formadores de opinión, trabajadores, sindicalistas, cooperativistas y agentes comunitarios. (n. 492)
  • Indica nuevos campos de misión como la pastoral del turismo y del entretenimiento en clubes, deportes, cines, centros comerciales… (n. 493)
  • Valora a hombres y mujeres, que creen en la compatibilidad entre fe y ciencia. (n. 494)
  • Valora « los espacios de dialogo entre fe y ciencia, incluso en los medios de comunicación ». (n. 495)
  • Resalta « la necesidad de artistas…, científicos…, trabajadores, profesores, padres…, que garanticen el crecimiento de la persona y el progreso de la comunidad, a través del arte de educar ». (n. 496)
  • « Es importante comunicar los valores evangelicos de manera positiva y propositiva . Son muchos los que se dicen descontentos, no tanto con el contenido de la doctrina de la Iglesia, sino con la forma como ésta es presentada ». Se proponen algunos caminos:

a) “Favorecer la formación de un laicado capaz de actuar como verdadero sujeto eclesial”.

b) « optimizar el uso de los medios de comunicación católicos »

c) « actuar con artistas…, periodistas…, productores de información… ». (n. 497)

  • Aprovechar los Centros de Fe y Cultura para el diálogo con los formadores de opinión; se invita también a las Universidades Católicas. (n. 498)
  • Utilizar el arte en la catequesis, etc. (n. 499) y en la liturgia (n. 500).

 

Omisiones y lagunas:      

  • “Falta un análisis político de los medios  y de las consecuencias de la globalización, descrita como «dinámica de concentración de poder y de riquezas en manos de pocos, no sólo de los recursos físicos y monetarios, sino sobretodo de la información y de los recursos humanos, lo que produce la exclusión de todos aquellos no suficientemente capacitados e informados, aumentando las desigualdades… y la pobreza de una multitud de personas » (n. 62). No se habla de las consecuencias políticas y sociales de los monopolios o oligopolios en los medios.
  • Falta la referencia a una ética pública de los medios y de las luchas por la clasificación indicativa de la programación’’. (Lenz, Martinho (2007) La Comunicación Social en Aparecida. Río de Janeiro.)

 

Preguntas:

– ¿Qué retos y propuestas nuevas nos presenta Aparecida para el apostolado de comunicación?

– ¿Cuáles son los avances teológicos en Aparecida?

– ¿Cuáles son los nuevos desafíos en Aparecida?

 

Bibliografía general sobre la comunicación en la Iglesia de América Latina y el Caribe

 

BIBLIOGRAFIA

-PEREZ, G. J. (1997) La comunicación social en el magisterio de la Iglesia, CELAM, Bogotá. “Iglesia latinoamericana y comunicación social: Río de Janeiro (1955), Medellín (1968), Puebla (1979) y Santo Domingo (1992). Pp. 73-93.

– Aparecida, (2007) V Conferencia General Del Episcopado Latinoamericano y Del Caribe en Aparecida  (13-31 Mayo 2007, Brasil). Documento Conclusivo. CELAM. “Principales textos de Aparecida sobre Comunicación Social (484-490), Nuevos Areópagos (491-500)”.

-Martínez de Toda, José (2009) Comunicación y Teología. Caracas. “Modelos de comunicadores cristianos en la Iglesia Latinoamericana” (pp. 53-63). Thesaurus. Word.

– Madera Vargas, Ignacio, (SDS) (Presidente de la CLAR) (2009) “Análisis de la realidad eclesial”. Págs. 3. Word.

-YSERN, J.L. (1993) La comunicación social en Santo Domingo, DECOS-Celam, Bogotá. Págs. 179.

CELAM (1988) Teoría y praxis de la Iglesia Latinoamericana en Comunicaciones Sociales, DECOS-CELAM, Bogotá. Págs. 426.

– Metzinger, Luciano M. ed (1983) Hacia una teología de la comunicación. Visión Pastoral para América Latina. DECOS-CELAM.

– Quintero G., Carlos Arturo (2008) La comunicación… a la luz de Aparecida. CELAM. Misión Continental, pp. 63.

-SPOLETINI, B. (1985) “Comunicación Social e Iglesia”, Edic. Paulinas, Buenos Aires.

-CELAM: Documentos: http://www.celam.org/nueva/Celam/

 

Comunicación y teología en los documentos de Juan Pablo II y Benedicto XVI

José Martínez de Toda, S.J.

(martodaj@gmail.com)

28 de enero de 2011

 

 

Índice

1. Juan Pablo II: Redemptoris Missio (1990), etc.

2. Benedicto XVI

3. Teólogos más recientes

4. Lista de los documentos de la Iglesia sobre comunicación

5. Observaciones   sobre   la   teología   de   los   diversos   documentos

1. Introducción

2. Actitudes de la Iglesia sobre la comunicación

3. Las teorías de comunicación en la teología de la comunicación de cada   etapa

4. Teología y cultura mediática. Una nueva centralidad para la cultura. Una teología comunicativa bajo el influjo de la cultura. La teología de la nueva cultura contemporánea.

 

 

 

 

Exposición

1. Juan Pablo II (1978-2005)

Juan Pablo II usó en la encíclica Dives in misericordia (1980) los términos comunicación y autocomunicación. De nuevo los usó 12 veces en la encíclica Dominum et vivificantem (1986) sobre el Espíritu Santo. Él ha insistido en la importancia de los medios para la misión eclesial y ha subrayado constantemente la dimensión teológica de la comunicación humana.

 

                1.1 Orientaciones sobre la formación de los futuros sacerdotes para el uso de los instrumentos de la comunicación social (‘Dios Sumo Bien’) (19 de marzo de 1986).

Los NN. 1-3 de este documento de la Congregación para la Educación Católica están inspirados en la CP, pero no añaden nada nuevo.

Hay responsables de los seminarios, que no ven claro cómo la educación a la comunicación pueda llegar a ser una dimensión integral de los estudios teológico-pastorales. Este documento indica la importancia de la comunicación en los programas de formación del clero o en los estudios teológicos. Las nuevas tecnologías y las nuevas formas de comunicación pueden influir en el modelo de sacerdote necesario hoy día y en su formación. Tal formación es difícil, pues tanto la educación a la comunicación como la formación pasan por un período de transición.

Se trata de formar el habitus theologiae de interpretar religiosamente las experiencias de la vida. Esto requiere cierta preparación en teología y en comunicación para conocer las implicaciones que tiene la fe en las actividades cotidianas de comunicación.

                1.2 Redemptoris Missio (1990)

Esta carta encíclica de Juan Pablo II señala el mundo de la comunicación social como ‘el primer areópago del mundo moderno’ (RM 37c), que hoy desafía la tarea misionera y evangelizadora de la Iglesia. Esto se repite en la AeN (n. 1). Más adelante en el mismo número critica la posición instrumentalista y adopta la culturalista: ‘No basta usar los medios para difundir el mensaje cristiano y el magisterio de la Iglesia, sino que hace falta integrar el mismo mensaje en esta ‘nueva cultura’ creada por la comunicación moderna’ (RM 37c). (Martínez-de-Toda 2000: 11).

La Redemptoris Missio (n. 37c) habla de la importancia de tener en cuenta la cultura contemporánea, más aún de conoscer el nuevo lenguaje de esta cultura. Este lenguaje tiene una relación fuerte con el lenguaje de los medios masivos.

“El primer areópago del tiempo moderno es el ‘mundo de la comunicación’…. Los medios de comunicación social han alcanzado tal importancia que para muchos son el principal instrumento informativo y formativo… Las nuevas generaciones, sobre todo, crecen en un mundo condicionado por estos medios. Quizás se ha descuidado un poco este areópago: generalmente se privilegian otros instrumentos para el anuncio evangélico y para la formación cristiana, mientras los medios de comunicación social se dejan a la iniciativa de individuos o de pequeños grupos, y entran en la programación pastoral sólo a nivel secundario. El trabajo en estos medios, sin embargo, no tiene solamente el objetivo de multiplicar el anuncio. Se trata de un hecho más profundo, porque la evangelización misma de la cultura moderna depende en gran parte de su influjo. No basta, pues, usarlos para difundir el mensaje cristiano y el Magisterio de la Iglesia, sino que conviene integrar el mensaje mismo en esta « nueva cultura » creada por la comunicación moderna. Es un problema complejo, ya que esta cultura nace, aun antes que de los contenidos, del hecho mismo de que existen nuevos modos de comunicar con nuevos lenguajes, nuevas técnicas, nuevos comportamientos sicológicos” (Juan Pablo II. Redemptoris Missio, 1990, n. 37c).

 

                                El areópago de Atenas

Pablo…, una vez llegado a Atenas, se dirige al areópago donde anuncia el Evangelio usando un lenguaje adecuado y comprensible en aquel ambiente (cf. Act 17, 22-31). El areópago representaba entonces el centro de la cultura del docto pueblo ateniense, y hoy puede ser tomado como símbolo de los nuevos ambientes donde debe proclamarse el Evangelio.” (RM 37).

 

                                Areópagos modernos (RM 37)

PREGUNTA: ¿Cuántos areópagos modernos hay, según la Redemptoris Missio? R/          1“El primer areópago del tiempo moderno es el ‘mundo de la comunicación’… El trabajo en estos medios, sin embargo, no tiene solamente el objetivo de multiplicar el anuncio. Se trata de… integrar el mensaje mismo en esta « nueva cultura » creada por la comunicación moderna.” (Id.)

 

(Otros areópagos, que deben ser iluminados con la luz del Evangelio):

2. El compromiso por la paz,

3. El desarrollo y la liberación de los pueblos;

4. Los derechos del hombre y de los pueblos, sobre todo los de las minorías;

5. La promoción de la mujer y del niño;

6. la salvaguardia de la creación;

7. El areópago de la cultura,

8. El areópago de la investigación científica,

9. El areópago de las relaciones internacionales que conducen a nuevos proyectos de vida.

“Los hombres se sienten como navegantes en el mar tempestuoso de la vida, llamados siempre a una mayor unidad y solidaridad: las soluciones a los problemas existenciales deben ser estudiadas, discutidas y experimentadas con la colaboración de todos.” (Id.)

 

¿Qué significa ‘inculturación de la fe’  en RM?

El proceso de inserción de la Iglesia en las culturas de los pueblos requiere largo tiempo: no se trata de una mera adaptación externa, ya que la inculturación «significa una íntima transformación de los auténticos valores culturales mediante su integración en el cristianismo y la radicación del cristianismo en las diversas culturas». Es, pues, un proceso profundo y global que abarca tanto el mensaje cristiano, como la reflexión y la praxis de la Iglesia. Pero es también un proceso difícil, porque no debe comprometer en ningún modo las características y la integridad de la fe cristiana… La inculturación es un camino lento que acompaña toda la vida misionera y requiere la aportación de los diversos colaboradores de la misión ad gentes, la de las comunidades cristianas a medida que se desarrollan, la de los Pastores que tienen la responsabilidad de discernir y fomentar su actuación.” (RM, 52)

Los actuales términos ‘inculturación’ y ‘evangelización’ son términos sinónimos de comunicación.

                Otras definiciones de ‘inculturación’

“Inculturación es la inserción de la fe en la corriente vital de los pueblos y las expresiones de la vida de fe en términos de existencia histórica concreta, y, a la vez, la inserción de la vida de los pueblos en la fe a todos los niveles más profundos que cualquiera de sus expresiones concretas”.[]  (Rayan, Samuel, S. J. (1976) Flesh of India’s Flesh, en «Jeevadhara» VI. 1976. pp. 267.

“La inculturación es el proceso por el cual la vida y el mensaje cristianos se insertan en una cultura particular, se encarna por así decirlo en una comunidad cultural, en una sociedad determinada, y allí echan tan buenas raíces que producen nuevas riquezas, formas inéditas de pensamiento, de acción y de celebración…”.[3] Jacques Scheuer, S. J. (1994/1984?) L’Inculturation. Présentation du thème, en «Lumen Vitae». 1984. pp. 253.

 

                1.3 Aetatis Novae  (1992)

Esta instrucción pastoral, escrita ‘dos décadas después’ de la CP (AeN 1), dedica el N. 6 a la teología de la comunicación. En ella no añade nada nuevo a la CP. Convendría enfatizar que la planificación se debe apoyar en un proceso de reflexión teológica durante todas las etapas (White 29).

AeN pide acciones concretas a los obispos. El énfasis de AeN en la planificación pastoral y la abundancia de documentos éticos recientes de comunicación indican un cambio dentro de la Iglesia. Este cambio ha sido motivado en parte por el carisma comunicacional que ha sabido desarrollar personalmente Juan Pablo II, pero también por el continuo crecimiento del fenómeno comunicacional.

 

                1.4 Otros documentos

Otros documentos importantes relacionados con la comunicación y la cultura, publicados por la Iglesia durante el pontificado de Juan Pablo II son:

– Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, Pornografía y violencia en las comunicaciones sociales: una respuesta pastoral, n. 7, Ciudad del Vaticano, 1989. (Cfr. AeN 6)

– Congregación para la Doctrina de la Fe, Algunos aspectos de la Iglesia entendida como comunión (‘Communionis Notio’). Este documento fue aprobado por el Papa. 28 mayo 1993 (AAS 85, 1993, 2, pp. 838-850. (Cfr. EC 3).

– Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales,  Ética de la publicidad (1997). Città del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana.

– Pontificio Consejo para la Cultura, Para una Pastoral de la cultura, 1999 (Cfr. EC 2).

Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, Ética en las comunicaciones sociales (2000). Città del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana. Alude a la historia de la comunicación humana desde Babel a Pentecostés (EC 3), y recuerda la teología de la CP.

– Mensajes para las Jornadas Mundiales de las Comunicaciones Sociales.

http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/messages/index_sp.htm

 

                1.5 La figura de Juan  Pablo Il como comunicador

Se han publicado libros sobre este tema.

 

                1.6 Una nueva centralidad para la cultura en Juan Pablo II

El tema de la cultura se ha hecho central en el pensamiento de Juan Pablo II. No en vano “el debate central de nuestro tiempo ha ido cambiando cada vez más desde la política y la economía a la cultura” (Novak 1993). En este sentido la GS ha sido profética.

“La cultura ha sido una preocupación importante de Juan Pablo II desde sus primeros años, cuando pudo desarrollar sus talentos para la música, la poesía y el drama. Entre 1977 y 1980  publicó varios trabajos importantes sobre la filosofía de la cultura” (Gallagher 1997: 47).  Esto se ve también por los discursos del Papa sobre este punto. Ya hay en castellano un libro (Miguens 1994), que trata las exploraciones sobre la cultura que aparecen en sus discursos.

Fundó el Consejo Pontificio para la Cultura en 1982. Todos los años da un mensaje para dicho Consejo. Todos los viajes del Papa incluyen un encuentro con ‘el mundo de la cultura’: artistas, intelectuales, educadores, y los que están involucrados en el campo de los medios masivos.

De una forma más penetrante que el Vaticano II, Juan Pablo II quiere fundamentar la naturaleza de la cultura en la lectura de la naturaleza humana como transcendiendo a sí misma. La teología avanza en las palabras del Papa. Él habla de ponerse delante de las ‘culturas nuevas’ de las generaciones jóvenes, de escuchar con cuidado las ‘esperanzas latentes y las aspiraciones de la gente de hoy, y hacer esto con admiración’ (Gallagher 1997: 50, 53). Sin embargo se muestra crítico sobre la nueva cultura especialmente al principio de su pontificado.

Este énfasis en la cultura repercute en la importancia dada a la comunicación social. Un proyecto cultural y evangélico de primera importancia es descubrir el ‘lenguaje’ de la gente para llegar a ella en profundidad (Discurso de Juan Pablo II el 17.1.87; cfr. Gallagher 1997: 54). El estudio de la nueva cultura y su lenguaje permitirá elaborar una teología contextualizada.

 

1.7 Labor conjunta con los protestantes

Las Iglesias de Suiza (Protestantes, la Conferencia de Obispos Católicos y el Sínodo de la Vieja Iglesia Católica) elaboraron un documento conjunto sobre comunicación en 1983 con 16 proposiciones o tesis. La 60 indica que en el corazón del mensaje bíblico está que Dios toma la iniciativa de relacionarse con el hombre por amor, y crea la comunicación como un acto de reconciliación con el hombre. La fe, como búsqueda del sentido religioso, se puede entender como una forma de comunicarse y de responder a Dios. La 70 recuerda que los cristianos deben mirar los signos de los tiempos; pero afirma que los medios masivos ayudan en su percepción e interpretación (Les evolutions… 1983). Posteriormente el Card. Martini ha desarrollado mucho este enfoque bíblico en sus pastorales sobre la comunicación.

La Asamblea del Consejo Mundial de las Iglesias reunidas en Vancouver toma un enfoque cristológico de imitar a Jesús. (Communicating credibly, 1983). El enfoque de la WACC (Asociación Mundial para una Comunicación Cristiana) (1986) es también cristológico, entendiendo la comunicación de Jesús como un acto de amor que libera.

Estos documentos hacen ver que es ya irreversible el proceso de reflexión teológica comunicacional en la vida de las iglesias.

 

 

2. Benedicto XVI (2005-)

                Mensajes para las Jornadas Mundiales de las Comunicaciones Sociales.

Breves, muy buenos y sucintos. Éstos fueron los temas:

2006 –

2007 –

2008 –

2009 – “Nuevas tecnologías, nuevas relaciones. Promover una cultura de respeto, de diálogo y amistad”.

El papa Benedicto XVI decía en su carta a los medios de comunicación de 2009: nosotros los adultos nos topamos con estos medios modernos en el camino y aún estamos viendo qué hacer con ellos, mientras los jóvenes crecen con ello y su uso les parece familiar.

2010 –

2011 – “Verdad, anuncio y autenticidad de vida en la era digital.”
(24 enero 2011).

Pueden consultarse en:

http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/messages/communications/documents/hf_ben-xvi_mes_20110124_45th-world-communications-day_sp.html

 

http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/messages/index_sp.htm

 

                SÍNTESIS DEL 45° MENSAJE JMCS 2011 (Realizado por Leticia Soberón)

                Primer elemento: en el mensaje hay una profunda comprensión del cambio de nuestro tiempo, que supone una ”renovada valoración del acto de comunicar, considerado sobre todo como diálogo, intercambio, solidaridad y creación de relaciones positivas.” Las nuevas tecnologías “permiten a las personas encontrarse más allá de las fronteras del espacio y de las propias culturas, inaugurando así un mundo nuevo de amistades potenciales.”

Segundo elemento: el Papa señala la relación que hay entre tres aspectos humanos clave de la vida actual: la comunicación digital, la imagen de uno mismo y la coherencia de vida. Las dinámicas comunicativas del mundo digital suscitan nuevos modos de construir la propia identidad, y es aquí donde se sitúa el llamado del Santo Padre a la coherencia y a la autenticidad. Nos invita a superar “una interacción parcial, la tendencia a comunicar sólo algunas partes del propio mundo interior, el riesgo de construir una cierta imagen de sí mismos que suele llevar a la autocomplacencia..”

Como suele hacer, el Papa nos coloca frente a nuestra radical responsabilidad personal, tanto en la construcción de nuestro “yo”, como en nuestro trato con los demás.

Cuanto más se participa en el espacio público digital, se establecen nuevas formas de relación interpersonal que inciden en la imagen que se tiene de uno mismo. Es inevitable que ello haga plantearse no sólo la pregunta sobre la calidad del propio actuar, sino también sobre la autenticidad del propio ser.”

Reitera una decidida invitación a la coherencia ante uno mismo y en la relación con los otros:

                “El anhelo de compartir, de establecer “amistades”, implica el desafío de ser auténticos, fieles a sí mismos, sin ceder a la ilusión de construir artificialmente el propio “perfil” público.”

Tercer elemento: el equilibrio entre relaciones mediadas por la tecnología y relaciones cara a cara, directas y sin mediaciones. También un equilibrio entre participación en el diálogo social y el necesario silencio reflexivo que nos hace realmente conscientes de nuestras acciones.

“¿Quién es mi “prójimo” en este nuevo mundo? ¿Existe el peligro de estar menos presentes con quien encontramos en nuestra vida cotidiana ordinaria? (…) ¿Dedicamos tiempo a reflexionar críticamente sobre nuestras decisiones y a alimentar relaciones humanas que sean realmente profundas y duraderas?”

Consecuencia: nos convoca a actuar como cristianos, no sólo poniendo contenidos de fe, sino por nuestro modo de comunicar:

“Uno está siempre implicado en aquello que comunica. Cuando se intercambian informaciones, las personas se comparten a sí mismas, su visión del mundo, sus esperanzas, sus ideales. Por eso, puede decirse que existe un estilo cristiano de presencia también en el mundo digital, caracterizado por una comunicación franca y abierta, responsable y respetuosa del otro.”

Este anuncio del Evangelio, sin embargo, no debe ceder ante algunas lógicas de la red que contradicen el mensaje: “El valor de la verdad que deseamos compartir no se basa en la “popularidad” o la cantidad de atención que provoca. Debemos darla a conocer en su integridad, más que intentar hacerla aceptable, quizá desvirtuándola. Debe transformarse en alimento cotidiano y no en atracción de un momento. No puede ser objeto de consumo ni de disfrute superficial, sino un don que pide una respuesta libre.”

El Papa sigue esperanzado, enviando a los fieles a ser coherentes misioneros en el mundo digital:

“Deseo invitar a los cristianos a unirse con confianza y creatividad responsable a la red de relaciones que la era digital ha hecho posible, no simplemente para satisfacer el deseo de estar presentes, sino porque esta red es parte integrante de la vida humana”.

 

 

3 – Los aportes de teólogos post-conciliares

El número de teólogos interesados sigue creciendo. Muchos de entre los mejores teólogos contemporáneos han estudiado los problemas de la comunicación de forma implícita o explícita, y están usando los lenguajes y conceptos de las ciencias de la comunicación. Por ejemplo, en cristología hay cuatro enfoques para ver cómo es Cristo comunicado y cómo Él comunica: hermenéutico (Schillebeeckx 1973), estético (von Balthasar) y práctico (teólogos políticos y de liberación) y antropológico (Rahner).

En el enfoque antropológico para Rahner Cristo es la auto-comunicación de Dios. “Dios se da para nosotros en una comunicación absoluta de sí mismo… El hombre es evento de la autocomunicación de Dios” (Rahner 1979: 14). Tambien lo usa Rahner especialmente en la teología de la gracia. La teología de Rahner es también básicamente pastoral, cultural y antropológica, a pesar de toda su intelectualidad.

En 1900 Hermann Schell comienza a usar el concepto de auto-comunicación (selbst-mitteilung). Más adelante lo usan R. Bultman, R. Guardini, E. Biser (1983), Karl Barth, Kierkegaard (cfr. Brás da Silva 1997: 44).

                Card. Avery Dulles, S. J. (de EE.UU, murió hace poco): Los modelos de Iglesia y de comunicación. La Iglesia es comunicación.

Robert White (de EE.UU, Pontificia Universidad Gregoriana, Roma, y ahora en África).

Esta variedad de métodos y enfoques representan una riqueza para la teología de la comunicación. Hoy se necesita reunir tanto elemento teológico aportado por el Magisterio y por los teólogos para precisar las nuevas fronteras de la teología de la comunicación.

 

Documentos de la Iglesia sobre comunicación

Inter Mirifica (Decr. conc. del Vat. II sobre los instrumentos de comunicación social) (1963)

Sacrosanctum Concilium (Constitución del Vaticano II sobre la liturgia sagrada) (1963)

Lumen Gentium (Constitución dogmática del Vaticano II sobre la Iglesia) (1964)

Gaudium et Spes (Const. past. del Vat. II sobre la Iglesia en el mundo contemporáneo) (1965)

Dei Verbum (Constitución dogmática del Vaticano II sobre la revelación divina) (1965)

Dignitatis Humanae (Declaración del Vaticano II sobre la libertad religiosa) (1965)

Communio et Progressio (Instrucción Pastoral de la Comisión Pont. Com. Soc.) (1971)

Evangelii Nuntiandi (Exhortación Apostólica de Pablo VI) (1975)

Redemptoris Missio (Encíclica de Juan Pablo II) (1990)

Aetatis Novae (Instrucción Pastoral del Pont. Consejo de las Comunic. Soc.) (1992)

Ética en la Publicidad (Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales) (1997)

Ética en las comunicaciones sociales (Pont. Consejo para las Comunic. Soc.) (2000)

La Iglesia y el Internet (Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales) (2002)

Ética en Internet (Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales) (2002)

 

Documentos que enfatizan una visión positiva de los mcs:

–          Miranda Prorsus (Pío XII)

–          Inter Mirifica (Vat. II, 1963)

–          Communio et Progressio (bajo Paulo VI, 1971)

–          Aetatis Novae (bajo Juan Pablo II, 1992). (Pérez 1997: 89-90).

 

 

7.  –   Observaciones   sobre   la   teología   de   los   diversos   documentos

 

1.Introducción

El fenómeno comunicacional ha sido una de las novedades más importantes del siglo XX. Los medios de comunicación son uno de los factores en la creación de la actual cultura. ¿Cómo ha reaccionado la Iglesia ante este hecho comunicacional desde el punto de vista teológico a través de sus documentos de comunicación? ¿Qué tipo de relación ha establecido entre comunicación y teología?

Hay varios tipos de relación entre teología y comunicación. Felton (1989: 4) ha indicado cinco: teología y comunicación (lo que la teología toma de la comunicación para su propia clarificación y sistematización; así lo ha hecho, por ejemplo, Soukup 1983), teología comunicativa (que busca comunicar la teología con un lenguaje adaptado al hombre de hoy), teología sistemática de la comunicación, teología pastoral de la comunicación y visión moral cristiana de las comunicaciones. Pero además está la teología de los medios de comunicación.

En tales modelos ninguna de las dos ciencias (teología y comunicación) es superior a la otra. Ninguna es ancilla (esclava o criada) de la otra. Cada una es una disciplina independiente. Hay una mutua complementariedad. La teología, que aparece en los documentos de la Iglesia sobre la comunicación, participa de los diferentes estilos enumerados. Aquí se fijará la atención de una forma especial en la teología sistemática.

Cada teología tiene un ‘horizonte’ o punto de vista diverso, según el método teológico del ‘análisis de horizonte’ de Lonergan (1972: 235). Ello genera diferentes estilos de teología: el de fides quaerens intellectum (scientificum) (propia de la teología académica) (S. Anselmo de Canterbury), el de fides quaerens iustitiam socialem (propia de la teología de la liberación), el de fides quaerens adorationem (propia de la liturgia) (O’Collins 1993: 16-19)… ¿Podríamos añadir un cuarto estilo: el de fides quaerens intellectum (communicationis cum Deo et hominibus)? Aquí el horizonte sería el comunicacional.

El método teológico tiene tres fases:

–          Escucha metódica de qué dicen las fuentes de la fe (Escritura y Tradición).

– Explicación sistemática del significado que dan sobre la revelación y la historia de la salvación. El teólogo es un investigador del significado de la Palabra de Dios y de la vida de fe. Está al servicio de los creyentes, como investigador de la revelación de Dios que culmina en Jesucristo. Trata de identificar un significado expreso de otro (profetas y apóstoles, Ef 2, 20) ¿??

– Comunicación del sentido y del significado de la nueva vida que produce la palabra de Dios. Trata de comunicar significativamente este significado a sus contemporáneos. (Wicks 1994: 11-12, 126). Esta tercera fase va inserta tradicionalmente en la secunda fase (explicación), pero quizá convenga separarla para darle más importancia en la situación cultural de hoy, donde hay una creciente secularización y donde los medios masivos son tan importantes.

Definición más completa de teología:

“Fides quaerens     intellectum et              communicationem”

↓                                              ↓                                 ↓

Escuchar                Explicación                 Comunicación

 

En este caso se plantean algunas preguntas sobre la teología de los documentos de la Iglesia sobre comunicación. ¿Es una teología de los medios o de la comunicación? ¿Es una teología sólo de la comunicación entre los hombres o también de la comunicación con Dios? ¿Estamos con una ‘teología en genitivo’ (teología de la comunicación) o la comunicación constituye el objeto central de la misma teología, es decir, la revelación? ¿Puede haber una fides quaerens intellectum de la revelación como comunicación? ¿Es realmente una ‘teología’ o más bien una ‘reflexión teológica’?

Ya la teología alejandrina hablaba del logos. Y desde el inicio del cristianismo ha habido una teología operativa de comunicación, pero implícita. Ha habido teólogos, que se han fijado en diversos aspectos relacionados con la teología de la comunicación.

 

2. Actitudes de la Iglesia sobre la comunicación

He aquí un breve esquema de las etapas, que aparecen en los documentos del Magisterio sobre comunicación social. Ellas tratan de resaltar los elementos más importantes y distintivos. Naturalmente no hay una separación nítida entre tales etapas.

El cuadro de la página siguiente trata de representar visualmente por razones pedagógicas los grandes vaivenes de pesimismo y optimismo, por donde pasan los documentos de la Iglesia. Tales vaivenes corresponden a las teorías entonces en boga y al grado de poder que la Iglesa tuvo sobre los medios. Es imposible incluir todos los matices. Debe ser interpretado de acuerdo a lo dicho en el resto de estas páginas.

1ª etapa: artística. En la Edad Media y siglos sucesivos se da un gran desarrollo y aun creación del arte religioso, que se utiliza en sus variadas formas para comunicarse con todos los sectores de la sociedad, especialmente con el pueblo. Así aparece en catedrales, pinturas, esculturas, la música…

2ª etapa: moralista. Cada vez que aparece un medio (especialmente en los casos del cine, radio y TV), se les considera como un simple entretenimiento. Pero pronto algunos notan que pueden ser  peligrosos (Encíclicas antes del Vaticano II). Ya desde Clemente XIII (CR) en 1766 comienza una fase moralista primero contra cierta prensa. Después Pío XI (VC) en 1936 ataca también el cine. Pío XII (MP) en 1957 se declara también contra los medios.

3ª etapa: instrumentalista (Décadas de los ‘60 y ‘70).  Se constata su aceptación inevitable por parte del público, y se supone que tenen una gran influencia. Por eso se les quiere usar para la evangelización. Pero su uso es uni-direccional .

En los documentos mencionados del siglo XX los medios (prensa, cine, radio) comienzan a ser considerados como ‘dones de Dios’ llenos de posibilidades, pero solamente como instrumentos. Este énfasis instrumentalista aún subsiste en la IM, que considera también sus efectos y su uso moral, siguiendo el ‘modelo lineal’. La comunicación se considera como una transmisión de contenidos, por medio de instrumentos dominados por la técnica.  También aparece esto en parte de la CP.

Muchos consideran aún a los medios sólo como meros instrumentos y extensiones de los púlpitos (EN 45). Esto lleva a enfatizar sobre manera los contenidos, especialmente verbales, doctrinales, y descuida cómo integrar el mensaje evangélico en la nueva cultura, creada por los medios. (Esto ya fue advertido por Juan Pablo II, RM, 37c).

La posición instrumentalista se encuentra por ejemplo en esta: “En ellos (los medios masivos) ella (la Iglesia) encuentra una versión moderna y eficaz del púlpito” (Evangelii Nuntiandi 1975: n. 45, Pabo VI). También en Inter Mirifica (Vaticano II, 1963).

Esta posición es quizá el mayor obstáculo a la comunicación cristiana hoy, porque tiene efectos nocivos para la comunicación de la Iglesia. Enfatiza sobre todo los contenidos, especialmente verbales y doctrinales. Hace programas pedagógicos, no experienciales. La encíclica Redemptoris Missio  de Juan Pablo II en el 1990 (n. 37c) critica expresamente esta posición instrumentalista. Y los jóvenes critican también este énfasis. Esta preocupación por los contenidos hace olvidar la misma naturaleza de la comunicación audiovisual, que es un nuevo lenguaje en una nueva cultura. No basta con usar los medios masivos para predicar  el evangelio. Ellos son solamente una parte de la nuova cultura. Hay otras cosas más importantes.

No se trata solamente de predicar un mensaje doctrinal (Catecismo), presentado como un conjunto de informaciones. En realidad predicamos algo más que eso. Predicamos a Cristo, la persona de Cristo. “Vengo a predicar Cristo, y este crucificado”.

4ª etapa: teológica y de comunión. (Década de los ‘60 y comienzo de los ‘70). Pero ya en la IM, y sobre todo en la CP escrita por mandato de aquella, aparece una tercera posición, más innovadora, que es ya propia del Vaticano II (1963-1965). IM y CP invitan a los medios a promover una cultura de la paz, de la solidaridad y del respeto por la dignidad humana, así como al diálogo entre los hombres. El entusiasmo y optimismo por los medios hace buscar apoyo teológico para ellos (CP).

5ª etapa: crítica. De 1975 en adelante los documentos se muestran precavidos y aun muy críticos. Cuando se comienzan a usar las estructuras comerciales de los medios, y se hacen programas junto a una publicidad, que pone como supremo ideal el éxito, el confort, y usa la manipulación, surgen las dudas: )qué hay de la paradoja de la cruz en la conversión cristiana? ¿Cómo poner juntas la TV-basura y el Evangelio? Esto genera fuertes debates en todo el mundo. En EE.UU se concentran alrededor de la iglesia electrónica. En Venezuela en la década de los ’80 las televisoras comerciales piden a sacerdotes la Misa por TV, pero a condición de transmitir solo el rito y no decir nada relativo a la justicia social. Esto azuza la crítica entre los comunicadores católicos, y se buscan respuestas teológicas.

De 1975 en adelante los documentos de la Iglesia se muestran precavidos y aun muy críticos. Se busca la democratización de los medios. Ya CP  reconoció el derecho a comunicar. Eso apoya el derecho al acceso y a la participación, en lo que tanto se ha insistido en América Latina. La cultura de los medios permite que se escuche no sólo a las élites (Martín-Barbero 1987; White 1994a).

6ª etapa: culturalista y ética. Vuelve el optimismo, aunque es más moderado y matizado. El énfasis no es ya en los medios, sino en la cultura generada a la vez por ellos y por su audiencia, y en los diversos significados que crea la audiencia según su identidad y contexto social. Aparecen documentos más pastorales y éticos (Década de los ‘90).

Muchos consideran ya la cultura generada por los medios como algo positivo. Investigaciones recientes indican que sirven para descubrir valores religiosos (cfr. Martínez-de-Toda 1999).

Esta última posición viene de los estudios culturales (Newcomb y Hirsch 1987; Carey 1989; Jensen 1990). Según esta escuela los medios no deben ser considerados positiva o negativamente, sino como lugares rituales donde la sociedad se reconstruye a sí misma continuamente. Establecen que la Iglesia debe reconocer el papel que puede jugar en este foro público, y animan a que se use esta cultura popular para presentar la identidad cultural católica y responder a las preguntas morales contemporáneas (Hoekstra y Verbeeck 1996: 157-170).

La posición culturalista sostiene que los medios masivos lugares rituales donde la societàd se reconstruye a sí misma continuamente. La Iglesia debe reconocer el papel que puede jugar en este foro público (areópago), y debe usarlo para presentar la identidad cultural católica y responder a las preguntas morales contemporáneas.

“No basta usarlos para difundir  el mensaje cristiano y el magisterio de la Iglesia, sino que es necesario integrar el mensaje mismo en esta ‘nueva cultura’, creada por la comunicación moderna” (Juan Pablo II, Redemptoris Missio 1990, n. 37c). Cfr. Martínez-de-Toda 2001c ( Esp.) Cap. 5.

Se podría observar un paralelismo cronológico entre las teorías descritas y la actitud de la Iglesia ante los medios. Ésta ha evolucionado con el tiempo.

Estas mismas etapas se hallan en las iglesias protestantes. Esto se ve comparando las posiciones de nueve organizaciones religiosas de diferentes denominaciones. Estas organizaciones fueron la Iglesia Católica, la Federación Mundial Luterana, la Iglesia de Finlandia, las Iglesias Suizas, el Consejo Mundial de las Iglesias, la WACC y otras  (cfr. Jorgensen 1984).


ACTITUDES   DE   LA   IGLESIA  SOBRE   LA   COMUNICACIÓN

 

AÑOS Edad Media  

1766

 

1958

 

1971

 

1975

 

1990…

ACTI

TU-

DES

 

Optimis-

mo

 

Pesimismo

 

Optimismo

 

Optimis-mo

 

Pesimismo

 

Optimismo

moderado

ETA-

PAS

 

Artística

 

Moralista

 

Instrumental

Teológi

ca. Co-

munión

 

Crítica

(Instrumental)

Culturalista.

Pastoral.

Ética.

 

DOCU

MEN

TOS

7º Concil.

Ecumén.

(2º Nicea).

C. Const.

 

Encíclicas

pre-Vaticano II

 

Vaticano II: IM, GS,

DH, LG,

SC

 

CP

 

EN

Medellín

Puebla

 

RM, AeN, Ética Publ., Ética en cs., Sto.Dom., Aparecida

 

TEO-

RIAS

 

Absolutismo.

Corporati

vista,

orgánica

 

Corporativista  -orgánica.

Prensa libre

Responsabilidad

Social.

Servicio Público.

 

Responsabilidad Social

Servicio

Público.

Teoría de los efectos

 

Responsabilidad

Social.

Servicio Público

 

Crítico-Democratizante.

Dependencia.

Denuncia.

Alternativa.

 

Comunitaria

Comunión y rito. Mediaciones

Estudios culturales.


 

POSICIONES   DE LA IGLESIA

SOBRE LOS MEDIOS   MASIVOS

POSI-

CIONES

DOCUMENTOS DE LA IGLESIA

DESCRIPCIÓN

TEORÍAS DE COMUNICACIÓN
 

Moralista

Defensiva

 

CR:C XIII,1766

VG: P XI, 1936

MP: P XII, 1957

CELAM

 

Actitud de defensa contra los medios.

Pánico moral.

Uso moral.

 

Social Service.

Pessimist.

Diffusionist.

Linear. Effects.

 

Instrumentalista

 

IM: Vat II,1963

EN

Los medios son dones de Dios.

Transmisión, dominada por la técnica.

Son extensiones del púlpito.

Énfasis en contenidos verbales y doctrinales.

Pero olvida el lenguaje de la nueva cultura.

 

Linear.

Effects.

Functionalist.

 

 

Comunión

IM, 1963,Vat. II  CP 1971.

AeN (1992)

Promoción de la cultura de la paz,       solidaridad, diálogo y respeto por la dignidad humana. Comunitaria.

Comunión y rito.

 

Democrática

 

IM, 1963,Vat. II   CP 1971.

AeN (1992)

 

Derecho a la comunicación.

Derecho al acceso y la participación.

Ser voz de los sin voz.

Liberación,

democratización

y participación.

Comunicaciónn de base.

 

Positiva

 

 

En los medios masivos seculars se pueden encontrar valores religiosos

(Investigaciones sobre Medios y Religión)

 

 

 

Culturalista

 

RM 1990, 37c

Nuevo lenguaje con la nueva cultura.

Los medios son lugares rituales, donde la sociedad se reconstruye a sí misma.

Los medios son un foro público (areópago), donde la Iglesia debe estar presente.

 

Estudios culturales.

Cultura ritual y popular.

 

 

 


3. Las teorías de comunicación en la teología de la comunicación de cada   etapa

Las etapas indicadas reflejan la teología implícita o explícita de comunicación y los modelos de Iglesia (Martínez-de-Toda 1997) en cada período. Pero además reflejan las teorías de comunicación en ciertos países especialmente las normativas. Se comprueba que las teorías en continuo cambio influyen en algunos énfasis teológicos, y en algunos casos viceversa. La teología  en general es especialmente normativa.

En la Edad Media y siglos sucesivos el desarrollo del arte religioso se da dentro del absolutismo y la tradición corporativista-orgánica. Las nuevas formas de comunicación están controladas por emperadores, reyes, aristócratas, y por la Iglesia. El arte refleja sus preferencias. La comunicación es linear y autoritaria.

Esta tradición se hace presente en las cuatro primeras etapas de la Iglesia, incluyendo la CP (1ª parte). Ahí la sociedad es una unidad armoniosa (sin competencia de ‘libre’ mercado), donde los medios unen. Es una extensión de la Trinidad.

Pero la CP (1ª parte) rehuye el modelo institucional de Iglesia y adopta el de la comunión (CP 18). La medida ética no es el Estado unido a la Iglesia, sino la conciencia de la persona y el bien común (CP 15, 16).

Al final de la década del 1960 predominaban en algunos países europeos las teorías de responsabilidad social y de servicio público, que a su vez trataban de corregir los abusos de la primera teoría libertaria de prensa libre (de EE.UU.). Era una situación teórica ideal de los medios. Éstos eran un sistema respaldado aunque no controlado teóricamente por el gobierno; y, si era comercial, estaba muy regulado. Ejemplos: la BBC (Inglaterra), la RAI (Italia). Aquellos medios proclamaban defender profesionalmente la democracia liberal, y controlar los abusos de poder. Eran el foro para el debate público de reformas sociales, y el sitio para expresar las tradiciones nacionales, culturales y artísticas (White 1992). Ambas teorías aparecen en CP (2ª y 3ª partes).

Por otra parte el documento Dignitatis Humanae del Vaticano II proclamaba la libertad religiosa. Otros documentos del Vaticano II, así como la Mater et Magistra (Juan XXIII, 1961), Pacem in Terris (Juan XXIII, 1963) y la Populorum Progressio (Paulo V, 1967) reflejan también el ánimo optimista de la teoría de responsabilidad social.

En América Latina la década del ‘60 está marcada por las teorías de comunicación para el desarrollo y para la modernización (década de los ‘60).

Todo esto dio pie a la CP para pensar optimísticamente de los medios de comunicación. Ellos representaban el designio de traer progreso y comunión, esto es, un compartir celebratorio de valores culturales. Corresponde a las narraciones de la resurrección.

En las décadas de los ‘70 y ‘80 aquel panorama utópico cambió. Las teorías de responsabilidad social y de servicio público fueron acusadas de servir sobre todo a los poderosos y a los intereses profesionales de los periodistas. La desregulación y privatización de los medios alejó aún más a éstos de la búsqueda del bien común. Los medios ya no eran una mesa redonda de libre debate, como quería la CP, sino una mesa de info-ricos de donde caían algunas migajas que eran aprovechadas por los info-pobres.

Con ánimo de salvaguardar los objetivos sociales de los medios, se proclamó el NOMIC (Nuevo Orden Mundial de la Información y de la Comunicación) (UNESCO en Costa Rica, 1976, y en Africa). La UNESCO redactó además el “Informe McBride” (Un solo mundo, voces múltiples. París: UNESCO, 1980). Ambos representan los ideales de democratización, de acceso y de participación en los medios; estuvieron influidos por el pensamiento latinoamericano. En América Latina en la década del ‘70 predomina la teoría crítica, con sus modelos de liberación, de denuncia, de dependencia, y las propuestas de políticas de comunicación y de democratización.  Éste es el contexto de Puebla.

Disminuyó el tiempo para programas religiosos y educativos. Esto obligó a que la Iglesia fundara sus propios medios y apoyara el acceso del público a canales comunitarios y locales. De hecho algunos sectores de la Iglesia al final de la década de los ‘70 preferían los medios grupales, populares y alternativos, y las radios locales antes que los grandes medios. Tales sectores hablan de pecado social, de estructuras injustas, y de periodistas muertos como Cristo, el perfecto comunicador en la cruz. (DP 31-40).

En la década de los ‘90 surge la teoría normativa comunitaria de comunicación pública (Christians, Ferré & Fackler 1993), que trata de superar los inconvenientes de las anteriores teorías. Por ejemplo, las cuatro tradiciones normativas anteriores (corporativista-orgánica, libertaria, responsabilidad social y crítica) son instrumentalistas. La interacción es para lograr un objetivo diverso a la comunicación.

La teoría normativa comunitaria se parece sustancialmente a la CP pero precisando y actualizando algunos de sus conceptos. Se inició en EE.UU. con la teoría comunión y rito (Carey 1977). Dentro de ella se dan los estudios antropológicos de la communitas/societas y la teoría liminal (Turner 1982), donde el teatro y la TV son esenciales.

La teoría comunión y rito surge como una reacción de desencanto con las visiones instrumentalistas de las tradiciones liberal, de responsabilidad social y crítica, que suponían una fuente exclusiva y vertical. Para éstas la comunicación es un medio para lograr efectos: informar, vender, lograr satisfacciones personales, controlar, engañar…

La teoría parte del concepto de comunidad, donde todos sus miembros tienen iguales derechos y tratan de lograr consenso en las decisiones que afectan a todos. La comunidad es la base para la nueva sociedad, que es una celebración de la diversidad cultural, una superación de la cultura nacional tradicional y las nuevas culturas.

La comunicación es considerada como un rito. El rito no es simplemente para informar o influir. En el rito no se trata de transportar mensajes ni de esparcirlos y difundirlos por el espacio. El rito congrega gente que está ya relacionada entre sí por seguir un mismo ideal (fellowship) y por estar en una comunidad. La gente se reúne para celebrar, representar, re-crear, modificar y crear. El resultado es creación de cultura. La cultura se entiende como “un sistema de significados compartidos y de valores expresados a través de símbolos” (Newcomb, 1981).

En este modelo la comunicación es como una ceremonia sagrada que reúne a los que creen en lo mismo formando así una comunidad. Usar los medios es un ritual de comunión donde se ve qué clase de cultura estamos creando. Allí se examina críticamente lo presentado, y se celebran las creencias compartidas (Carey, 1977: 412).

.               El rito produce comunión entre las personas participantes. El rito es una actividad que sigue una estructura. El rito expresa experiencias colectivas y unifica emocional y simbólicamente. Cada día el rito se hace más difícil por el individualismo, el racionalismo, el relativismo, el nihilismo, el cientificismo y la modernidad, como consecuencia del Renacimiento, la Iluminación y la Reforma.

El rito es celebratorio, un fin en sí mismo. Es decorativo más que utilitario en su finalidad. Usa símbolos llamativos.

He aquí las consecuencias de la comunicación ritual: hay una mayor integración, hay llamadas latentes a valores culturales, a estar juntos, a recordar mitos y tradiciones, etc. Lo ritual moviliza sentimientos y acción. En este contexto comunicación es compartir creencias. Ejemplos de este modelo pueden encontrarse en un partido de fútbol, en una fiesta, en un festival, en una ceremonia pública o religiosa, en un espectáculo. Se da en el arte, en el drama, en el entretenimiento… El exponente de esta teoría es Carey.

Ni la teoría crítica ni la de ‘comunión y rito’ se hallan presentes en la CP, sea porque aún no estaban bien desarrolladas, sea porque no eran muy conocidas por los autores de la CP. Especialmente la teoría crítica está casi ausente.

En América Latina no se abandona tan fácilmente la teoría crítica, como lo hace Carey. Hoy subraya el paradigma de la hegemonía del poder. Los significados culturales se construyen bajo la ‘hegemonía’ de ciertos grupos pero con ‘consentimiento’ de la población. Los procesos culturales no vienen impuestos sólo desde lo transnacional. Ellos se deben a los ‘mestizajes’ causados por lo campesino, indígena, urbano y transnacional. También desarrolla el estudio de los procesos comunicacionales de mediación, identidad y subjetividad.

Al final de los ‘80 los ideales de servicio público y de responsabilidad social se habían debilitado. La AeN (1992, n. 12) es más ‘crítica’ y agresiva con el sistema de los medios que otros documentos de la Iglesia.

En América Latina ya no se trata de caer en alguno de los vaivenes del pasado, caracterizado unas veces por el pesimismo y otras por un excesivo optimismo. La comunicación no actúa sola, como se creía. Lo importante es la cultura y sus procesos, una de cuyas expresiones es la comunicación masiva. Ahora hay que pensar la comunicación desde la cultura ‘popular’ (no desde la marginal, sino desde ese lugar híbrido del inmigrado a la ciudad).  El interés pasa de los medios a las mediaciones. La comunicación es ya cuestión de cultura, de culturas, y no sólo de ideologías; la comunicación es cuestión también de sujetos y de actores, no sólo de aparatos y de estructuras; la comunicación es cuestión de producción y no solo de reproducción (Martín-Barbero 1996). El documento mencionado de Sto. Domingo (1992) refleja este interés por la identidad y la cultura. Asimismo los últimos documentos de la Iglesia reflejan esta posición de moderado optimismo.

Lo ideal sería juntar la tradición crítica y la de ‘comunión y rito’. La CP tiene un lenguaje elitesco, utópico y racionalista, propio de la teoría de responsabilidad social. A la CP le falta el contacto con la base, que da la tradición crítica. La CP enfatiza el papel de los profesionales periodistas. La tradición crítica aporta el derecho a la comunicación y también la participación. La concepción de la ‘comunión y rito’ subordina los medios a los procesos culturales de producción de significado (White 1991). Esto es lo que inició AeN, más pastoral y cercana a la gente, pero que debe ser desarrollado.

En realidad es difícil escribir un documento eclesial teniendo en cuenta las teorías que existen en las diversas partes del mundo. Pero parece que ahora la teología debe tener más en cuenta la cultura de hoy.

Cuáles son las teorías de hoy que se deben tener en cuenta en los documentos de hoy de la Iglesia?

 

 

 

4  –  TEOLOGIA   Y   CULTURA   MEDIATICA

Una teología comunicativa bajo el influjo de la cultura

Algunos teólogos buscan cómo hacer la teología relevante y comunicativa hoy: “La teología debería ser expresada en una manera que fuera metáforica, simbólica y parabólica” (Sto. Tomás de Aquino, I sent. Prol.9.I.a.v). Para ello buscan expresarse a través de modelos, construcciones y métodos de comunicación (símbolos, experiencias y liturgia).

El entonces Cardenal Ratzinger confirmór esta posición a propósito de los debates sobre la Declaración Dominus Jesus. Concordó con el arzobispo alemán Walter Kasper, entonces secretario del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, quien consideraba que la polémica suscitada se debía a ‘un problema de comunicación’, pues no es fácil conciliar el lenguaje teológico con el de los periódicos (Entrevista en Frankfurter Allgemeine, publicada en L’Osservatore Romano, 8 octubre 2000, y en Alfa y Omega, Arzobispado de Madrid, 26-X-2000).

Esta teología comunicativa considera también las características de la cultura mediática actual y su influencia sobre la forma en que pensamos, hablamos y escribimos, algo de lo cual somos poco conscientes. Dentro de ese análisis entra la forma en que nos relacionamos con Dios, las características de la sensibilidad religiosa actual y las respuestas religiosas de hoy, así como el desarrollo de una teología. La investigación reciente sobre comunicación y cultura indica cómo se produce el sentido religioso, que después se refuerza y se modifica por la experiencia humana y por las estructuras sociales. El modo de comunicar actual ha cambiado también las relaciones entre las diversas instituciones, inclusive entre la familia y la Iglesia. Esta cultura descubre inclusive los lugares aceptados culturalmente hoy para hablar de Dios (Anne van der Meiden 1981). Aquí hay un amplio campo de investigación teológica apenas insinuado en la CP.

 

La teología de la nueva cultura contemporánea

El hombre ha pasado por tres culturas, caracterizadas por otros tantos medios de comunicación: la cultura de la palabra hablada (donde aún está hoy día la mitad de la humanidad), la cultura del libro (de minorías)  y la cultura de los medios electrónicos. Para algunos (Ong) el libro y lo escrito han cerrado al hombre, a pesar de haberle aportado tanto. En cambio los medios modernos electrónicos le devuelven al hombre un poco más de la democracia y de la horizontalidad de la comunicación, y han creado una nueva cultura.

La relación entre cultura y comunicación aumenta notablemente en los documentos de la Iglesia. Se vió cómo en la GS se dice que los medios entre otros factores ‘contribuyen’ a la nueva cultura. En cambio en la Redemptoris missio añade más. Dice simplemente que la nueva cultura ha sido creada por los medios, y que éstos representan el ‘primer Areópago actual’. Este aspecto aún antropológico lo tomó con fuerza Juan Pablo II.

Así se reconoce también en los estudios seculares: “La TV ha modificado de forma significativa la política, la educación, el marketing, la cultura popular, la vida social y familiar” (Dorr 1990: 12). “Los medios masivos han asumido ahora el papel de la Iglesia en una era más secular, de interpretar y dar sentido a los acontecimientos del mundo para el gran público. La vieja catedral ha sido sustituída por los medios modernos” (Wesley 1991: 105). “La televisión acabó con la era de la piedad y ha puesto en marcha la era del placer” (Pier Paolo Pasolini, citado por Martini 1998: 88). Hoy día en los estudios de comunicación no se pueden separar comunicación y cultura. De ahí la preeminencia de los llamados ‘estudios culturales’. La cultura contemporánea es una cultura mediática.

 

 

 

 

HACIA   UNA   TEOLOGÍA   DE   LA CULTURA   CONTEMPORÁNEA (MEDIÁTICA)

ETAPAS   HISTÓRICAS:

 

1. Gaudium et Spes (7 dic. 1965)

2. Juan Pablo II (1978-):

– Tiene publicaciones sobre la cultura (1977-1980)

– Es la primera vez que un Papa usa el término ‘inculturación’. Fue al hablar a la Comisión Pontificia Bíblica (1979). Lo relacionó sólo con la Encarnación (L’Osservatore Romano, 27 abril 1979).

– Fundación del Pontificio Consejo de la Cultura (1982)

Redemptoris Missio (37c, 52) (1990)

– La inculturación es ‘centro, medio y objetivo de la nueva evangelización’ (Discurso al Consejo Internacional de Catequesis, 26 septiembre 1992; citado en Sto. Domingo 1992, n. 229).

3. La inculturación se relaciona también con la Pascua y Pentecostés (Doc. Sto. Domingo de la IV Conf. Gen. del Ep. Latinoam., 12-28 octubre 1992, n. 228)

4. Juan Pablo II desarrolla los fundamentos teológicos anteriores de la inculturación (Ecclesia in Africa, 1995).

5. Ulterior reflexión teológica (desafío para hoy)

 

Se necesita analizar esta nueva cultura y sus características: nuevos lenguajes mediáticos (antes reinaba la preocupación de qué comunicar, el mensaje; ahora es el cómo), la increencia (Velasco 1988; Gómez C. 1988; González-Carvajal 1991; y Jiménez O. 1993) junto con el crecimiento del fenómeno religioso, el pluralismo religioso, la creciente presencia islámica, la libertad religiosa, la crisis de lo nacional junto a la revalorización de lo local y de lo transnacional (glo-cal), etc.

La nueva cultura es triplemente compleja: representa un problema por algunos de sus elementos negativos, es una nueva situación, pero tiene cosas positivas.

El reto actual es reflexionar teológicamente sobre la cultura mediática. 

La Iglesia hace tres invitaciones: inculturación del evangelio, evangelización de la cultura y una fe que se hace cultura. Sin embargo, tales invitaciones necesitan una reflexión teológica sobre los datos comunicacionales y culturales. Hace falta ir “descubriendo en ella (la modernidad) lo que el Espíritu empuja a los hombres a la construcción de un mundo mejor” (Kolvenbach, entrevistado por Serrano 2000: 3). ¿Qué relación hay entre la nueva cultura contemporánea mediática y la teología? ¿Qué respuesta da la teología a los problemas éticos de la cultura actual? ¿Cuál es su fundamento teológico sistemático?

Los teólogos en este sentido se ubican en dos escuelas opuestas. Rahner, Schillebeeckx y Lonergan siguen la línea de Sto. Tomás de un aprendizaje positivo de la cultura. En la otra están Lubac y von Balthasar, más influenciados por S. Buenaventura y los primeros Padres, que enfatizan la diferencia entre fe y cualquier cultura.

Asímismo hay varios modelos de teología con respecto a la cultura, que compiten entre sí: de liberación (criticándola), de diálogo (escuchándola) y de revelación (acudiendo a Dios que habla en Cristo) (Gallagher 1997: 140-141).

El método teológico en general ha ido hoy día por este camino: desde un rechazo racionalista del error a un leer existencial las realidades humanas de la cultura actual, de una teología política a una antropología religiosa. Éste sería el camino.” (Martínez-de-Toda 2000: 9-11, 19-21).

 

 

Conclusiones

Hay una progresión teológica en los documentos de la Iglesia y los teólogos que hay detrás. Las indicaciones más prometedoras van en estos puntos:

1. La comunicación (como revelación) constituye el centro de la teología cristiana. La teología de la comunicación consiste en la organización de la reflexión teológica alrededor de la comunicación, que es un concepto central de la revelación cristiana. Ella debe dejar de ser considerada como una ‘teología en genitivo’ más. Ella es la teología central cristiana. Ella no es una teología nueva a propósito de la aparición reciente de los medios de comunicación. Más bien ellos nos han despertado para darnos cuenta de que todo en teología es comunicación.

2. El esfuerzo realizado en la CP queda muy atrás en este tiempo de cambios tan grandes y tan rápidos. El desafío principal para hoy es estudiar la relación entre cultura mediática y teología. Se trata de hacer una teología de la cultura mediática contemporánea. Lo central en la teología de la comunicación no son los medios, sino el hombre, su cultura y su comunicación con Dios y con los demás hombres.

3. La Iglesia es teológicamente el lugar de la comunicación. En ella se acoge y se vive la autocomunicación de Dios en Jesucristo. Esto constituye una interpelación constante para la Iglesia en general y para cada comunidad cristiana. Hay una correspondencia con la teoría comunitaria.

4. Debemos ser conscientes de qué teoría de comunicación hay que tener en cuenta a la hora de hacer teología de la comunicación.

(En el Módulo 6 se tratará: “Teología de comunicación en tiempos de interconectividad y de compartir en redes”.

 

 

BIBLIOGRAFIA

– Martínez de Toda, José (2009) Teorías de comunicación. Caracas. Consultar:

http://riial.org/espacios/teoriacom/teoriacom_docbase02.php  Cliquea en TEORIAS DE COMUNICACIÓN. De nuevo cliquea en “Índice y Descarga”. Aparecerá un Índice y a la derecha arriba un cuadro de descarga. Cliquea ahí.

PEREZ, G. J. (1997) La comunicación social en el magisterio de la Iglesia, CELAM, Bogotá. Pp. 9-72.

– SOUKUP, P. (1993) “Los medios de comunicación social en los documentos de la Iglesia”, Concilium, dic. 1993

– SPOLETINI, B. (1985) “Comunicación Social e Iglesia”, Edic. Paulinas, Buenos Aires.

– Benedicto XVI (24 enero 2009) Mensaje a 43ª Jornada MCS 2009. 24 enero 2009

– Juan Pablo II (24 enero 2005) ‘El rápido desarrollo’. Págs. 8.

 

 

Comunicación y teología en los documentos de la Iglesia hasta Paulo VI

José Martínez de Toda, S.J.

(martodaj@gmail.com)

17 de enero de 2011

 

 

Índice

1. Teólogos anteriores al Vaticano II, que tratan el tema de la comunicación

2. Teología del Magisterio sobre la comunicación antes del Vaticano II

3. Teología de la comunicación en el Vaticano II (1963-1965)

– La teología de Inter Mirifica (4 diciembre 1963)                                     

– La teología de Dei Verbum (18 noviembre 1965)                                               

– La teología de Gaudium et Spes (7 diciembre 1965)

4. Paulo  VI (1963-1978)

– La teología de Communio et Progressio (1971)

– El método en la teología de la comunicación

Evangelii Nuntiandi (8 de diciembre de 1975)

Bibliografía

 


Exposición

1. Teólogos anteriores al Vaticano II, que tratan el tema de la comunicación

S. Ireneo de Lión (años 130-198?) dice que el Espíritu Santo es communicatio Christi. (Adversus Haereses III 24, 1; Sch 211, 472; citado por Ladaria 1998: 329).

– Hay dos teólogos que, aunque no hayan realizado una reflexión teológica explícita sobre la comunicación, la usan como concepto clave. Son Tertuliano (Demailly 1970) y Sto. Tomás de Aquino.

S. Agustín (años 354-430) pasa de las palabras a la Palabra (Salmeri 1994: 21-40), y a la palabra interior. En S. Agustín la problemática de la teología de la comunicación aparece, aunque no utilice esta terminología (Salmeri 1994).

El Magisterio intervino en temas tocantes a la comunicación cuando surgían problemas y controversias, como en el caso de los herejes iconoclastas del Imperio Bizantino (ss. VIII y IX). Éstos querían eliminar todas las imágenes y símbolos de la vida cristiana. Éstos son los símbolos de comunicación por excelencia. Posteriormente los protestantes suprimen las imágenes y cuadros de sus iglesias.

Sto. Tomás de Aquino (años 1225-1274) tiene 2.350 referencias a las palabras communicare/ communicatio (Di Maio 1994: 44). Por ejemplo, la encarnación es la forma en que el “sumo bien se comunica de manera suma a la criatura” (ST IIIª, q. 1, a. 2).

{Después del Vaticano II el estudio teológico de la comunicación se ha hecho mucho más explícito. Este interés se ha debido a varios factores:

a. La importancia de los medios de comunicación aumenta día a día en el mundo e incide en la cultura a todo nivel: personal, familiar, social… Han aparecido nuevas formas de comunicación. La ciencia de las comunicaciones ha surgido como un campo específico. Esto interesa a la Iglesia, pues toca de modo profundo su misma naturaleza y  misión, que es también la de comunicar.

b. La importancia cada vez mayor de la comunicación hoy ha llevado a una preocupación creciente por la comunicación pastoral, por la evangelización, por la inculturación y por la misma comunicación dentro de la Iglesia. En cada uno de estos campos se quieren buscar sus raíces teológicas, como hizo el CELAM en Puebla (1979) y Sto. Domingo (1992).

c. A la hora de tomar decisiones sobre modelos y programas de comunicación, se buscan hoy más sus razones teológicas.

d. Los intentos de introducir la comunicación en los seminarios ha obligado a buscar una integración con el resto de la teología.

e. Los estudios avanzados de comunicación para comunicadores cristianos ha obligado a incluir en su pensum cursos de teología sobre la comunicación.

f. La riqueza doctrinal y las intuiciones teológicas del Vaticano II inspiraron los primeros intentos de hacer teología de la comunicación en la CP (Iribarren 1968; Metzinger 1969). Hoy día el Vaticano II sigue proporcionando esta inspiración.

Sin embargo el tema tiene sus limitaciones. La teología explícita de comunicación comenzó hace sólo 30 años en 1971 con CP.}

 

No todos los documentos del Magisterio universal, que se mencionarán, tienen la misma  autoridad.

-Unos son enseñanzas en lo relativo a la doctrina y costumbres, que los Papas realizan de una forma personal, como encíclicas y exhortaciones apostólicas (EN).

– Otros son documentos del Vaticano II (como el decreto IM).

– Otros vienen de la Curia Romana, como las Instrucciones Pastorales del Pontificio Consejo para la Comunicación Social expresamente aprobadas por el Papa (CP) o sin una aprobación tan manifiesta (AeN), diversos documentos de la Congregación para la Educación Católica y de otras Comisiones de la Santa Sede.

– También hay documentos de Conferencias Episcopales regionales, y algunos de iglesias protestantes.

No todos los documentos del Magisterio universal, que se mencionarán, tienen la misma  autoridad. Unos son enseñanzas en lo relativo a la doctrina y costumbres, que los Papas realizan de una forma personal, como encíclicas y exhortaciones apostólicas (EN). Otros son documentos del Vaticano II (como el decreto IM). Otros vienen de la Curia Romana, como las Instrucciones Pastorales del Pontificio Consejo para la Comunicación Social expresamente aprobadas por el Papa (CP) o sin una aprobación tan manifiesta (AeN), diversos documentos de la Congregación para la Educación Católica y de otras Comisiones de la Santa Sede. También hay documentos de Conferencias Episcopales regionales, y algunos de iglesias protestantes.

 

 

2. TEOLOGÍA   DEL   MAGISTERIO   SOBRE   LA   COMUNICACIÓN   ANTES   DEL   VATICANO   II

El Magisterio intervino en temas tocantes a la comunicación cuando surgían problemas y controversias, como en el caso de los herejes iconoclastas del Imperio Bizantino (ss. VIII y IX). Posteriormente los protestantes suprimen las imágenes y cuadros de sus iglesias.

En la Edad Media y siglos posteriores la Iglesia fue maestra y pionera en el cultivo y uso de las formas de comunicación de su tiempo: pintura, escultura, arquitectura, música gregoriana, polifónica y popular, escritura y dibujo en pergaminos, teatro…  Inclusive algunas de éstas fueron creadas por ella. Fueron usadas ampliamente para la evangelización, la instrucción religiosa del pueblo, la catequesis y la liturgia en Europa, América, etc. Se construyeron iglesias cistercienses con su teología de luz y claridad, el barroco jesuita… Todo andaba bien, mientras la Iglesia tuviera el control sobre las formas de comunicación.

La actitud cambia por completo cuando aparecen nuevas formas y medios de comunicación al margen de la Iglesia. Ya desde Clemente XIII con la encíclica Christianae Reipublicae (1766) comienza una fase moralista primero contra cierta prensa.

Gregorio XVI escribe la encíclica Mirari vos (1832) contra Lammenais, que había fundado en 1830 la revista L’Avenir, en cuyo programa figuraba la libertad de prensa como punto fundamental, en el sentido de dar a la luz pública toda clase de escritos, sin considerar su moralidad o el respeto a la Iglesia. Es la primera condena oficial por parte de la Santa Sede (Martínez Díez 1994: 49).

El Beato Pío IX escribe la encíclica Nostis et Nobiscum (1849) contra ciertas revistas que atacaban la doctrina de la Iglesia, pero estimula otras publicaciones en favor de la instrucción del pueblo. Se da cuenta de cómo circulan las doctrinas de Proudhon, Comte, Darwin, Renan, Marx, Engels y Lasalle. Ve que con ellos avanza el racionalismo y otras doctrinas contra la Iglesia. Por ello escribe las encíclicas Inter Multiplices AngustiasQuanta cura con el Anexo del Syllabus (1864).

León XIII (1878-1903) estimula de nuevo la buena prensa, pero legisla sobre el Indice  y la censura. “La mayor parte de los males de la época se deben a los periódicos”.

S. Pío X (1903-1914) agudiza las prohibiciones y cautelas. Un decreto de la Sagrada Congregación Consisterial “prohíbe en las iglesias absolutamente cualquier clase de proyección y de espectáculos cinematográficos…, aunque sean honestos y piadosos y dirigidos a favorecer la formación religiosa de los fieles”. Ésta es la primera declaración oficial de la Santa Sede sobre el cine.

Hasta Benedicto XV (1914-1922) el magisterio subraya la necesidad de una previa censura de los libros y mira con desconfianza los medios de comunicación.

Pero Pío XI (1922-1939) invoca la libertad contra los regímenes totalitarios, y reconoce la victoria de la prensa. En 1931 inaugura la Radio Vaticano. Con Pío XI el magisterio papal  empieza a mirar los medios de comunicación como ‘instrumentos magníficos’. Sin embargo, con la encíclica Vigilanti Cura (1936) ataca al cine, aunque le reconoce su condición de arte y su “gran utilidad para la instrucción y la educación”.

Pío XII es el primer Papa que aparece ya en televisión – por invitación de la TV francesa el 17 de abril de 1949. Saluda con un discurso el establecimiento de ‘Eurovisión’ (Iribarren 1968: 56). Escribe la encíclica Miranda prorsus (1957) sobre la importancia del cine, la radio y la televisión. Ahí reconoce que los medios de comunicación son dones de Dios (AAS, XLIV, p. 765), que están integrados a la obra de la creación, y que pueden ser comparados al milagro de Pentecostés. Uno de sus temas preferidos es la opinión pública. Sin embargo se declara también básicamente contra los medios. Durante su pontificado, la Santa Sede dedicó al cine 89 documentos.

San Juan XXIII (1958-1963) instituye el Secretariado de la prensa y del espectáculo el 5 de junio de 1960 con el motu proprio Superno Dei nutu. Tuvo 55 intervenciones antes del Vaticano II sobre los ‘instrumentos de comunicación social’, y ellas con una visión optimista. Sobre todo convoca el Vaticano II para un aggiornamento de la Iglesia, lo que inciderá muy notablemente en la teología de la comunicación. Y acabará su pontificado con palabras casi entusiastas sobre el papel de los medios de comunicación.

Así pues, el magisterio pontificio de los últimos siglos tiene un carácter moralista y ‘antagónico’ con cautelas y prohibiciones. Su oposición se debe simplemente a que los nuevos medios atacaban a la Iglesia. Predomina en ella más bien una posición defensiva, protectora y negativa, sin una opinión teórica sobre los medios.

SIGLAS

Documentos del Magisterio de la Iglesia sobre comunicación

IM        Inter Mirifica (Decr. conc. del Vat. II sobre los instrumentos de comunic. social) (1963)

SC        Sacrosanctum Concilium (Constitución del Vaticano II sobre la liturgia sagrada) (1963)

LG        Lumen Gentium (Constitución dogmática del Vaticano II sobre la Iglesia) (1964)

GS       Gaudium et Spes (Const. past. del Vat. II sobre la Iglesia en el mundo contemp.) (1965)

DV        Dei Verbum (Constitución dogmática del Vaticano II sobre la revelación divina) (1965)

DH        Dignitatis Humanae (Declaración del Vaticano II sobre la libertad religiosa) (1965)

CP        Communio et Progressio (Instrucción Pastoral de la Comisión Pont. Com. Soc.) (1971)

EN        Evangelii Nuntiandi (Exhortación Apostólica de Pablo VI) (1975)

DP        Documento de la III Confer. Gen. del Episcopado Latinoam., en Puebla (México) (1979)

RM       Redemptoris Missio (Encíclica de Juan Pablo II) (1990)

AeN      Aetatis Novae (Instrucción Pastoral del Pont. Consejo de las Comunic. Soc.) (1992)

EP        Etica nella Pubblicità (Pontificio Concilio della Comunicazione Sociali) (1997)

EC        Ética en las comunicaciones sociales (Pont. Consejo para las Comunic. Soc.) (2000)

CI         La Chiesa e Internet (Pontificio Concilio delle Comunicazione Sociali) (2002)

EI         Etica in Internet (Pontificio Concilio delle Comunicazione Sociali) (2002)

 

 

3. TEOLOGÍA   DE   LA   COMUNICACIÓN   EN   EL   VATICANO   II (1963-1965)

El Vaticano II representa una nueva forma de hacer teología. En él hay muchas alusiones a la comunicación aun de una forma implícita. Éstos son los documentos conciliares, que tratan más profundamente la relación entre la Iglesia y el mundo, comprendiendo también la comunicación social.

 

3.1.  La teología de Inter Mirifica (4 diciembre 1963)

En el Vaticano II se hicieron buenos documentos sobre Biblia, liturgia y otros temas, porque ya había años de preparación sobre ellos. Pero en comunicación no había nada. Inclusive al principio se rechazó la idea de sacar un documento sobre comunicación. En el campo católico algunos signos del escaso interés de la base hacia los medios se ve por el número escaso de propuestas enviadas al Concilio sobre ellos. ¿Por qué la Iglesia se hallaba tan retrasada en  comunicación y en cambio tan al día en otras disciplinas teológicas? ¿Por estar demasiado lejana del mundo?

El primer esquema del decreto IM fue elaborado por el recién fundado Secretariado de la prensa y del espectáculo. El documento inicial fue aprobado con una mayoría muy grande: tuvo 2.138 votos favorables, 15 en contra, y 1 nulo. Pero al pedir resumirlo, se dio tiempo para un cambio de opinión. En la siguiente votación del 25 de noviembre de 1963 tuvo 503 votos en contra. Estos obligaron a hacer correcciones. Finalmente en la votación final del 4 de diciembre de 1963 hubo 1960 votos a favor y 164 en contra (Baragli 1969: 167).

¿Quiénes abrieron los ojos de los obispos conciliares? Fueron los periodistas que seguían el Concilio. Ellos criticaron fuertemente el primer documento. Esto tuvo gran impacto en la opinión pública mundial y en muchos Padres conciliares, y dio lugar a violentas discusiones dentro y fuera de la Iglesia. Estas fueron las críticas: es un documento moralista, favorece el poder censor del Estado, sostiene una producción católica de ghetto, está ausente el problema de la información dentro de la Iglesia, le falta contenido teológico, profundidad filosófica y fundamento sociológico (Baragli 1966: 1-25).

En realidad el decreto sintetiza todo el magisterio precedente con sus enfoques comunicacionales restringidos y reactivos. Según Karl Rahner (1966: 21), el IM lleva el peso de criterios que “pertenecen más al pasado que al futuro de la Iglesia”. “En el IM parece darse por descontado el modelo institucional de la Iglesia como maestra autorizada”. (Dulles 1990: 1147).

El IM no consigue incorporar los temas más característicos del Concilio Vaticano II (Id.), excepto el de la creación de la GS. Aparece centrado no en la comunicación, sino en sus instrumentos y sus efectos. Dice que éstos son dones de Dios, pero su moralidad depende de su recta utilización. La Iglesia los debe usar para la evangelización.

La crisis generada por las críticas al documento hizo que los mismos Padres Conciliares pidieran incluir una cláusula final, en la que se mandaba elaborar un documento más completo: “Para que todos los principios y normas de este santo sínodo acerca de los medios de comunicación se lleven a la práctica, por expreso mandato del concilio publíquese una instrucción pastoral por el organismo de la Santa Sede del que se habla en el número 19, con la ayuda de peritos de diferentes naciones” (IM 23; ver también CP 3).

 

IM se concibió primero como una constitución, pero quedó en decreto.

IM no ha sido el documento conciliar, que más ha influido en la comunicación en la Iglesia. Han sido otros, como  GS, LG, DH, SC. Estos han influido en nuevas orientaciones teológicas y en una nueva estructura de la Iglesia con un nuevo modelo de comunicación. Tales documentos han llevado indirectamente a una nueva y más positiva actitud hacia el mundo mediático.

 

3.2 Dei Verbum (18 noviembre 1965).

Desde el comienzo la constitución dogmática DV presenta la revelación primariamente como la automanifestación de Dios (‘Palabra de Dios’). Dios es a la vez sujeto (que comunica) y objeto de la comunicación (pues se comunica a sí mismo) (DV 6). Al revelarse en hechos y palabras, “el Dios invisible, en la riqueza de su amor, habla a los hombres como a amigos, y convive con ellos para invitarlos y admitirlos a su comunión” (DV 2).

Esto significa que la teología tiene como punto de partida, objeto, centro y meta, un acontecimiento comunicativo: aquel en el que Dios se da al hombre y lo invita a participar a la plenitud de su vida divina. Ya no estamos con una ‘teología en genitivo’, sino en el mismo centro de la reflexión teológica cristiana. A partir de la DV la teología post-conciliar desarrolla un enfoque a la revelación como auto-comunicación simbólica de Dios.

 

3.3 Gaudium et Spes (7 diciembre 1965)

La Constitución Pastoral GS es muy rica en elementos doctrinales para la teología de la comunicación. Es especialmente rico GS 22. Aunque no utiliza la palabra ‘comunicación’ está ahí implícita: “El misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo Encarnado”. “Cristo… en la misma revelación del misterio del Padre y de su amor,  manifiesta plenamente…”. “El Hijo de Dios con su encarnación se ha unido en cierto modo con todo hombre” también culturalmente. También se refiere a frases del Nuevo Testamento: “El Hijo de Dios me amó y se entregó a sí mismo por mí (Gal 2,20)”. “El hombre cristiano… recibe las primicias del Espíritu (Rom 8, 23)”.

La GS es además especialmente significativa con relación a la comunicación humana concebida como diálogo: diálogo ad intra et ad extra, diálogo interreligioso, diálogo con las culturas, diálogo con el mundo…  (GS 3, 21, 40, 43)

También la GS tiene una visión positiva sobre los medios de comunicación social (GS 6, 54, 59, 61).

Hay otro aspecto brillante en la GS. Es la preeminencia de lo cultural. Esta Constitución Pastoral fue un niño no esperado del Concilio: al principio los textos propuestos, preparados por la Curia Romana, quedaban dentro del molde de una teología fuera de moda: defensiva, neoescolástica y ahistórica. Además los tópicos eran eclesiales ‘ad intra’ (liturgia…) En las primeras sesiones del Concilio nadie se fijaba en el ‘mundo moderno’ como tal. Sólo después de un año, se escuchó la propuesta de dar tiempo y esfuerzo para discernir el contexto actual de la fe, la cultura  contemporánea y el mundo ‘ad extra’ más allá de los confines de la Iglesia. El Vaticano II es el primer concilio en buscar  un diálogo intenso entre la Iglesia y el mundo.

La GS dedicó un capítulo importante a la cultura (Parte II, cap. II; ver especialmente GS 53-54, 57-58). “Era la primera vez en la historia de la Iglesia que un concilio ecuménico discutía largamente sobre cómo entender la cultura… Para la Iglesia Católica el Vaticano II fue un momento de vuelta de actitudes de rigidez y sospecha frente a la modernidad hacia una lectura más optimista de la cultura contemporánea” (Gallagher 1997: 36, 77).

El tema cultural es un tema de los más importantes en el Vaticano II. “El significado del Vaticano II fue el reconocer la historia” (Lonergan, citado por Crowe 1992: 98; cfr. Gallagher 1996: 36). “El tema central no eclesiólogico del Vaticano II y de la Iglesia post-conciliar es la  relación entre fe y cultura” (Lane, ed. 1993: 14; cfr. Gallagher 1997: 36) La GS es la charta magna de la reflexión de la Iglesia sobre la cultura (Gallagher 1997: 43). Ahí están las bases de lo que después se llamará inculturación.

La cultura se presenta como muy relacionada con la comunicación. La GS reconoce cómo los medios de comunicación han contribuido a la nueva cultura (GS 54). Más aún los llama “instrumentos de comunicación cultural” (GS 61).

 

4.  PAULO   VI   (1963-1978)

El pontificado de Paulo VI está marcado especialmente por la Ecclesiam Suam con su concepción dialogal de la comunicación (AAS 56 [1964], p. 639, 644-645), por la CP (1971), por la Evangelii Nuntiandi (1975) y por numerosas intervenciones. En ellas se invita a los medios a promover una cultura de la paz, de la solidaridad, del respeto por la dignidad humana, y de la promocion del diálogo entre los hombres. Evocó constantemente el nexo esencial entre los medios de comunicación y la misión evangelizadora de la Iglesia. Y lanzó el grito de alarma sobre ‘el drama de nuestro tiempo’: el abismo que media entre fe y cultura moderna. E ha approvato la CP.

 

4.1 La teología de Communio et Progressio (1971)

La Carta Magna de la teología de la comunicación es Communio et Progressio. Después de ella poco se ha avanzado.

Esta Instrucción Pastoral se hizo por un mandato expreso de los Padres Conciliares recogido en el  IM.  En la CP se echaron las bases para una teología de la comunicación. Es el documento de la Iglesia más importante en este campo. Está muy en consonancia con el resto de los documentos del Vaticano II.

Pero su elaboración fue lenta. El siguiente recorrido histórico integra los avances teológicos que se lograron poco a poco. Más detalles se hallan en Brás da Silva (1999). He aquí los diversos proyectos, que llevaron al documento final.

1°: Proyecto Baragli (1964s): introduce la idea del progreso

2°: Proyecto Baragli (enero 1967): introduce la idea del diálogo.

3°: Proyecto Folliet (1968): pone el acento en la comunicación interpersonal y en la comunión.

4°: Proyecto Cachia (dic. 1968): introduce la Santísima Trinidad.

5°: Proyecto Sullivan (1969): introduce la referencia a la historia de la salvación.

6°: Proyecto Folliet-Albion, (1969): introduce la idea del pecado, la centralidad cristológica, la  encarnación, la Eucaristía  y la relación entre medios, cultura e historia.

7°: Proyecto Nemi (1969) presenta como primer capítulo una “concepción cristiana de la comunicación social” y coloca la comunión en el primer párrafo.

8°: Proyecto Hoffman-Cachia (1969): pone el documento alrededor de los conceptos de comunión y progreso, añade la Iglesia, la cooperación, el concepto de comunicación como una “donación de sí mismo en el amor” (CP 11), la cual, para los cristianos fue plenamente realizada por Jesús.

9°: Proyecto Definitivo (dic. 1970): fue aprobado por Paulo VI el 21 de enero de 1971, y publicado el 18 de mayo de 1971.

He aquí un breve resumen de los NN. 1, 6-18, donde se hallan los elementos doctrinales.

Se utiliza por razones didácticas como eje la historia de la salvación:

 

 

LA   HISTORIA   DE   LA   SALVACIÓN   ES

LA   HISTORIA   DE   LA   COMUNICACIÓN

(según la CP)

 

1. PLAN   DE   DIOS   sobre los medios: son dones de Dios.

Son creados para la comunión y el progreso.

Son usados por el hombre, hecho a imagen y semejanza de Dios. Ya que Dios es comunicación, el hombre es también comunicador.

 

2. Viene el  PECADO,

que es incomunicación con Dios y entre los hombres.

 

3. Dios restaura la comunicación por la ALIANZA.

 

4. CRISTO,   EL   PERFECTO    COMUNICADOR,

teniendo como modelo la Trinidad,

restaura la comunicación a su máxima expresión,

que es entrega de sí mismo por amor.

 

5. La IGLESIA- Sacramento es señal e

instrumento de comunión con Dios y entre los hombres.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1. Plan de Dios sobre los medios: La historia de la salvación tiene tres pasos principales: creación  (CP 7), caída (CP 9, 10) y redención (CP 10). Es Dios quien inicia la comunicación con los hombres con la  creación: los medios masivos son una participacion en el poder creador de Dios (CP 7). Ellos son dones de Dios (Pío XII, 1957). Ellos, según designio de la divina providencia, unen a los hombres para que colaboren con su divina voluntad. (CP 2). Más aún, son necesarios para la unión de la humanidad (CP 6). Con ellos el hombre, hecho a imagen y semejanza de Dios, participa en la creación y construcción de la ciudad terrena (CP 7). Los medios ayudan a la comunicación social, ésta lleva a la unión, y la unión contribuye al plan de Dios.

La comunicación lleva a la justicia, a la paz, a la benevolencia, a la mutua ayuda, al amor.  Los objetivos ideales de la comunicación social son comunión y progreso (CP 1). Los medios son una de las mejores formas de llegar a la comunión (CP 12). Los medios de comunicación serán buenos si ayudan al bien común. Debe haber un equilibrio entre informar, educar y entretener (CP 16). La comunicación debe ser ajustada a la sinceridad, honradez y verdad (CP 17).

2. El pecado. Si los medios generan males, se debe al pecado. El pecado rompe la comunión. La solución es liberarse del pecado y volver a la comunión con Dios (CP 9).

3.  Cristo es el perfecto comunicador. La comunicación humana viene de la comunión trinitaria. Ésta es su modelo (CP 8). Dios se comunica con el hombre en la Encarnación. Por ella se incultura. La Eucaristía es la forma de comunión más perfecta: es comunión entre Dios-hombre, y de los mismos hombres entre sí. Después Cristo muerto y resucitado libera al hombre, le comunica su gracia y le invita a participar en su vida divina. Así Cristo realiza una comunicación perfecta, que es la entrega de sí mismo por amor. Cristo nos comunica su Espíritu, el Espíritu Santo, principio de toda unión.  El Evangelio promueve la fraternidad de los hijos de Dios. (CP 13). Por todo esto Él es el fundamento de la comunicación y el primer modelo. También es su promotor en la tierra (CP 10).

De esta forma Él restaura la comunión con Dios y entre los hombres. La historia de la salvación tiene en su centro la comunicación de Dios. Esta historia es el desarrollo de la comunicación entre Dios y el hombre hacia una comunión aún mayor.

La CP nos da tres precisiones de Jesús como Perfecto Comunicador: la globalidad, es decir, cuando se habla de Cristo comunicador no basta considerar la autoridad de las palabras, sino los gestos, el modo de vivir y sobre todo la capacidad de darse a los demás (DV 2);  la condescendencia, es decir, Cristo se adaptaba a la forma de hablar y pensar de los de su tiempo (CP 11); y su finalidad es realizar la comunión auténtica (CP 8).

4. Cristo en la Iglesia – sacramento hace que caminemos hacia la unión definitiva, cuando Dios esté todo en todos (CP 11). Esta comunión, que puede promover la comunicación social, es también el objetivo de la Iglesia, Pueblo de Dios. La Iglesia es señal e instrumento de la unión Dios-hombre, y entre los hombres (CP 18).

Como se ve, la CP contiene elementos de teología trinitaria, cristológica, eclesiológico- sacramental, e  histórico-soteriológica (CP 8, 15). En ella hay un tentativo de equilibrio entre la teología de los instrumentos de comunicación social (CP 6, 7, 9 y 12-17), y la teología sistemática de la comunicación (CP 8, 11, 18).

Con este documento la Iglesia llega a una nueva conciencia, lejana de los titubeos y del miedo a los efectos negativos de los medios y a los ‘daños que a menudo su mal uso ha traído a la humanidad’ (IM 2, EV 1/245). La CP incluye aspectos culturales de la comunicación al hablar de la Encarnación. Baragli (1971: 16) dice que “en su conjunto la CP se puede considerar como la Carta Magna católica de las comunicaciones sociales”. Hoy día hay elementos para enriquecerla, y habría que incluir una reflexión teológica sobre la nueva cultura mediática.

La Instrucción Pastoral CP tiene el valor de ser un verdadero acto pontificio, porque se concluye así: “El Sumo Pontífice… ha aprobado esta Instrucción” (CP 187). Al ser aprobada plenamente por Paulo VI se presenta como un documento verdadero y propio de la Iglesia. Sin embargo, la CP no es propiamente un acto personal del Papa. Más bien es fruto de un trabajo de grupo, dirigido por la Comisión Pontificia de las Comunicaciones Sociales, y por eso fue firmada por el presidente, pro-presidente y secretario de la Comisión. Tampoco tiene el peso de un documento conciliar, aunque fue pedido por el Concilio.

He aquí algunos elementos teológicos antagónicos entre IM y CP:

El IM tiene una teología proposicional y acultural. La de CP es bíblico-contextual.

El IM es instrumentalista. Para la CP la comunicación es creación de la cultura de  comunión.

El IM tiene trata de persuadir verticalmente. La CP trata de crear comunidades de fe con una comunicación horizontal y participativa.

En el IM la fe y la salvación son individualistas. En la CP la comunidad se convierte en sacramento vivo.

En el IM la Iglesia tiene la verdad, y el mundo con su cultura es falso. En la CP la palabra de Dios es semilla y fermento, y Dios está presente en el proceso secular.

 

El método en la teología de la comunicación

Hay dos métodos para hacer teología: el inductivo, basado en la antropología, y el deductivo. Aquí se sigue el primero.

1. Método deductivo (‘teología desde arriba’): parte de la revelación y de los datos teológicos.

2. Método inductivo (‘teología desde abajo’): parte de la antropología y de otras ciencias humanas. Éste es el proceso:

a. El hombre es comunicador por naturaleza. La comunicación inter-humana viene con el hombre. El hombre es un ser abierto al otro, es sociable, es relacional, es diálogo con los demás hombres.

El hombre es ser comunicativo. Hay en el hombre una continua nostalgia por comunicar. La propia identidad se forma en contacto con el otro. Uno se realiza más plenamente cuanto más vive la propia identidad en diálogo y donación con y para los otros.

b. Pero esta comunicación humana es consecuencia de la comunicación divina. Es símbolo y reflejo de la comunicación trinitaria. “Hagamos al  hombre a nuestra imagen y semejanza” (Gen 1, 26). “No está bien que el hombre esté solo” (Gen 3, 8).

El hombre es comunicación, pues está hecho a imagen y semejanza de Dios (Gen 1, 26), que como Trinidad es comunicación. En la comunicación todo comenzó con Dios.

El hombre es diálogo con Dios transcendente, pero inspirado por El mismo. Cuando el hombre peca en el Antiguo Testamento, de nuevo la iniciativa de volver al diálogo viene de Dios (Alianza). De forma que toda comunicación con el hombre se hace por iniciativa de Dios.

Asimismo nuestra capacidad comunicativa se multiplica con los nuevos medio y tecnologías, que también son dones de Dios (CP 1; MP). Por haber sido ellos creados por Él, son buenos a priori (Martini 1991: 14). Y son dones de una categoría superior a las montañas y rascacielos, pues se relacionan con el plan comunicacional de Dios (Martini 1998: 103). Ellos han sido creados para la unión y fraternidad humanas (CP 1), para que le ayuden a cumplir su fin de amar a Dios. La exhortación apostólica EN (45) reconoce las posibilidades de los medios para el Evangelio. Debemos agradecer a Dios por ellos. Todo lo comunicativo nos viene de Dios.

La comunicación humana mira a la Trinidad y a Cristo, como modelos comunicacionales de infinita perfección, para deducir de ellos los elementos normativos del ‘deber ser’ tan abundantes en ellos.

Sin embargo, los medios tienen un potencial destructivo y nefasto. Por eso hay que usarlos sólo en función de lo que Dios quiere de mí. “Los usaré tanto cuanto y en el modo que me sirvan para mi fin”. Ello requiere por una parte estar indiferentes ante ellos, no dejarse avasallar por ellos. Pero por otra parte, “los usaré más (magis), si me ayudan más al fin”. Esta doble gestión es delicada. Hace falta detenerse de vez en cuando, hacer silencio, buscar la interioridad, reflexionar, planificar y ordenarme (EE.EE., n. 1). Es decir, se necesita hacer un discernimiento continuo. Los Ejercicios Espirituales de S.Ignacio ayudan a ello.

Lo ideal sería utilizar ambos métodos.

El método teológico en general ha ido desde un rechazo racionalista del error antes del Vaticano II hasta un leer existencial las realidades humanas de la cultura actual. Por lo tanto, ha ido de una teología política a una antropología religiosa. Éste sería el camino. (Martínez-de-Toda 2000: 21).

La CP parece seguir el método inductivo, pues comienza por la comunión y el progreso que la comunicación puede conseguir en la humanidad.

 

3.2. Evangelii Nuntiandi (8 de diciembre de 1975)

Se ha visto cómo en los años ‘60 se necesitaba curar la incomprensión larga y mutua entre cristianismo y  modernidad. El Vaticano II inició ese diálogo sereno con la modernidad. En sus textos no había nerviosismo sobre las ambigüedades de la cultura contemporánea. Más bien después se celebraban los logros permanentes de la edad moderna  – especialmente en el campo de la libertad y de la dignidad humana (DH).

Pero ya antes de los ‘80 se tendió a enfatizar el daño producido por el mismo complejo fenómeno de la modernidad. Aun reconociendo los desarrollos positivos, se hicieron notar más fuertemente los defectos deshumanizantes de la cultura ‘moderna’.

La exhortación apostólica de Paulo VI Evangelii Nuntiandi, de diez años después del Vaticano II, representa ese cambio. Se caracteriza por una actitud más pesimista ante la cultura moderna. Hay una especie de confrontación y de discernimiento agresivo, cuando el Papa hace un llamado por la evangelización de la cultura.

En realidad ‘el drama de nuestro tiempo’ está en la brecha abierta entre la cultura y el evangelio (EN 20; Enchiridion Vaticanum 5, 5/1612). Una dimensión esencial de la evangelización hoy es curar esa herida. La evangelización queda descrita como el ‘traer la buena nueva a todos los estrados de la humanidad y a través de su influencia transformar la humanidad desde dentro’ (EN 18).  Incluía en ella la promoción humana, la lucha por la justicia y el diálogo interreligioso. Por eso la EN fue un gran aporte a la evangelización, aplicada también a las viejas culturas católicas.

La evangelización busca los medios más adecuados (EN 40)

 

Textos de la Evangelii Nuntiandi:

                        El testimonio de la vida

“El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los testigos que a los maestros, o si escucha a los maestros lo hace porque son testigos” (EN 41).

“De pobreza, de distacco, de libertad frente a los poderes de este mundo”.

 

                        Una predicación viva con imágenes (EN 42)

“El hombre sabio de discursos se muestra a menudo cansado de escuchar y, peor aún, immunizado contra la palabra. Conocemos también las ideas de numerosos psicólogos y sociólogos, que afirman que el hombre moderno ha superado la civilización de la palabra, ya ineficaz e inútil, y vive hoy en la civilización de la imagen” (EN 42).  Pero “la palabra permanece siempre actual” (EN 42)

Por otra parte la EN vuelve a lo instrumental en los medios. Considera aún los medios como meros instrumentos y extensiones de los púlpitos (EN 45). Esto lleva a enfatizar sobre manera los contenidos, especialmente verbales y doctrinales, y descuida cómo integrar el mensaje evangélico en la nueva cultura, creada por los medios. La Redemptoris Missio (n. 37c) aclarará ese paso más adelante. (Martínez-de-Toda 2000: 8-9).

No hay una definición de cultura en Ev. Nuntiandi.   


BIBLIOGRAFIA

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– Pérez, Gabriel Jaime (1997) La comunicación social en el magisterio de la Iglesia. Antes del Vaticano II, Inter Mirifica, Communio et Progressio, Juan Pablo II. CELAM. Pp. 29-72. Thesaurus UBICACIÓN UCAB Cota BV4319.P4   UBICACIÒN ITER Cota 263.PÉR. jmt

– Martínez de Toda, José (2009) Comunicación y Teología. “Comunicación y teología en los documentos de la Iglesia”. Caracas. Pp. 18-42. Thesaurus. Word.

– Benedicto XVI (24 enero 2010) “El sacerdote y la pastoral en el mundo digital: los nuevos medios al servicio de la Palabra”. Mensaje a 44ª Jornada MCS. 16 mayo 2010. Word.

– Juan Pablo II (24 enero 2005) ‘El rápido desarrollo’. Págs. 8. Word.

– Spoletini, B. (1985) “Comunicación Social e Iglesia”, Edic. Paulinas, Buenos Aires. (En Biblioteca del Gumilla 1986).

– Martínez de Toda, José (2010) “Teología de comunicación en tiempos de interconectividad y de compartir en redes”. 14ª. Conferencia Internacional sobre Teología y Comunicación. Pontificia Universidad Gregoriana (Roma) y Universidad Finis Terrae (Santiago de Chile), Santiago de Chile, 9-10 septiembre 2010. Word.

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